viernes, abril 30, 2010


¿Puede surgir en Argentina un Enríquez Ominanmi?

Pregunta de periodista, pero le vamos a reconocer su gancho. La semana pasada me invitaron a una breve reunión con el ex candidato a presidente en Chile, Marco Enríquez Ominami, que obtuvo el sorpresivo 20% de los votos en la primera vuelta, erosionándole electorado a la Concertación. (Ante que se pregunte, le digo que no, no fue en la reunión que salió la Charla de Quincho, lamentablemente).

El Marco tiene un carisma importante y dada su juventud (36 años) le emprende con la libertad que da lo papeles de recién venido. Su estrategia central de campaña fue proponer todo aquello que en la sociedad política chilena está oculto: matrimonio entre personas del mismo sexo, aborto, salida al mar para Bolivia, entre otras cosas, bajo el discurso de la autenticidad: yo quiero ser presidente, tenemos ambiciones, apoyo el mercado en uan economía mixta, tengo asesores de derecha, mi padre fue dirigente del MIR, me crié en Frnacia, etc. Sus palabras evidentemente patearon el tablero político en nombre de lo nuevo y en particular frente a una Concertación desgastada tras 20 años de gobierno (Piñera y Frei son exactamente lo mismo, dijo). Ahora le queda crecer en serio. No tiene un sólo diputado, gracias al esquema electoral chileno, ni un solo alcalde. Un amigo le preguntó como pensaba construir de aquí en adelante, es decir cuando ya dejaban de ser una barra de amigos, contestó que ese era el desafía que no sabía si iban a lograr. Este humilde bloguero rentado, le preguntó en qué tradiciones políticas se sentía identificado, y bue mas o menos, el progresismo, la autenticidad, etc. No nombró a ningún presidente ni político de América Latina.

¿Puede aparecer uno así en Argentina de acá al 2011? Parece que no. Lo "nuevo" ya lo representaron los empresarios Macri y De Narvaez (Marco también proviene de la elite de Chile), pero el sistema político no parece tener huecos para nuevas formas, ni franjas ideológicas relevantes que no estén contenidas, sumado que en Argentina no existe la solidez o anquilasmiento, según como se diga, de los partidos políticos chilenos. Salvo que el Escriba me diga que Martín es nuestro Marco, pero no creo ¿no?

6 comentarios:

Nicolás Tereschuk (Escriba) dijo...

No. No necesitamos "lo nuevo" en la Argentina porque hubo una revalorización de la política y de la actividad política como herramienta de cambio. Una revalorización de la autoridad presidencial. Eso tuvo vaivenes (en las encuestas, en la lleca, en la distribución del ingreso, etc.) pero a siete años de gobierno kirchnerista no se puede decir -a mí esto a veces la verdad que me sorprende mucho- que el kirchnerismo haya chocado la calesita de la política aún. El oficialismo tiene muchísimos reflejos de los que carecen otros más "nuevos". El clivaje en la Argentina no es "nuevo / viejo". Increíblemente tenemos un clivaje mucho más "latinoamericano" de "avanzamos o retrocedemos".
Un abrazo

PD: Creo que hay que enriquecerse de lo nuevo, tomar cosas, escuchar, flexibilizarse, salir a buscar a "la gente", caminar los sectores medios y sus lenguajes, tomar sus demandas, dialogar, reformular, probar distintas herramientas, ser abiertos, flexibles, adoptar nuevos lenguajes, llegar a comunicarse de distintos modos. Pero para adelante, eh, no para atrás. Con los sectrores más postergados de nuestra sociedad el trabajo es más de ingreso, educación, salud, derechos. Me parece que es otro tipo de laburo, donde esto último que menciono se aplica, sí, pero con otra urgencia.

La Usina dijo...

Coincido esencialmente con lo que plantea Nicolás. Aunque personalmente sería partidario de que Nuevo Encuentro sea más claro y ponga más energía en los "límites del presente" o en "techo" de este gobierno (sin que esto implique de ninguna manera acercarse a esa visión torpe del minuto a minuto de la política que caracteriza a los compañeros de Proyecto Sur), el camino que plantea la fuerza que lidera el compañero Martín parece ser el más atractivo y al mismo tiempo el más riesgoso ("pedalear en ssubida", Natanson dixit). Rescato especialemente esl esfuerzo que se está haciendo en el partido, la construcción territorial y la militancia, algo que para Ominami hoy es un terreno desconocido.

Avallay dijo...

Comparto (lo cual es aburrido no?). Ominami,carece de construcción territorial y la empezó a lanzar ahora, para las elecciones de comunas próximas, veremos como le va. Efectivamente lo nuevo / viejo acá no prendió. Carrió es lo nuevo también, y prefiero irme a vivir a Zambia. Asombra de todos modos, la dificultad de definir el espacio popular - progresista - de avanzada - en desarrollo que todos queremos construir

El 4161 dijo...

En nuestro país hace mucho que lo nuevo nace viejo.
Y lo viejo se mantiene y rejuvenece. Se lo da la masa crítica, como dicen algunos sofisticados. ¿No se ve o no se quiere ver?
Digo, decimos. ¿Qué es lo que se está buscando?

Verboamérica dijo...

Creo que ya pasamos por los candidatos mediáticos.

MEO se entiende en el cisma interno de la Concertación producido por la gerontización y endogamia de sus otrora aceitadas estructuras. Dicho en criollo: “eso les pasa por no dejarle lugar a los pibes”. Fijate que tras la derrota, los primeros que reaccionaron fueron la juventud del PS y la de la DC, que, con sus diferencias ideológicas notables, salieron a protestarle a los dirigentes momificados de sus partidos.

Avallay dijo...

4161: "Lo nuevo nace viejo" creo que me gusta (gracias por pasar no había podido localizar vuestro blog!)
Verbo: si tal cual, y n parece que sea lo que está pasando por aca