martes, abril 25, 2017

Sala de Armas





Un grupo de jóvenes sentados desordenadamente en un patio militar. No nos conocemos. Estábamos ahí porque la ley nos obligaba. Al rato, no recuerdo cuanto tiempo pasó, nos separan 30 años de aquel hecho, apareció un hombre de poco más de 50 años, ligeramente obeso, calvo y con el rostro adusto. Imagino que se presentó (luego lo veríamos durante un año entero): era un teniente coronel y nos avisaba que a pesar de la convocatoria, aún no ingresaríamos al Ejército Argentino, y que por lo tanto podríamos pasar las pascuas con nuestras familias. “Que tengan una felices pascuas” saludó. Era el miércoles de la semana santa de 1987. Nadia podía saber el valor político de ese mismo saludo, pronunciado por el Presidente de la Nación, tan solo 5 días después.




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martes, marzo 07, 2017

Columna vertebral


El acto probablemente sea en algunas dimensiones, una bisagra: para la relación del gobierno con la sociedad, pero también de la conducción de la CGT con las bases del mundo del trabajo. 

Muchos y muchas se sienten traicionados por el triunvirato conductor por no haber convocado a un paro general. El día previo, Juan Carlos Schmid, uno de los miembros del trío, había dicho con cierta vaguedad que la CGT llamaría a un paro. En el palco, lo reiteraron pero esta vez incluyeron una mediación: "si el gobierno no da respuesta a los trabajadores". La incertidumbre, no hizo otra cosa que ampliarse y profundizar el descontento.

Mi impresión es que el acto se plasma con mas precisión, dos elementos que se venían consolidando, y que tienen que ver con las tradiciones que arrastra la CGT. Para pensar estas dos cuestiones, un hecho histórico, me vino hoy a la mente. 

Era el 21 de marzo de 1990. Una coordinadora de gremios convocó a una acto en la Plaza de los dos Congresos, en contra del ajuste. El orador principal fue el todavía líder de la CGT Saúl "querido" Ubaldini. Su discurso fue encendido. Cuando los concurrentes empezaron a corear "paro general" Ubaldini, contestó: "No tengan dudas de que los dirigentes tomarán las medidas adecuadas en el momento oportuno"(1). Pocos meses después dejaba de ser el secretario general de la CGT y su liderazgo se iría apagando rápidamente. El paro general tardaría dos años y medio en llegar.  

Ubaldini, el que había encabezado los 13 paros al gobierno de Alfonsín, pero también a la dictadura militar, estaba convencido que no debía apurarse la copa y que en cualquier caso, la dirigencia debería resolver. Lógica de cúpulas, poco asambleismo, negociación. Acaso una huella indeleble (pero en muchos casos eficaz) de Vandor. 

El segundo punto se desprende del primero. Años después, al liderazgo combativo de Ubaldini, lo sucedería Hugo Moyano. Su conducción también ingresó en una zona de eclipse y por ahora no surge un reemplazo. Si Ubaldini expresaba el acuerdo de las 62, pero con el apoyo de los gremios peronistas confrontativos, Camioneros era expresión de la dinámica que los servicios habían logrado en el nuevo modelo económico. ¿Qué sector puede hoy reemplazar eso? ¿Cuál dirigente querrá desprenderse de la avenida del medio, y recoger el guante confrontativo que se escuchó hoy en medio de las calles de un acto que confrontó a la vez, a buena parte del campo laboral con el gobierno y con su propia dirigencia? ¿Hay una bisagra en el horizonte?


1. Tomado de: Rafael Briano (2004) "Otoño del 90: La encrucijada Argentina reflejada en tres plazas" En Revista Argentina Reciente Nº2

viernes, enero 20, 2017

Datos y relatos de Cambiemos

“Es necesario saber dar un treinta por ciento
a tiempo que perder todo a posteriori”

Juan Domingo Perón.
Discurso en la Bolsa de Comercio,
25 de agosto de 1944



“Si nos respetamos, si nos decimos la verdad,
si ponemos cada uno de nosotros nuestro máximo
esfuerzo, ese esfuerzo que dignifica,
que nos hace ser quienes somos, nos va a ir bien”.

Mauricio Macri
Mensaje al país por las redes sociales
por el fin de año.
30 de diciembre de 2016




El discurso pronunciado por Juan Domingo Perón en la Bolsa de Comercio en 1944, fue por décadas la muestra “irrefutable” que Perón actuaba en defensa de los capitalistas y que su esfuerzo estaba en contener una revolución socialistas “inminente”. Las cosas fueron un poco más complicadas porque los capitalistas nunca terminaron de confiar en Perón, y la inminencia de la revolución socialista, parece que no era tan inminente. Pero lo que me interesa resaltar acá es que el general tiró un número: “30% les estoy pidiendo; sino la pierden toda”. No fue una metáfora, les dijo una cifra bastante específica, la propuesta de un acuerdo sostenido directamente en dinero: 30% de lo que están ganado ahora. Eso o la amenaza de perderlo todo. Piénselo.



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lunes, noviembre 21, 2016

Trump y dos anécdotas weberianas


No he logrado encontrar el libro donde las leí, pero juro que en algún lugar oculto a mi búsqueda, existen. Las busqué en textos de Arthur Schlesinger (asesor de JFK) y de Richard Neustadt (destacado politólogo de USA). Estoy inclinado a pensar que las leí de este último, pero vaya uno a saber dónde. 

La primera remite hacia 1961. Kennedy es presidente de los EE.UU. En ese año inaugura unas obras de remodelación de la Casa Blanca. Sus palabras son lapidarias: "Al fin puedo concluir algo que había planificado". 

30 años después un republicano, George Bush (padre), ocupa la Presidencia. Su lema de campaña (ademas de "lean mis labios bajar impuestos"), había sido "Primero lo primero". Cuando llegó a la presidencia de USA descubrió algo impensado: "primero lo primero; pero siempre había algo que estaba primero". 

Donlad Trump, ha ganado las elecciones presidenciales con un discurso restaurador y proteccionista en términos económicos y peligrosamente racista, xenófobo, homofóbico, y varios horrores más. ¿Podrá Trump imponer una agenda agresiva en términos sociales y avanzar contra las minorías apenas asuma o, alertado por Max Weber, ¿chocará contra el poder instituido de las burocracias estatales que con su impronta normativista y procedimental, implantarán un letargo sobre las decisiones políticas y el payasesco presidente electo, deba someterse a los ritmos burocráticos? ¿Será finalmente la odiada burocracia la que salve a las minorías de ua era plagada de sombras? Primero lo primero.

domingo, octubre 30, 2016

El alfonsinismo de 1983 y la alianza con el PRO en 2016. ¿Cerca o lejos?



El 30 de octubre de 1983, Raúl Alfonsín se convertía en el Presidente de la Nación de la transición a la democracia. Parcialmente imprevista, su victoria fue indiscutible y arrolladora, en particular al ganar también la UCR la gobernación de la Provincia de Buenos Aires. No fue la única. El partido de Alfonsín se quedó con la gobernación también de Córdoba, Chubut, Río Negro, Misiones, Mendoza, Entre Ríos. Seguro era mas de lo esperado, pero no dejaba de ser poco, pensando en la gobernabilidad: eran solo 7 sobre 22 (Tierra del Fuego no era provincia y Buenos Aires era un municipio, en tanto Capital Federal). Ese límite, sobre el que escribimos hace unos años aquí pero donde el énfasis estaba puesto en los partidos provinciales y aquí quiero hablar de otra cuestión. 
Aquellas derrotas,  no solo tenían que ver con las gobernaciones perdidas sino con los senadores que no se iban a contar como  propios (Con la vigencia de la Constitución de 1853 los senadores eran electos pos las legislaturas de cada provincia, o en Capital Federal un colegio electoral). 
Pero el dato mas "curioso" es que la fórmula Alfonsín - Martinez había triunfado en el doble de provincias, es decir en 14. (ya también triunfó en Tierra del Fuego y en Capital Federal, lo que sumaría 16 distritos sobre 24). ¿Por qué sucedió esta diferencia? ¿Por qué el radicalismo no ganó también 14 gobernaciones, que se hubiese traducido en un bloque mas numeroso en el Senado que el limitado 18 sobre un total de 46? La respuesta está en lo que sucedió en las provincias. 

En las provincias de Corrientes, Neuquen, San Luis, Santa Fe, Catamarca, La Pampa y San Juan, se impuso la fórmula Alfonsín - Martinez de la lista 3, pero el partido no obtuvo la gobernación. ¿Por qué? Por una fenómeno que ya casi no existe: los partidos provinciales. Ahora verems sus nombres, peor por lo pronto diremos que son los partidos unidistritales, y que por tanto sus objetivos se limitan al ámbito provincial Sus orígenes son diversos: pueden derivar de la época de las proscripción al peronismo (Movimiento Popular Neuquino) o bien responder a los viejos conservadurismo locales (Pacto Autonomista - Liberal de Corrientes). En 1983 se discutió la posibilidad de encarar una opción electoral nacional conjunta levantando antiguas construcciones como Fudelpa de Pedro Aramburu, o la Federación Nacional de Partidos de Centro. Todo fracasó, y cada partido se encerró donde sabía que pisaba mas fuerte. No todos tuvieron éxito en su distrito, pero su presencia electoral derivó en otras consecuencias: 


Provincia
Partido
Votos a Gob. Candidato Part.  Prov.
Voto a Gob. candidato radical
Votos a Alfonsín
Catamarca
Movimiento Popular Catamarqueño
16,48
36,06
46,79
Corrientes
Pacto Autonomista liberal
46,61
20,70
33,84
La Pampa
Movimiento Federalista Pampeano
20,04
31,99
41,38
Neuquén
MPN
55,26
20,06
45,31
San Juan
Bloquista
39,47
21,15
40,23
San Luis
MID
14,69
37,27
48,58
Santa Fe
Demócrata Progresista
10,46
40,32
50,21

Fuente: www.andytow.com

Aclaraciones: a. incluimos aquí a partidos que si presentaron fórmula residencial: el MID (Frigerio - Salonia) y el Partido Demócrata Progresista en la Alianza Demócrata Socialista (Martinez Raymonda - Balestra) b. Los partidos de distrito aún no presentando fórmula electoral, si presentaron boleta de candidatos a electores al Colegio Electoral que designaría al presidente y vice. 

En sencillo: la fórmula radical Alfonsín - Martinez ganó cómodamente en 7 provincias donde sus candidatos a gobernador fueron desplazados o bien por el PJ  (Catamarca, La Pampa, San Luis Santa Fe) o por partidos provinciales (Corrientes, Neuquen, San Juan). Esto es: los votantes establecieron una alianza de hecho entre sus preferencias nacionales y las locales. Esta división de lealtades, le privó en defintiva al radicalismo nada menos que de la gobernación de 7 provincias, que lo hubiese llevado a controlar 2/3, si la lealtad provincial hubiese sido idéntica a la nacional. Recordemos un dato central: en las elecciones de 1983, los cuerpos de la boleta estaba separados por nivel (nacional, provincial, local) que además tenían colores distinto. El votante ingresaba al cuarto oscuro, y debía tomar tres tipos de boleta para completar la elección (una para presidente y diputados; otra gobernador y legisladores y una tercera de intendente y concejales). Esto quiere decir que un buen número de ciudadanos, tenía muy clara sus preferencias nacionales y locales de modo separado.  

Pero también, con los diarios y los manuales de historia sobre la mesa claro, había otra solución: que la UCR hubiese podido leer con anterioridad esa alianza que los votantes estaban haciendo de hecho, y alentar frentes en cada una de las provincias. Si "desde arriba" se hubiesen apurado las alianzas, la UCR el 10 de diciembre de 1983, hubiese ocupado la presidencia de la Nación, 14 gobernaciones y mayoría en ambas cámaras. ¿Otro escenario, no?

Esto a cuenta, que la alianza Cambiemos, de la que hoy forma parte la UCR, no es ajena a su tradición ni a la de sus votantes. Un voto que en términos generales puede ubicarse del centro a la derecha, y que sin dudas era antiperonista, acompañó al radicalismo en 1983, pero que la falta de gimnasia electoral, luego de 7 años de dictadura, acaso impidió organizar. En ese contexto el radicalismo, hubiese llevado el liderazgo indiscutido de ese acuerdo. 33 años después, el país ha cambiado un poco. 

viernes, octubre 28, 2016

¿Dónde van los ex presidentes cuando llueve?

Desde hace meses, crece la pregunta: ¿Qué hará Cristina Fernández de Kirchner? Cada mes que transcurre, y cada aproximación a la fecha de las elecciones de 2017, el interrogante arriesga nuevas respuestas. Desde ajenos al peronismo, convencidos hasta hace muy poco que CFK ya no tenía destino político sobre la tierra (especialmente los periodistas que con cierto placer repetían la deplorable expresión “cadáver político”) hasta propios, seguros que el liderazgo del peronismo no cambiará de nombre. Sin embargo hoy ninguno se arriesga a afirmar cómo continuará la película, cuyo tramo final alcanza a 2019. Incluso los más convencidos acerca de que solo ella puede contener las variantes que implica el peronismo, saben que el escenario político ha cambiado en la Argentina y que, después de todo, el peronismo ha sido derrotado en las urnas, donde más le duele. (Por tanto de donde más le cuesta recuperarse. Nota al pie: suele escucharse el optimista, y razonable, “vamos a volver”, poco acompañado de una lectura de aquella derrota, que produce ahora esta esperanza). Para que la incertidumbre sea aun mayor, la propia ex presidenta se niega a dar mensajes contundentes, aunque todos parecen estar muy lejos de la apertura de un café literario. Es cierto que ha dado ciertas afirmaciones sobre esta cuestión, que veremos más adelante, pero en ningún caso ha sido concluyente.






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miércoles, octubre 05, 2016

Un Leviatan inverso



Cuando vi la foto por primera vez, tuve dos sensaciones. La primera es que me costaba distinguir, en medio de ese entrecruce de cuerpos con sus brazos, piel tensa y huesos que emergen, quiénes estaban allí. Una vez que vi la imagen de Luiz Ignacio "Lula" Da Silva inmediatamente recordé la portada original del Leviatán de Thomas Hobbes




El lector no ignorará que el cuerpo de ese hombre/estado que consagra Hobbes, está formado por miles de hombres y mujeres que lo componen y le dan forma. Pero ese Estado, aun nacido de la voluntad de los hombres, una vez creado, se impone sobre ellos. Los supera, garantiza sus vidas y sus propiedades, pero a cambio de que los hombres deleguen en él sus voluntades políticas. "Los hombres se imponen estas restricciones para procurar su propia conservación" dice el mismo Hobbes en las primeras líneas del capítulo XVII. El estado leviatánico, protege a la sociedad, pero queda por fuera de ella, libre incluso ahora de la voluntad de sus miembros quienes quedan incorporados a su cuerpo.

La imagen de Lula es justamente todo lo contrario. Es él el que avanza sobre la multitud. Es él quien se funde en ella, pues la sociedad existe antes que él. Es Lula quien confía en los brazos curtidos de esos hombres y mujeres que lo reciben para incorporarlo, que lo hacen parte de ellos, el pueblo. Para que un dirigente político sea acogido de ese modo, tuvo que haber conectado algo imprescindible con todos y cada uno de ellos. Lula se deja abrazar, pero también absorber. No necesita custodios, ni actos ensayados. Pero no es un acto del estado de naturaleza. Ellos saben qué significó Lula en sus vidas, y por eso no quieren soltarlo. Por eso quieren asegurarse que esté dentro de ellos. Mientras el Leviatan exigía la entrega de la voluntad; aquí, a la inversa, el pueblo le pide al líder que se entregue todo él. 

Ya lo se. El PT es también el Brasil de hoy. Fue parte de la trama que derivó en este presente. Pero allí está Lula y ese allí es el pueblo. O mejor: allí está Lula, EN el pueblo. También aquí, tal vez, son uno solo.