viernes, enero 08, 2016

La sociedad civil en el gobierno de Macri


Por suerte algo de lo que abunda en la sociedad argentina, son actores políticos y sociales, activos. A ese entramado complejo, heterogéneo y variante, le vamos a poner el nombre de sociedad civil. Digo le vamos a poner ese nombre y no pretendo justamente aquí intentar una definición. Las ciencias sociales llevan décadas (siglos) discutiendo los límites de lo que entra y lo que no en la sociedad civil. Así que voy a ser poco pretencioso y me quedo con esa idea general. ¿Por qué me parece importante señalar esa visión general? Porque justamente la sociedad civil representa eso como específico: la variedad, la multiplicidad de expresiones. Por caso las ONG, no son "la sociedad civil", son un espacio, presente, interesante, con incidencia en diversas áreas pero no la totalidad; otras articulaciones, a veces mas espontáneas, breves, movimientos, etc. no hay un representante que agote lo que sucede dentro de ella. 

Ha llegado un nuevo gobierno a la Casa Rosada. Como cualquier otro, posee algunas representaciones políticas, económicas y sociales mas o menos definidas. Eso se expresa en las alianzas que lo llevaron al gobierno, en el modo que integra su gabinete y particularmente, en las políticas que comienzan a definirse: quienes forman parte de esa alianza, serán quienes reciban la atención de esas políticas. En cuanto a la relación con la sociedad civil, puede percibirse lo mismo. La Alianza Cambiemos, no es un espacio movimientista ni populista, en el sentido que se utilizó para catalogar al kirchnerismo entre otros gobierno recientes de la región, en particular en el modo que plantea su relación con la sociedad. El PRO, nunca ha apelado a la movilización popular, (Macri asistió a concentración públicas siempre en carácter "personal"), el uso de los medios masivos de comunicación ha sido su herramienta principal para darse a conocer o para transmitir sus mensajes. Esta impronta ya nos da un indicio sobre le tipo de organizaciones sociales por las que optará para tender acuerdos con la sociedad civil. En esa línea puede observarse en al conformación de su gabinete, como así también en la CABA y en PBA: actuales o antiguos miembros de organizaciones como CIPPEC, Poder Ciudadano, Caritas Nacional, han pasado a formar parte del gobierno. Una fórmula que ha sido utilizada por todos los gobiernos democráticos (y por dictaduras también), solo que varía el perfil de las organizaciones que se suman al elenco político gobernante. Si Macri opta por estas trayectorias, en el 2003 ya el kirchnerismo convocó a líderes de agrupaciones piqueteras (llegó a hablarse de la existencia de un "gabinete piquetero") a organismos de derechos humanos, iglesias, y otros a integrarse al gobierno a ocupar espacios, con todo lo conflictivo que eso representó. Nota: a esa acción, no pocos la llamaron cooptación; me parece muy curioso que hoy no se diga que Macri quiere cooptar a las organizaciones que ha convocado.  

Pero además de sumar organizaciones, personas para ampliar su base de apoyo (luego de haber asumido con el 22% de los votos), el kirchnerismo fue sumando, de manera conflictiva como ocurre con toda demanda política, agendas de algunas organizaciones o colectivos sociales. Tal el caso del reclamo asambleario por las pasteras establecidas en Uruguay; la demanda de FARCO por una nueva ley de servicios audiovisuales, los distitnos espacios sociales que reclamaban nuevas leyes de salud mental, protección de niños y niñas, de trata de personas, etc. Sobre cada una de ellas, se pueden hacer diversas evaluaciones que tomen todos los indicadores del caso, pero el punto que quiero marcar es que el kichnerismo construyó parte de su agenda de gobierno "levantando" esas demandas de ciertos colectivos para convertirlas en políticas públicas.  

Así las cosas  ¿Cuales serán los espacios sociales que el macrismo incorpore en alguna medida a su alianza de gobierno? ¿ Y cuál será la agenda de propuestas que tome el macrismo de la sociedad civil para implementar algunas políticas? Un sector del gobierno se ha reunido con un pequeño grupo de ONG (algunas de ellas de donde han salido funcionarios para el mismo gobierno) sobre el tema de acceso a la información pública. Resta ver otras dependencia que orientación toman en la búsqueda de aliados, y que respuestas y propuestas se generan en la sociedad civil a las políticas del gobierno.   

jueves, diciembre 31, 2015

Blogs ¿El regreso?



Suele decirse que el bautismo de fuego de los blog políticos fue en torno de la Resolución 125. Muchos blogs habíamos iniciado en esos años, y en torno de aquella crisis política, intervenimos con distinta intensidad y profundidad en aquellos días.  Algunos dieron la oportunidad grandes analistas políticos; otros sirvieron para el debate y la discusión no tan presente en los medios tradicionales. En cualquier caso, el periodismo, los dirigentes políticos, la "opinión pública", no fueron ajenos a este "fenómeno" (del cual este blog fue  de los menos relevantes, desde luego) y comenzaron a tenerlos en cuenta, aunque mas no sea, con algunos ataques y críticas delirantes. 

Ha comenzado otra etapa.  Sucedió lo inesperado y Mauricio Macri es Presidente de la Nación, con toda la legitimidad que otorgan las elecciones universales y populares. En estos días, se debate el futuro de la ley de servicios audiovisuales. Los medios, vuelven a estar en el centro de la escena; el gobierno no ha tardado mas de 10 días en intentar desarmar el proceso que la nueva ley montó, y el final es abierto en términos legales, aunque parece muy claro en cuestión política. Hoy la prensa mas poderosa de la Argentina, los principales canales de cable de noticias y no pocas radios, repiten las consignas del gobierno del PRO, sin matices; el análisis es escaso y las diferencias de interpretación deben buscarse en los pocos medios alternativos que hoy han quedado y que, es muy probable, sean menos en pocos meses. 

Veremos si se pueden generar otros espacios para la circulación de la palabra, a sabiendas de las limitaciones del caso. O tal vez ocurran procesos no previstos (como no previmos que Macri triunfara en las elecciones, un año atrás), y el proceso sea menos lineal de lo que hoy casi nos obligamos a imaginar y pensar. 
Como alguna vez dijera Borges: "el futuro sabrá lo que hoy no sabemos".

Buen 2016 para todos!!

La foto del post, va con humor. Con mucho humor. 

lunes, noviembre 30, 2015

Una victoria anunciada e inesperada

¿Dónde podemos poner el punto de partida en el cual comenzó con certeza el camino que llevó a Mauricio Macri a convertirse en Presidente de la Nación?

Desde luego tuvo muchas instancias claves: la primera pertenecer a una de las familias más poderosas del país, dado que el Grupo Macri posee decenas de empresas en distintos rubros de la economía, desde hace décadas. Luego se convirtió en Presidente del popular club Boca Juniors y logró, durante sus tres presidencias, una notable cantidad de torneos futbolísticos tanto nacionales como internacionales. Esto lo convirtió en lo que hasta ese momento no era: un personaje popularmente conocido. 
El resto de la nota aquí. El portal Núcleo de Estudos e Analises Internacionais, de la UNESP, Universidad de San Pablo, Brasil. 

viernes, octubre 30, 2015

Elecciones: el regreso del voto avenida

Una entrada muy corta, al calor de las elecciones y la nueva campaña y el balotaje. El PRO ha consolidado su voto en la Provincia de Buenos Aires. Ha logrado una caudal muy importante y nada menos que la gobernación de la provincia, mandato que retenía el PJ desde 1987.
En el muy buen trabajo que hace el diario La Nación, puede verse la distribución del voto, haciendo clik aquí. De lo mucho para analizar, podemos ver lo que hace un tiempo he llamado el "voto avenida". Los sectores que comenzaron a fugar su voto desde el FPV hacia PRO o Masa, provienen centralmente de las clases medias que viven en torno de los centros de los municipios del GBA. Las "manchas" que pueden verse en el mapa que pego mas abajo, dan cuenta de ellos (si bien aparecen pintadas de amarillo, por ser el PRO el ganador de la mesa, no descuidar el voto a Massa en esa misma zona). DE modo tal, no ha sido el voto "popular" de los sectores de la economía informal, los que dejan de votar al FPV/PJ, sino los sectores medios de esas zonas. (Interesante la recuperación de votos del FPV en Avellaneda donde subió 6% respecto de 2013 y Massa descendió 25%). Pero incluso en Quilmes, un distrito señalado como de importante derrota, el FPV subió 3 puntos respecto a 2013 en la categoría diputados nacionales. En cuanto a la 1º sección electoral (Norte de GBA) siempre fue menos presente el voto FPV, y se vincula también al liderazgo de Massa en la zona. 
Para comparar ver 2013 aquí y 2015 aquí
Hasta aquí un rápido análisis del voto, mientras imaginamos que puede suceder el 22N. 
Distribución del voto en AMBA. (clik en la imagen para ampliar)


jueves, octubre 08, 2015

Ahora que empieza la campaña, hablemos de clientelismo





El pasado sábado 3 de octubre Página 12 publicó una breve columna que escribí sobre las elecciones y el clientelismo, que usted puede leer haciendo clik. Pero quería dejar aquí una versión algo mas extensa con algunas aclaraciones mas precisas. 


Es el otoño de 1989. El candidato, Eduardo César Angeloz, llega a un barrio muy humilde del Gran Buenos Aires. Pobre, el término es barrio pobre y acaso con miseria. Saluda y se improvisa un acto en el que el candidato dice una pocas palabras. Mientras se retira le dice a uno de sus acompañantes "Por favor no me vuelva a traer a un lugar así que no se que decirle a esta pobre gente". 
La situación me la contó hace un tiempo un amigo radical que, creo, estuvo en ese acto. O se lo contaron, no me acuerdo. 

Se ha dicho ya casi como un lugar común que el radicalismo es el partido que surge con la clase media, o que surgió representando los intereses de los tenderos, algunos profesionales y medianos propietarios agrarios. Y que asentada sobre esa base, construyó su discurso desde el lejano 1890. Así cuando un dirigente de ese partido, interpela a una grupo de personas de aquel espacio socioeconómico, les reconoce los códigos y el "idioma" y puede existir una conexión y ellos se sentirán expresados y quizás representados. Raúl Alfonsín, entendió en 1983, que con ese público no le alcanzaba y fue capaz de construir un discurso que incluyera a sectores que nuca habían votado (y tal vez no lo volvieron a hacer) al radicalismo. 
Aunque la clase media no existe como "entidad social" y de ningún modo su conformación no es lineal (basta leer algunos trabajos, por ejemplo los de Adamovsky) de modo que no existe un solo lenguaje que la unifique, pero si elementos comunes que la convierten en un público posible de ser interpelado, en este caso por un candidato. (También, desde luego, por el mercado). 
Pero ¿qué sucede cuando un porcentaje relevante de la sociedad argentina, ya no se encuentra ubicado dentro de ese espacio simbólico e incluso material? Me refiero a una cifra específica: entre el 30 y 34% de los argentinos que trabajan lo hacen en condiciones informales. Estos sectores han recibido distintas clasificaciones a lo largo de la historia de las ciencias sociales: lumpenproletariado, marginales, cuantapropistas, excluidos. Claro, no todos los informales son pobres, aún estando fuera de ciertos circuitos (el sindicato, aportes jubilatorias, obra social) sus ingresos le pueden permitir un nivel de vida material aceptable. Pero globalmente se trata de la mayor herencia que años de neoliberalismo no legó, y no solo a nosotros sino a toda la región. La gran producción de puestos de trabajo formales, se encontró con este límite y la superación requiere de nuevas políticas, cuyo tema no es asunto de este post. 
¿Y cuál es el tema? El modo en que la clase política plantea su relación con los sectores informales, y en particular dentro de estos, con los pobres. La oposición y la mayor parte de la prensa ha califica a la relación entre el oficialismo y estos espacios como clientelar: las personas en situaciones de pobreza reciben un beneficio y su desesperación los lleva a votar automáticamente al peronismo, que los proveyó de una bolsa de alimentos y o un par de zapatillas. No existirían mayores complejidades para comprender los resultados electorales de nuestro país, nada menos, que desde febrero de 1946 al presente. Hoy, ante una realidad innegable como es la presencia de estos sectores informales, el gobierno nacional ha desplegado una cantidad de políticas específicas de transferencia de ingresos a esos sectores, dado que la superación de la instancia de informalidad, no parece tan sencilla de revertir. Obviamente la Asignación Universal por Hijo, el PROGRESAR, Conectar Igualdad, la extensión de quienes percibe una jubilación o pensión al 90% de los mayores de 65 años, en algunos casos el PROCREAR, presencia territorial efectiva (como los Centros de Integradores Comunitarios). Respuestas todas por "fuera" de los circuitos formales del mundo del trabajo y la producción y que trabajan directamente sobre estas poblaciones, transfiriendo ingresos, aquello que no consiguen en sus espacios de trabajo. En el medio, lo sabemos, existen prácticas estrictamente clientelares, de personas que buscarán apropiarse de bienes y espacios de poder para condicionar a los beneficiarios. La tecnología (las tarjetas bancarias) ha ayudado para morigerar esas prácticas, pero de seguro subsisten, porque en ocasiones la condición humana lo puede todo. Pero también es cierto que estas políticas, como también lo demuestran los estudios sobre el "clientelismo", generan prácticas e interacciones variadas, de diverso tipo y con un impacto muy heterogéneo, donde las construcciones sociales en el territorio, que se dan los propios vecinos y ciudadanos, juega un rol central; también de negociación.
A todo este verdadero universo de acciones, sentidos y pertenencias, escuchamos cada día por parte de opositores y periodistas (que tanto han contribuido en la formación de estas sentencias) que "la gente pobre va a votar por una bolsa de comida". Pero como le sucedió a Angeloz, 25 años atrás ¿qué les dicen esos mismos políticos a este vasto sector? ¿No han pensado en construir nuevos vasos comunicantes con ellos? ¿No piensan, no intuyen, que estas personas tendrán sus propias evaluaciones y visiones respecto a de esa relación y de la política en general? ¿Por qué asumir que son meros agentes pasivos y que no construyen algún tipo de racionalidad en torno de esa situación? Si se trata de una degeneración de las relaciones políticas ¿piensan que los informales son meros actores pasivos o participes necesarios de esa degeneración? Degeneración que, por otra parte y no sabemos porque, no afecta a otros sectores sociales (como la clase media o alta) que reciben subsidios y numerosos beneficios del mismo gobierno, pero que, nos dicen, no interfiere en la resolución racional de las preferencias electorales. 

La persistencia de los sectores informales, ha dejado abierto hace ya algunos años, distintos desafíos pero estos no son solo de carácter económico (que lo es centralmente sin duda) sino también de carácter político: ¿de qué modo los partidos políticos, sus dirigentes, sus militantes, se vinculan a estos sectores, son capaces de "dirigirles la palabra", pero también y sobre todo, de interpretar sus demandas y su relación con el sistema social y político en su conjunto? ¿Qué políticas y prácticas pueden llevar adelante par ano tomar a las personas que viven en la informalidad o en situación de exclusión como un otro pasivo y que solo puede ser "usado" en lugar de pensarlo como un ciudadano activo?               

martes, agosto 25, 2015

Tucumán ¿arde?



¿Es grave, institucionalmente hablando, lo que está sucediendo en Tucumán? ¿se trata de una escalada? ¿Todo se resuelve con el voto electrónico?

Me parece, que como siempre hay problemas coyunturales y de los otros. La protesta - cacerolazo (al decir cacerolazo en el imaginario estamos diciendo que protestan sectores medios y medios altos) de ayer en San Miguel de Tucumán parece arrastrada por las expectativas: la protesta se realizó en el único distrito donde la oposición al gobierno provincial triunfó; "si acá ganamos, ergo tuvimos que haberlo hecho en toda la provincia" (según pude ver el FPV, había aganado en la capital en las elecciones de 2011). Esa sensación puede arrastrar las voluntades de percibir la situación como, en este caso, de fraude seguro.  
Existe el hecho objetivo de la quema de urnas en San Pablo. También que en ese hecho las participaciones parecen amplias en términos partidarios. También que la protesta se circunscribió a la ciudad capital. Y finalmente que la torpeza oficial llevó a la intervención y represión policial. 

En el aire, y menos desde Buenos Aires, no podemos afirmar si hubo o no fraude. Que se apliquen los mecanismos de revisión y etc. Lo que confunde un poco la cuestión es que los denunciantes alternen la palabra "fraude" con "clientelismo"; porque allí hablamos de dos cosas bastante distintas: mientras el primero es un hecho específico (los votos no corresponden a la voluntad de los votantes) el segundo es una discusión que puede tener respuestas múltiples. Recordemos siempre que Duhalde con las manzaneras y todo perdió la elección legislativa de 1997; Rovira la constituyente de 2005 y Néstor la de 2009; todas señaladas previamente, por estar conducidas por las prácticas clientelares. Mientras que de fraude solo tuvieron curso legal las denuncias de la intendencia de Avellaneda en 1991 y de gobernador de Santiago del Estero del mismo año, ambas desestimadas en el Poder Judicial (con todas las dudas del caso, si se quiere). Puede que exista algún caso más, pero no ha sido un tema de agenda política en estos 32 años, ni uno de los problemas que la democracia deba enfrentar. 

Sin embargo la denuncia de fraude no ocurre en el vacío. Están, repito, los hechos de la ciudad tucumana de San Pablo; donde, también repito, los amigos del fuego serían oficialistas y opositores. Lo otro que puebla ese vacío son los "alaridos de fraude" toda vez que la oposición, muy especialmente el PRO, se encamina hacia una derrota electoral. Lo blandieron ya en Santa Fe; lo repitieron en las PASO nacionales; ¿la prueba? la demora en el escrutinio, denuncias aisladas por problemas en algunas mesas, irregularidades de diverso tipo que no necesariamente implican un fraude. En Santa Fe terminaron aceptando lo evidente; en Provincia de Buenos Aires, en las PASO, cuando notaron que el desempeño de Cambiemos era mejor de lo esperado el "alarido de fraude" desapareció casi misteriosamente. Sea como estrategia de "clima político", sea por impericia para obtener un resultado electoral favorable, el PRO ha sido especialmente propenso a acusar un fraude que luego no milita, que no continúa sino que solo busca impactar mediáticamente y dejar al descubierto, en el fondo, sus limitaciones de crecimiento electoral. Hoy un encuestador (Carlos Fara) aseguró que Macri no logra hasta ahora obtener votos nuevos, por ejemplo de Massa. Por ello es difícil no pensar que el PRO en particular (con el siempre presente acompañamiento de los grandes medios) no estén pensando en el "alarido del fraude" como estrategia complementaria de su campaña electoral. Si es así, pueden generar un escenario con complicaciones. 

¿Entonces en Tucumán no pasa nada nuevo? Si y no. El fraude hay que demostrarlo y separarlo de la discusión del clientelismo. (debate largo y con impacto relativo en el voto). La pregunta mas de fondo puede ser la de interrogarse si en las provincias se han dado procesos de cambio político como pudimos ver en el ámbito nacional. Gino Germani sentenció hace décadas, que el esquema tradicional de la Argentina, mucho mas del "interior", impedía una modernización como la que conocemos en los países industrializados, decía.  Modernizarse era parecerse a ellos. Parte de esos males eran, para el sociólogo, el peronismo. Pero la escuela de la dependencia (Enzo Faletto en particular) desechó esa hipótesis para fortalecer otra idea: no es "lo tradicional" lo que marca a la sociedad latinoamericana sino dos elementos claves: la persistencia de lo oligárquico y la distribución de la tierra. ¿Estamos hoy en la misma América Latina que en la década del 60? Otra vez No y si. Las sociedades se han trasformado en muchos aspectos (por ejemplo en la opción democrática electoral)  pero no en otros (la inserción en el mercado internacional). Esta segunda dimensión sigue siendo un escollo, para potenciar el desarrollo. 

Y, finalmente y quizás principalmente, en la dimensión política Tucumán ha sido una provincia con problemas de inestabilidad de su sistema político, si bien el peronismo ha sido partido predominante. (Recordemos que fue intervenida por el gobierno federal en 1991; que quiera fuera gobernador durante la dictadura se convirtió en gobernador electo democráticamente). Esa inestabilidad se expresa en las dificultades para canalizar el espacio no peronista, que no logra anclarse en términos territoriales (esta vez ha ganado en un solo departamento, la capital). También, probablemente, en la falta de ponderamiento de organizaciones y movimientos sociales por parte del Estado (políticas de articulación Estado - sociedad civil) que amplíen la base de representación y participación. 

La permanencia de ciertas estructuras, aun con la enorme ventaja de la continuidad democrática durante 32 años, también nos explican algunas cuestiones. En esa línea, creer que el voto electrónico nos traerá la solución a problemas que están centrados en la estructura económica y en el sistema político, tiene el efecto de poner 5 delanteros cuando un partido se pierde 5 a 0 y quedan 3 minutos de juego. La división centro - interior (ciudad capital y resto de la provincia) también parece implicar una dinámica política relevante. 

Como se ve, con un par de dimensiones que uno sume, descubre que la dinámica de lo que sucede en Tucuman implica varias aristas; que no es ajeno a cierta táctica opositora a nivel nacional y que demanda algunos cambios que superan por lejos simples ajustes electorales, para seguir planteando la cuestión del desarrollo inclusivo. 

jueves, julio 09, 2015

Votar en CABA



Es así. en pocos días habrá segunda vuelta en la Ciudad de Buenos Aires (¿ya nadie dice Capital Federal?) para elegir el nuevo Jefe de Gobierno: Horacio Rodriguez Larreta del PRO, quien mas votos obtuvo en la primera vuelta, se enfrentará al ECO Martín Lousteau. Antes de decir algunas cosas, digamos otras sobre las pertenencias: Rodríguez Larreta, con pertenencia a una familia "ilustre" supo estar cerca del gobierno de Carlos Menem y ser funcionario de la Alianza en el PAMI. Lousteau, fue funcionario del Scioli en el Banco Provincia y breve Ministro de Economía de CFK; hoy acompañado de socialistas, radicales y otros grupos pequeños, va por "el milagro". 

Lo que sucede en estos días, con indicaciones más que vehementes hacia este último para que baje su candidatura, de parte del macrismo y el establishment mediático, no creo que conozca antecedentes. Lo han apretado con una torpeza política, que no sólo no surtió efecto, sino que expuso una grieta en el frente opositor que no les suma buena imagen. (tanto por mostrar las fisuras, como por no ser efectivos en el disciplinamiento). 

Sin embargo, pareciera que el debate se instala en quienes no votaron por ninguno de los dos en la primera vuelta y ahora el 19 de julio se enfrenten a la decisión de votar a Rodriguez Larreta (la opción menos probable para ex votantes del   FPV o la izquierda) o a Lousteau. La izquierda ya ha llamado a votar en blanco. El FPV, quizás lo haga en estos días. Pero por debajo de esa declaración corre un río: votar a Lousteau, para propinarle una derrota al PRO en "su" distrito debilitando en alguna medida la candidatura de Mauricio Macri a la presidencia, aunque directamente no se obtenga ningún beneficio político en la Ciudad, de ese nuevo e inesperado resultado. Mas o menos oculto, ese parece el debate instalado. 

¿Qué es una elección? Como es obvio, optar entre posibilidades, dirigir las preferencias. Y está claro que a los votantes cuyos candidatos quedaron fuera del comicio, esa opción toma ahora otra forma. El horizonte no es ganar la ciudad, sino redefinir esa elección. En esa elección quizás se estén planteando no ya la preferencia por el candidato, sino qué temas y dimensiones políticas están en juego en ese acto electoral, que implica la victoria de un candidato u otro, o de un de ellos, pero con cuáles márgenes. Tal vez un grupo de votantes se acerque a las maquinas para votar, pensando en alguna de estas imágenes y tal vez su elección que tenía una forma hace 10 días, vaya trocando en otra. Tal vez.