domingo, mayo 02, 2010


Centenario y Bicentenario (o como pintar la historia de acuerdo a mi gusto)

En una nota - reportaje aparecida hoy en La Nación, se puede leer a la historiadora María Saenz Quesada, opinar (esa es la palabra) sobre el clima de época en el Centenario:

"En el Centenario se miraba el pasado, pero no por el pasado en sí mismo, sino como elemento para proyectar el futuro. En 1910 había optimismo, satisfacción y mucha autoestima. La dirigencia que condujo el país durante los últimos 50 años se sienta a mirar los logros y los considera muy buenos. Sin embargo, el país está dividido: hay un sector que protesta, acaso en la más intensa protesta que hubo en la primera década del siglo. Con mucha actividad sindical, e incluso con la visita de importantes activistas extranjeros. Después estaba otro sector, el de los recién venidos, en el que había grandes grupos de inmigrantes que buscaban integrarse y que veían el futuro con optimismo y como oportunidad de incorporarse a la nueva sociedad ellos y sus hijos. Y la dirigencia que, como vimos, estaba muy contenta consigo misma."

-¿Qué pasa hoy?

"Ahora hay gente enojada; en realidad nadie parece muy contento; tenemos un país crispado, ésa es la gran diferencia. Antes había gente enojada, pero también quienes creían en el futuro y trataban de integrarse. Creo que en parte por las dudas que plantea el futuro y también por el hecho de que pasamos a ser un país de migración, aunque siga siendo atractivo para los vecinos. "


Aunque reconoce la protesta, lo bueno era la gran dirigencia que teníamos, y que en esa época, parece, no había crispación. El diario además sólo rescata el optimismo y la buena onda del momento. (Todo muy cool)

Leo a Horacio Salas y su libro El Centenario (editorial Planeta, 1996):

"En la Argentina Quintana y el propio Figueroa Alcorta habían sufrido atentados; meses antes habían caído el coronel Ramón L. Falcón y su secretario y en 1909 otro anarquista había intentado volar la iglesia de nuestra Señora del Carmen...La bomba que estalló en la noche del 26 de junio en la sala del Teatro Colón conmocionó al país hasta límites insospechados.... Ya no se trataba de un presidente o de un jefe de policía responsable de la muerte o la cárcel de miles de trabajadores. La bomba colocada en plena función estaba dirigida a blancos indiscriminados". (página 240). Por esa situación ya había citado a un diario español de la época "La Argentina es un país de libertad; por eso, para celebrar el centenario de la misma manera, lo han hecho bajo un estado de sitio que ha durado cinco meses." (página 108).

Menos mal que no estaban crispados y sólo se dedicaban a poner bombas, mientras el gobierno (en búsqueda de consensos y con la mejor onda,) decretaba el Estado de sitio.

1 comentario:

RDM dijo...

Para completar el panorama, Don Roque, consígase en cualquier lado y léase las viñetas de algunos de los visitantes extranjeros para la época del Centenario. Algunas, como la de Clemenceau, son realmente imperdibles. Casi casi, le diría, una mano de bleque sobre esa dirigencia yuppie de la época. Y eso que no estaba Tinelli con el "pum, para arriba".

Hay veces que extraño a Félix Luna. Y la verdad es que eso es terrible, ¿no?

Abrazo.
RDM