martes, agosto 26, 2008


¿El flato de Olavarría?

El último sábado 23 de agosto, la Mesa de Enlace, convocó a un acto en la ciudad de Olavarría, previamente bautizado "el Grito de Olavarría" emulando, desde luego al Grito de Alcorta de 1922 (¿asesoramiento de publicista?). Según los diarios del día sábado se esperaban veinte mil ruralistas (de vuelta el publicista, porque productores o empresarios del agro suena feo). Eso decían acá. Y algunos lo siguieron diciendo el domingo. Sin embargo, como bien informó un diario de Olavarría, solo los amigos , los del palo digamos les dieron espacio en la tapa al acto del sábado y el único central fue Perfil,ya que La Nación y el zurdo de Lanata apenas un recuadro. Eso no se hace con los amigos.

Pero la cosa se puso peor; mientras los dirigentes seguían hablando de mas de 20.000 personas, los medios que siempre los maltrataron, empezaron a barajar otras cifras: una agencia de noticias de Santa Fe, habló de
10.000. Pero lo peor vino del oficialista diario La Nación, que publicó en el interior que "Con duras críticas a la Presidenta y la advertencia ante unos 5000 productores", bla bla bla. Crítica y Clarín ni siquiera se animaron a poner números. Parece que la patria sojera comenzó a sentir el dolor del olvido. Y si el lector está con tiempo, lo invito a contar personas en la foto que acompaña este post (foto de Clarín) donde pueden contar 5000 si incluye al pasto.

Eso si, contaron con la presencia de exitosos y hombres y mujeres de la política con principios claros: Hilda "resentimiento" González de Duahlde, Francisco "tatuaje" de Narvaez y Ricardo "winer" López Murphy, entre otros
. Y desde luego no faltaron las lindezas del lenguaje propio de hombres como Llambías con las manos asperas y la piel curtida de levantarse al alba.

Resumiendo, bajaron de los 300.000 que dijeron haber ido a Palermo a 5.000 en los menos mentirosos. De los casi 200 legisladores que rechazaron la 125 no había mas de 5. Los medios no les dan bola. Dijeron que están peor que antes del 10 de marzo. Y que la estrategia política no es constituir un partido del campo, sino auspiciar candidaturas de ruralistas en cualquier partido, porque así sumamos de todos lados y después controlamos el Congreso.!?!?! (este sería el consejo de un politólogo que leyó mucho y sabe)

Afortunadamente la semi aliada Elisa Carrió puso racionalidad y coherencia democrática, y vaticinó que Cristina Kirchner, según le reveló la borra del café, no llega a diciembre

45 comentarios:

Néstor Sbariggi dijo...

Dotor por eso ahora lo fueron a ver a Casaretto que junto con Barrionuevo larga la Santa Oposición

Lilita no se como entra en ese armado. Le ofreció una candidatura a Llambías y a Miguens que se lo disputa el PRO, además que Mauricio intenta tentar a Alfredito (por este tema me escribió el PRO de Entre Ríos para decirme que no ande largando bolazos de candidaturas en el blog porque el hombre del PRO en Entre Ríos es uno que no me acuerdo.)

En fin, si uno chicanea con el número del acto dirán que son todos buenos los que fueron y no fueron arriados por nadie, ni con un chori y un tetrabrick. Vio que fácil se arregla?

Saludos

escriba dijo...

Me reí con lo del flato. El agro debería tomar en cuenta, por ejemplo, la experiencia de los piqueteros. Cuando cambia la cosa hay que cambiar las modalidades porque la cosa se agota en política.
Abrazo

Dany dijo...

Dotorrr... faltaron los vecinos sensibles de Palermo que hacen número...
Y los conté... digamos que forman aproximadamente un rectángulo de 25 personas por 50, lo que da 1250 humanos, más los que andan por ahí, más los que están en el baño,más las banderitas, más los sombreros "secreto de la montaña", más los antojos oscuros de las señoras que ya no compran corrector de ojeras por la inflación.... arañaron los 1500.

Avallay dijo...

Ingeniero: cuando digo que ud. tiene data, tiene data. Es muy gracioso lo que puede pasar en PRO, ahora porque van a tratar de sumar por el lado del campo y entonces los que estaban desde antes van a decirle a Maricio "eh para flaco yo estoy con vos desde el 2005..." y ahí se le complica. Ayer un grupo de ex pj capital que está con èl fue a una reunión con Duhalde cunado él les dijo que no fueran, según Clarín. Se le complica me parece.
Escriba: parece que el piquete está maldito, haces uno y no podes parar.
Dany: gracias por la cuenta!
Salutti, gracias por pasar

Anónimo dijo...

Buenos Aires, abril-junio de 1972
Trácense las líneas generales como una narración de Borges.
El dictador es derrocado y más de la mitad del pueblo se alegra d,e ello. El dictador había llenado las cárceles y vaciado la tesorería. Al igual que muchos dictadores, no había empezado mal. Quería engrandecer su país. Pero él no era un gran hombre; y quizás no era posible engrandecer el país. Transcurren diecisiete años. El país sigue sin grandes hombres; la tesorería sigue vacía; y el pueblo se encuentra al borde de la desesperación. Empieza a recordar que el dictador tenía una visión de la grandeza del país y que era un hombre fuerte; empieza a recordar que había dado mucho a los pobres. El dictador está en el exilio. Comienza la agitación popular para que vuelva. Ahora el dictador es muy viejo. Pero el pueblo recuerda también a la esposa del dictador. Ella amaba a los pobres y odiaba a los ricos, y era joven y hermosa. Y ha seguido siéndolo, porque murió joven, en plena dictadura. Y, milagrosamente, su cuerpo no se ha descompuesto. ~
“Esa",. dijo Borges, «es una historia que yo nunca podría escribir».

Avallay dijo...

Anónimo: aunque no tenga mucho que ver con el post, admito que no la conocía ¿de dónde la sacó?
Gracias

Norman dijo...

Si fue grito no se oyó y si fue flato ni se olió. La "gente" está pensando en el mango diario, a los del campo que les den por culo. Clarin ya arregló (de nuevo) con los K y las nubes se despejan. Con Cobos como jefe opositor vuelve la clama al gobierno: vermouth con papas fritas y...

Anónimo dijo...

Avallay a qui continua....no teman es larga....
tiene mucho que ver con nosotros..
Mas a los setenta y seis años, y después de diecisiete de proscripción y exilio, Juan Perón, desde' el barrio residencial de Madrid conocido por Puerta de Hierro, dicta las condiciones de paz al régimen militar de la Argentina. En 1943, cuando era un coronel del ejército que predicaba un nacionalismo feroz, Perón se convirtió en un poder en la Argentina; y de 1946 a 1955, gracias a dos victorias electorales, gobernó como dictador. Su esposa, Eva, no ocupaba ningún cargo oficial, pero gobernó con Perón hasta 1952. En aquel año murió. Fue embalsamada costosamente y ahora su cadáver está con Perón en Puerta de Hierro.
En 1956, sólo un año después de ser depuesto por el ejército, Perón escribía desde Panamá: ,«Me preocupaba que algún hombre inteligente se hiciera con el poder.» Ahora, después de ocho presidentes, seis de ellos militares, la Argentina se halla en un estado de crisis que ningún argentino acaba de explicarse. El poderoso país, tan extenso como la India y con una población de veintitrés millones, rico en ganado y grano, petróleo patagónico y toda la riqueza mineral de los Andes, navega inexplicablemente a la deriva. Todo el mundo se siente descontento. Y de pronto casi todo el mundo es peronista. No sólo los trabajadores, con los que Perón fue generoso en los primeros tiempos, sino también los marxistas e incluso los jóvenes de la clase media, cuyos padres recuerdan a Perón como tirano, torturador y ladrón.
El peso se ha ido al infierno: de 5 pesos por dólar en 1947 ha pasado a 16 en 1949, 250 en 1966, 400 en 1970,420 en junio del año pasado, 960 en abril del año en curso, 1.100 en mayo. La inflación, que se ha mantenido en un 25 por ciento invariable desde los tiempos de Perón, ha saltado ahora a un 60 por ciento. Los bancos ofrecen un interés del 24. por ciento. La inflación, cuando alcanza esta fase
de despegue, sólo es buena para el negocio de los seguros contra incendios. Suben las primas y baja el valor de los siniestros. Cuando los precios se alejan galopando semana tras semana, no es frecuente, por alguna razón, que se produzcan incendios.

Anónimo dijo...

continua...
Para todos los demás es una pesadilla. Resulta casi imposible reunir capital; . e incluso si se reúne y uno piensa comprarse un piso, una semana de demora puede costarle doscientos o trescientos dólares americanos (muchos hombres de negocios prefieren comerciar en dólares). Salarios, precios, el tipo de cambio: todo el mundo habla de dinero, todos los que pueden permitírselo compran dólares en el mercado negro. Y pronto hasta el visitante se ve afectado por la histeria. En dos meses una habitación de hotel sube de 7.000 pesos a 9.000, una lata de tabaco de 630 a 820. El dinero hay que cambiarlo en pequeñas cantidades; es necesario vigilar el mercado. Un día el peso cae hasta 1.250 por dólar. ¿ Es esto un fenómeno anormal o el comienzo de una nueva baja? Titubear aquel día significaba perder: el peso rebotó y quedó en 1.100. «Empiezas a tener la sensación», dice Norman Thomas di Giovanni, el traductor de Borges, que ha llegado al final de su estancia de tres años en Buenos Aires, «que estás pasando los mejores años de tu vida en casa del cambista. Voy allí algunas tardes igual que otras personas van de compras. Sólo para ver qué se ofrece» ..
Los aumentos generales de salarios que el gobierno decreta de vez en cuando -el 15 por ciento en mayo y otro 15 por ciento prometido para dentro de poco- no consiguen seguir el ritmo de los precios. «Hemos llegado hasta el punto», dice la esposa del embajador, «de que podemos calcular el tiempo que transcurrirá entre el aumento de los jornales y el aumento de los precios». La gente busca un segundo empleo y a veces hasta un tercero. A todo el mundo le obsesiona la necesidad de ganar más dinero y, al mismo tiempo, de gastado rápidamente. La gente juega. Incluso en la conservadora ciudad andinade Mendoza el casino está lleno; .los clientes son principalmente gente trabajadora cuyo sueldo mensual medio es el equivalente de cincuenta dólares. Las colas que se forman por todo Buenos Aires los jueves son de personas que esperan el momento de entregar los cupones de las quinielas. El anuncio de los resultados de las quiniela s es un acontecimiento nacional cada semana .
El . caso espectacular de un peón paraguayo que ganó unos 330 millones de pesos disipó una crisis política a mediados de abril. Se habían registrado disturbios en Mendoza y el ejército había sido puesto en fuga. Luego, la semana siguiente, un grupo guerrillero de Buenos Aires mató al gerente de la Fiat diez días después de habede secuestrado. El mismo día, en la cercana ciudad industrial de Rosario, los guerrilleros tendieron una emboscada y mataron al general Sánchez, comandante del Segundo Cuerpo de Ejército, que tenía cierta reputación de torturador. La sangre llamó a la sangre: hubo elementos en las fuerzas armadas que, en vista de lo sucedido, quisieron interrumpir las negociaciones con Perón y anular las elecciones prometidas para el próximo año. Pero la fortuna del paraguayo alargó todas las conversaciones, reavivó el optimismo y calmó los nervios. La pequeña crisis pasó.

Anónimo dijo...

Los guerrilleros todavía atacan, roban y dinamitan; todavía secuestran de vez en cuando y matan también de vez en cuando. Los guerrilleros son jóvenes y de clase media. Algunos son peronistas, otros son comunistas. Después de tantos atracos a bancos las diversas organizaciones son ricas. El año pasado en Córdoba, según mi información, un estudiante que se alistó en los montoneros, que son peronistas, cobraba el equivalente de 70 dólares mensuales; a los abogados se les ajustaba por 350 dólares. «A los jóvenes montonero s podías distinguidos por sus automóviles, su agresividad, su ostentación. Tipos a lo James Dean. Muy atractivos.» Otro testigo independiente dice lo que sigue sobre los guerrilleros que ha conocido en Buenos Aires: «Son antiamericanos. Pero uno de ellos ocupaba un cargo importante en una compañía americana. Son gente de personalidad escindida; algunos de ellos realmente no saben quiénes son. Se ven a sí mismos como una especie de héroe de revista de "comics". De día, Clark Kent en la oficina; de noche, Superman con una pistola. » Una vez has tomado una decisión [dice la mujer de treinta años] te sientes mejor. Muchas de mis amistades están por la revolución y se sienten mucho mejor. Pero a \~eces son como críos obsesionados por el futuro. El otro día fui al cine con mi amigo. Tiene unos treinta y tres años. Fuimos a ver Sacco and Vanzetti. Al terminar la película, dijo: «Me da vergiienza no ser un guerrillero.* Tengo la sensación de ser cómplice de este gobierno, de esta forma de vida.» Yo le dije: «Pero a ti te falta la violencia. Un guerrillero tiene que ser despejado ... no debe tener demasiada imaginación ni sensibilidad. Tienes que hacer lo que te ordenan. De lo contrario, nada sale bien. Es como una religión, un dogma.» Y de nuevo dijo él: «¿No sientes vergtienza?»
El cineasta dice: Creo que después de Marx la gente es muy consciente de la historia. La decadencia del colonialismo, la aparición del Tercer Mundo ... la gente se ve a sí misma interpretando un papel En este proceso. Esto. resulta tan peligroso como ,no tener ninguna visión de la historia. Envanece mucho a las personas. Viven en una especie de capullo de seda intelectual. Quítales la palabrería y la idea de la revolución y la mayoría se quedarían sin nada.
Los guerrilleros miran hacia el norte en busca de inspiración. Del París de 1968 les llega el sueño de estudiantes y obreros uniéndose para derrotar a los enemigos «del pueblo». Los guerrilleros han simplificado los problemas de la Argentina. Al igual que los revolucionarios de salón y de «campus» que hay en el norte, han identificado al enemigo: la policía. y de esta manera las diversiones socio-intelectuales del norte se transforman en una horrible realidad en el sur, intelectualmente menos estable. Docenas de policías han muerto de forma violenta. Y la policía responde al terror con el terror. También la policía secuestra y mata; tortura, concentrándose en los genitales. Un prisionero de la policía se tira por una ventana: La Prensa le dedica unas líneas. Se detiene a varias personas y luego, oficialmente, se las «pone en libertad»; a veces reaparecen; otras veces, no. Una mañana se descubre una furgoneta quemada en una calle. Dentro hay dos cadáveres carbonizados: hombres a los que habían arrancado de sus hogares dos días antes. «¿En qué clase de país vivimos?», pregunta una de las viudas. Pero al día siguiente está más calmada; retira la acusación contra la policía. Alguien la ha «visitado».
«Amigos de amigos míos me traen estas historias de atrocidades», dice Norman di Giovanni, «Y te asquean. Sin embargo, aquí nadie parece asombrarse ante lo que está pasando». «El primo de mi esposa era guerrillero», dice durante el almuerzo el hombre de negocios provinciano. «Mató a un policía en Rosario. Luego, hace ocho meses, desapareció. Está muerto.» No tiene nada más que decir al respecto; y nos ponemos a hablar de otras cosas ..
Algunas tardes los soldados con botas y chaquetas de cuero negro patrullan con sus perros lobos por la calle Florida, donde hay muchos comercios y el tráfico rodado está prohibido: los perros caminan con el rabo pegado a las patas, encorvado el lomo, alzadas las orejas. Los Chevrolets de la policía recorren lenta, incesantemente, las calles iluminadas por el neón. Por todas partes hay policías armados con ametralladoras. Y también hay policías montados con sus uniformes color gris pizarra; y la brigada antiguerrilla, con sus cascos azules y sus motocicletas; yesos jóvenes de traje bien cortado, los de la secreta, que aparecen súbitamente saltando de coches sin matrícula. Añádanse los tanques AMX y los helicópteros Alouette del ejército. Es un aparato impresionante, y funciona ..
Es como si ahora el Estado empleara su energía en mantener unidas sus propias fuerzas. La ley y el orden se han convertido en un objetivo en sí mismos: forman parte de la esterilidad y el derroche argentinos. La gente es valiente; tortura y es torturada; muere. Mas éstos son acontecimientos priva~ dos, dispersos, silenciados por una prensa que es libre pero inadecuada, que parece incapaz de detectar una pauta en los sucesos de los que informa. y quizás la prensa tiene razón. Quizás muy poco de lo que ocurre en la Argentina es verdaderamente noticia, porque no hay ningún movimiento de avan7 ce; no se está resolviendo nada. la nación parece jugar consigo misma; y la vida política argentina es igual que la vida de una comunidad de hormigas o de una tribu de la selva africana: llena de acontecimientos, llena de crisis y de muertes, pero la vidano es más que un cielo y el año siempre termina como empieza. Ni siquiera el general Sánchez provocó una crisis con su muerte. Torturó en vano, murió en vano. Sencillamente vivió cincuenta y tres años y, pese a su elevado cargo, no ha dejado rastro. Los acontecimientos son más grandes que los hombres. Sólo un hombre parece capaz de imponerse, de alterar la historia ahora como la alteró en el pasa· do. y este hombre espera en Puerta de Hierro. La pasión cegó a nuestros enemigos [escribía Perón en 1956] y los destruyó ... La revolución [que me derrocó] no tiene causa, porque es solamente una reacción ... Los militares gobiernan, pero nadie obedece realmente. El caos político se acerca. La economía, dejada a la administración de los oficinistas, empeora día a día y .:. la anarquía amenaza el orden sociaL .. Estos dictadores que no saben demasiado y que ni siquiera saben adónde van, que se mueven de crisis en crisis, acabarán perdiéndose en un camino que no conduce a ninguna parte. Se anticipa el regreso de Perón, o el triunfo del peronismo.Se calcula que los argentinos ya han sacado del país entre seis mil y ocho mil millones de dólares. «La gente no se compromete», dice la esposa del embajador. «y debe recordar usted que quien tenga dinero no es argentino. Sólo la gente que no tiene dinero es argentina.»
Pero incluso· cuando se tienen riqueza y seguridad, incluso cuando se han trazado planes para la fuga, incluso, por ejemplo, en esta elegante cena en el Barrio Norte, irrumpe la pasión. «Me muero», dice de pronto la señora, apretando los puños. «Me muero ... me muero ... me muero. Esto ya no es vida. Todo el mundo se aferra a lo que puede. Este lugar está muerto. A veces me acuesto después de almorzar y me quedo en cama.» El anciano mayordomo lleva guantes blancos; todo el artesonado de la habitación' se importó de Francia a principios de siglo; (Qué fácil y rápida esta aristocracia argentina, qué breve su vida tranquila.) «Las calles están ]evantadas, las luces están bajas, los teléfonos no contestan.» Circula ]a marihuana (cuarenta y cinco dólares por e] último medio kilo); el ambiente no se altera. «~sta solía ser una gran ciudad y un gran puerto. Hace veinte años. Ahora está jodida, muchacho. »
También entre los intelectuales y artistas, los mejores, que no le tienen miedo a] mundo exterior, cunde este gran temor de verse atrapados en la Argentina y de no poder salir, de que sus años creativos se malogren por cu] pa de una revolución por la que uno no puede _sentir ningún interés o por culpa de una dictadura con malas pulgas, o simplemente por culpa del caos. La inflación y la caída del peso ya han atrapado a muchos .. Menchi Sábat, e] dibujante de «comics» más brilla.nte del país, dice: «Nos resulta más fácil estar en la luna gracias a la televisión. Pero no conocemos Boliviá o Chile, ni siquiera el Uruguay. ¿La razón? El dinero. Lo que estamos viendo ahora es una especie de frenesí colectivo. Porque antes aquí siempre era fácil conseguir dinero. Ahora estamos aislados. No es fácil que la gente de afuera comprenda ]0 que significa esto.»
La temporada de invierno aún empieza en mayo con la ópera en el Teatro Colón; y las butacas de platea, a veintiún dólares, se agotan rápidamente. Pero el país ha sido despojado de su mito más precioso, el mito de la riqueza, una riqueza que en otros tiempos era tan grande, te dicen los argentinos, que matabas una vaca y te comías sólo la lengua, y el viajero que cruzaba la pampa era libre de matar y comerse cualquier vaca, con ]a única condición de que dejase el pellejo para el terrateniente. ¿ Son dos metros y medio de capa superior del suelo los que tiene la pampa húmeda? ¿O son tres o cuatro? Tan rica, la Argentina; tanta suerte, con la tierra.
En 1850 había menos de un millón de argentinos; y el territorio indio empezaba unos ciento sesenta kilómetros al suroeste de Buenos Aires. Luego, hace menos de cien años, en una carnicería que duró seis años, los indios fueron perseguidos y exterminados; y la pampa empezó a ceder su tesoro. Vastas estancias en la tierra robada, ensangrentada: una súbita y celosa aristocracia colonial. Añádanse los inmigrantes, una fuerza laboral: en 1914 había ocho millones de argentinos. Los inmigrantes, principalmente del norte de España y del sur de Italia, llegaron no para ser pegujaleros o pioneros, sino para servir en las estancias y en el puerto, Buenos Aires, que servía a las estancias. Una vasta y floreciente economía colonial, basada en la ganadería y el trigo, y vinculada al imperio británico; un proletariado urbano tan repentino como la aristocracia estanciera; toda una sociedad súbita y artificial impuesta a la tierra llana, desolada.
Borges, en su poema- de 1929 titulado Fundación mítica de Bu~nos Aires, recuerda la expansión proletaria de la ciudad:
Una cigarrería sahumó como una rosa
el desierto. La tarde se había ahondado en ayeres, los hombres compartieron un pasado ilusorio. Sólo faltó una cosa: la vereda de enfrente.
A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires:
La juzgo tan eterna como el agua yel aire.
La ciudad a medio hacer se halla dentro del recuerdo de Borges. Ahora, ya, hay decadencia. El imperio británico se ha retirado ordenadamente; y la economía agrícola colonial, tratando de industrializarse de cualquier modo, de equilibrarse y ser autónoma, está en ruinas. La artificialidad de la sociedad muestra: esa ausencia·· de vínculos entre hombres y hombres, entre inmigrante e inmigrante, aristócrata y artesano, habitante de la ciudad y cabecita negra, es decir, el habitante del interior; esa ausencia de un vínculo entre los hombres y la tierra llana, sin sentido. Y los pobres, que son argentinos, los hijos y nietos de aquellos inmigrantes recientes, ahora tendrán que quedarse ...
Siempre han tenido sus curanderos y sus brujas; saben cómo protegerse contra los fantasmas y los espíritus chocantes con que han poblado la tierra extraña. Pero ahora se necesita una fe más grande, algún conocimiento de una divinidad protectora. Sin fe, estos españoles e italianos abandonados enloquecerán ..
A finales de mayo una iglesia de Buenos Aires anunció una misa especial contra el mal de ojo. «Si habéis sido perjudicados, o si creéis que os están perjudicando, no dejéis de acudir.» Cinco mil ciudadanos se presentaron en el templo, muchos de ellos en automóvil. Había media docena de tende-' retes donde vendían objetos sagrados o benéficos; había cubículos para las consultas médico-religiosas, de treinta centavos a un dólar la sesión. Aquello se parecía un poco al mercado de una mañana de sábado. El sacerdote oficiante dijo: «Cada individuo es una fuente individual de poder y está sujeto a olas mentales imperceptibles que pueden ocasionar mala salud o aflicción. Ésta es la señal visible del espíritu maligno.»
«Me cuesta creer que estamos en 1972», dice el editor-librero. «Me da la impresión de que todavía estamos en el año cero.» No lo dice en son de queja; él mismo comercia con el ocultismo y lo místico, y su negocio va viento en popa. Quizás sea la imitación que la clase media argentina hace' de Europa y de los Estados Unidos. Pero, a un nivel más bajo, invade· el país el nuevo y entusiasta culto del espiritismo, un asunto puramente nativo de médium s y trances en masa y curas milagrosas que pretende contar con el patronazgo de Jesucristo y del Mahatma Gandhi. Los espiritistas no hablan de olas mentales; sus médiums curan transmitiendo «fluidos» benéficos intangibles. Los espiritistas dicen haber abandonado la política y veneran a Gandhi por su no violencia. Creen en la reencarnación y en la perfectibilidad del, espíritu. Dicen' que el purgatorio y el infierno existen ahora, en la tierra, y que la únic,a esperanza del hombre reside en nacer en un planeta más evolucionado. Su meta es esa vida, en un mundo incorpórep «definitivQ», donde solamente se congregan espíritus superiores .
. Desesperación: un rechazo de la tierra, un sueño de nulidad. Pero alguien ofrece esperanza; alguien pretende resantificar el país, Con Perón en Puerta de Hierro se encuentra José López Rega, que ha sido su compañero y secretario privado durante todos los años del exilio. De Rega se sabe que tiene inclinaciones místicas y se interesa por la astrología y el espiritismo; y se dice que ahora es un hombre de gran poder. Una entrevista con él llena diez páginas de un número reciente de Las Bases, la nueva publicación peronista que aparece cada quince días. Los argentinos son de muchas razas, dice Rega; pero todos tienen antepasados nativos. La mezcla racial argentina ha sido «enriquecida por sangre india» y la «Madre Tierra lo ha purificado todo ... Yo lucho por la libertad», prosigue Rega, «porque así es como estoy hecho y porque siento que dentro de mí se mueve la sangre del indio, al cuál pertenece esta tierra». Ahora bien, a pesar de' su vaguedad y de su ironía inconsciente, ésta es una afirmación asom-
brosa, toda vez que, hasta la crisis actual, el argentino se sentía orgulloso porque su país no estaba «lleno de negros» como el Brasil ni era mestizo como Bolivia, sino que era europeo; y' le angustiaba de manera especial la posibilidad de que los extranjeros pensasen que los argentinos eran indios. Ahora se invoca el fantasma del indio y se hace una reivindicación mística, purificadora, de la tierra arruinada.
Otros ofrecen programas políticos y económicos, como siempre los han ofrecido. Perón y el peronismo ofrecen fe.

Anónimo dijo...

...y tienen una santa: Eva Perón. «Recuerdo muy bien que estuve muchos días triste», escribió . en 1952, en La razón de mi vida, «cuando me enteré que en el mundo había pobres y había ricos; ylo extraño es que no me doliese tanto la existencia de los pobres como el saber que al mismo tiempo había ricos». Fue la base de su acción política. Predicaba un odio y un amor sencillos. Odio a los ricos: «¿Debemos incendiar el Barrio 'Norte?», les decía a las multitudes. «¿Tengo que darles fuego?» Y amor al pueblo: utilizaba esta palabra una y otra vez, y la convirtió en parte integrante del vocabulario peronista. Exigía tributo a todos para la Fundación Eva 'Perón; y permanecía hasta las tres, las cuatro o las cinco de la madrugada en el Ministerio de Trabajo, regalando dinero de la fundación a los suplicantes, dispensando una justicia personal. E.sta era su«labor»: una visión infantil del poder, la justicia y la venganza.
Murió en 1952, a los treinta y tres años. Y ahora en la Argentina, después de los años de proscripción, del intento de extirpar su nombre, vuelve a ser una presencia. Sus retratos aparecen por doquier, retocados, raramente nítidos, y con frecuencia son deliberadamente chillones, como estampas religiosas destinadas a los pobres: una mujer joven y muy bella, de pelo rubio, piel muy blanca y los labios rojos, muy rojos, de los años cuarenta.
Era del pueblo y de la tierra. Nació en 1919 en Los Toldos, la más aburrida de las poblaciones de la pampa, edificada donde antes había un campamento indio, a 240 kilómetros al oeste de Buenos Aires. El pueblo da la impresión de monotonía, de hallarse totalmente expuesto bajo el alto cielo. Las polvorientas casas de ladrillos, rojos o blancos, son bajas, de fachada y tejado llanos, con alguna que otra balaustrada; los árboles, paraísos, tienen el tronco enjabelgado y aparecen severamente desmochados; las calles anchas, lejos del centro, siguen siendo de tierra.
Era hija ilegítima; era pobre; y durante los primeros diez años de su vida vivió en una casa de una sola habitación que todavía existe. A los quince años se fue a Buenos Aires con la intención de ser actriz. Su dicción era mala; su gusto en el vestir era propio de una chica de provincias; sus senos eran muy pequeños, sus pantorrillas eran macizas Y sus tobillos tiraban a gruesos. Pero antes de que hubieran transcurrido tres meses consiguió su primer empleo. y a partir de aquel momento se abrió paso a fuerza de encanto. Cuando tenía veinticinco años conoció a Perón; al año siguiente se casaron.
Su aspecto de chica corriente, su belleza, su éxito: todo ello contribuyó a su santidad. Y su atractivo sexual. «Todos me acosan sexualmente», dijo una vez con irritación, en sus días de actriz. «Todo el mundo se tira un lance conmigo.» Erá el ideal machista de mujer-víctima ... ¿acaso aquellos labios rojos no siguen hablándole al macho argentino de su supuesta habilidad para la {elación? Pero no tardó en estar más allá del sexo y ser pura otra vez. A los veintinueve años se moría de cáncer del útero y sufría hemorragias vaginales; y su cuerpo llenito empezó a consumirse. Hacia el final de sus días pesaba treinta y seis kilos. Un día miró unas viejas fotografías oficiales suyas y rompió a llorar. Otro día se vio en un espejo largo y dijo: «i Cuando pienso en lo que sufrí para mantener las piernas esbeltas! Ahora que me veo estas piernitas me asusto. Ahora me da miedo mirar estas cerillas.»
Pero políticamente nunca se debilitó. La revolución peronista iba mal. La riqueza que la Argentina había acumulado durante la guerra se estaba agotando; la economía colonial, no regenerada, saqueada, mal administrada, empezaba a irse a pique; el peso caía; los obreros, a los que tanto se había dado, no siempre eran leales. Pero ella seguía acariciando su dolor especial ante el hecho de que «había ricos». Ya cerca de la muerte, dijo en una reunión de gobernadores provinciales: «No debemos prestarle atención a la gente que nos habla de prudencia. Tenemos que ser fanáticos.» El ejército daba muestras de una agitación creciente. Ella estaba dispuesta a desafiarlo. Quería armar a los sindicatos; y, efectivamente, por mediación del príncipe Bernardo de Holanda, compró 5.000 pistolas automáticas y 1.500 ametralladoras. Cuando llegaron las armas, Perón, más prudente, se las dio a la policía.
Y en todo momento su tragedia privada se convertía en el drama público de la Pasión de la dictadura. Desde hacía tiempo se había decretado la santidad para ella, que había convertido el peronismo en una religión; y se dice que durante los quince días que precedieron a su muerte estuvo con ella el hombre que debía embalsamarla, para tener la certeza de que no le hicieran nada que estropease su cuerpo. En cuanto murió se firmó el contrato de embalsamamiento. ¿Fue por 100.000 o por 300.000 dólares? Las informaciones son confusas. El doctor Ara, que así se llamaba el embalsamador español -«maestro», le llamó Perón-, primero tuvo que preparar el cadáver para que permaneciera expuesto en capilla ardiente durante quince días. El embalsamamiento propiamente dicho tardò seis meses en quedar finalizado. El proceso que se utilizó sigue siendo secreto. Según un periódico de Buenos Aires, el doctor Ara ha dedicado dos capítulos de sus memorias (que no se publicarán hasta después de su muerte) al embalsamamiento de Eva Perón; también se nos prometen fotografías en color del cadáver. Corren rumores de que primero se sustituyó la sangre por alcohol y luego por glicerina calentada (Perón dice «parafina y otras materias especiales»), la cual se inyectó a través de un talón y una oreja.
«Tres veces fui a mirar a Evita», escribía Perón en 1956, después de su derrocamiento y cuando el cuerpo embalsamado había desaparecido. «Las puertas ... eran como las puertas de la eternidad.» Tuvo la impresión de que sólo dormía. La primera vez que fue a verla quiso tocarla, pero temió que al contacto de su mano cálida el cuerpo se transformase en polvo. Ará dijo: «No se preocupe. Está tan intacta ahora como en vida.»
Y ahora, veinte años después, su cuerpo embalsamado y consumido, perdido una vez y vuelto a encontrar, y no mayor, dicen, que el de una niña de doce años, sólo el rubio pelo tan abundante como antes de enfermar, espera con Perón en Puerta de Hierro.
Fue una sorpresa encontrar esta villa miseria o barrio de chabolas a poca distancia del río de aguas pardas que pasa por el distrito de Palermo, no lejos del gran parque, equivalente porteño del Bois de Boulogne, donde la gente practica la equitación. Un barrio de chabolas con las calles sin asfaltar y negros riachuelos de porquería, pero los edificios eran de ladrillo, a veces con un piso superior: un lugar asentado, construido hacía más de quince años, con tiendas y letreros. Vivían allí setenta mil personas, casi todas indias, de aspecto inexpresivo y ligeramente imbécil, procedentes del norte y de Bolivia y el Paraguay; por lo que de pronto te venía a la memoria q"\.le no estabas en París o en Europa, sino en la América del Sur. El cura era uno de los «Sacerdotes para el Tercer Mundo». Llevaba una chaqueta de cuero negro y en las paredes de su pequeña iglesia de cemento, demasiado sencilla, casi un cobertizo, retumbaban los sones amplificados de alguna canción argentina. Me habían susurrado que el cura era de muy buena familia; y quizás el cambio de compañía le había hecho vanidoso. Era peronista, por supuesto, y decía que todos sus indios lo eran también. «Sólo un argentino puede entender el peronismo. Puedo pasarme cinco años hablándole a usted del peronismo, pero usted· nunca entenderá nada.»
Pero, ¿no podíamos intentarlo? Dijo que el peronismo no se ocupaba del crecimiento económico; los peronistas rechazaban la sociedad de consumo. Pero, ¿acaso no acababa de quejarse del paro existente en el interior, fruto de la locura del gobierno, que enviaba dos indios a su barrio de .chabolas por cada uno que lo abandonaba? Dijo que no iba a perder el tiempo hablando con un norteamericano; a algunas personas sólo les preocupaba el producto nacional bruto. Y, dejándonos, se dirigió, todo sonrisas, hacia unos indios que se acercaban. El viento que venía del río era húmedo, el cobertizo de cemento no tenía calefacción y yo quería ime. Pero el hombre que me acompañaba parecía inquieto. Dijo que cuando menos debíamos esperar y decirle al padre que yo no era norteamericano. Así lo hicimos. Y el padre, avergonzado, explicó que el peronismo en realidad se interesaba· por el desarrollo del espíritu humano. Semejante desarrollo había tenido lugar en Cuba y en China; en esos países le habían vuelto la espalda a la sociedad industrial. *
Me habían dicho que aquellos abogados pertenecían a un grupo que trabajaba por los «derechos civiles». Eran jóvenes, vestían elegantemente y se reunían aquella mañana para preparar el borrador de una petición contra la tortura. El piso, situado en lo alto de un edificio, estaba sucio y sin muebles; las visitas eran examinadas a través de la mirilla; todo el mundo hablaba en susurros; y había mucho humo de cigarrillos. Intriga, peligro. Pero uno de los abogados aceptó mi invitación a almorzar y durante la comida --comía con gusto, platos caros dejó bien claro que la tortura contra la que protestaban no debía confundirse con la tortura en tiempos de Perón.
Dijo: «Cuando la justicia es la justicia del pueblo, a veces los hombres cometen excesos. Pero,en última instancia, lo que importa es que la justicia se haga en nombre del pueblo.» ¿Quiénes eran los enemigos del pueblo? Su respuesta fue· concisa y rápida. «El imperialismo norteamericano. y sus aliados nativos. La oligarquía, la burguesía dependiente, el sionismo y la izquierda "cipaya". Al hablar de "cipayos" nos referimos al Partido Comunista y al socialismo en general.» Parecía una lista exhaustiva. ¿ Quiénes eran los peronistas? «El peronismo es un movimiento nacional revolucionario. Hay una gran diferencia entre un movimiento y un partido. No somos estalinistas y un peronista es cualquiera que se llame a sí mismo peronista y actúe como un peronista.»
· El sacerdote fue asesinado dos años después, en 1974, por pistoleros no identificados, y durante unos días gozó de popularidad como mártir peronista. (N. del A.)
...

Anónimo dijo...

El abogado, a pesar de sus sentimientos antijudíos, era judío; y procedía de una familia antiperonista de la clase media. En 1970, al conocer a Perón en Madrid, había quedado deslumbrado; la voz le temblaba al citar las palabras del general. Le había dicho a Perón: «General, ¿por qué no le declara la guerra al régimen y luego se pone usted a la cabeza de todos los peronistas auténticos?» Perón le había contestado: «Soy el conductor de un movimiento nacional. He de conducir al movimiento entero en su totalidad.»
' «No hay enemigos internos», dijo con una sonrisa el líder sindical. Mas al mismo tiempo opinaba que la tortura continuaría en la Argentina. «Un mundo sin tortura es un mundo ideal.» Y había tortura y tortura. «Dépende de quién sea torturado. Si es un malhechor, está bien. Pero si es un hombre que trata de salvar el país ... eso es otra cosa. La tortura no es únicamente la picana eléctrica, ¿ sabe usted? La pobreza es tortura, la frustración es tortura.» Era un hombre cortés; el más intelectual, me habían dicho, de los líderes sindicales peronistas. Había llegado puntualmente a la cita; su oficina estaba limpia y ordenada; sobre su escritorio, debajo del cristal, había una fotografía grande de Perón en sus años mozos.
La primera revolución peronista se basó en el mito de la riqueza, de una tierra que esperaba que la saquearan. Ahora la riqueza ha desaparecido. Y el peronismo es como una parte de la pobreza. Es protesta, desesperación, fe, machismo, magia, espiritismo, venganza. Lo es todo y no es nada. Quitad a Perón y la histeria sera incontrolable. Quitad a las fuerzas armadas, guardianes estériles de la ley y el
orden, y el peronismo, triunfante, se desintegrará en un centenar de peleas dispersas, cada hombre identificando a su propio enemigo.
«La violencia, en manos del pueblo, no es violencia: es justicia.» Estas palabras de Perón aparecieron en la primera página de un número reciente de Fe, un periódico peronista. Así, en siniestra imitación, el sur retuerce la jerga revolucionaria del norte. Allí donde la jerga convierte los asuntos vivos en abstracciones (<< La tortura sólo desaparecerá de la Argentina», dijo el trotskista, «con un gobierno de obreros y con la caída de la burguesía»), y allí donde la jerga termina compitiendo con la jerga, la gente no tiene ninguna causa. Sólo tiene enemigos; únicamente los enemigos son reales. Ha sido la pesadilla de la América del Sur desde el desmembramiento del imperio español.
Eva Perón, ¿era rubia o morena? ¿Nació en 1919 o en 1922? ¿Nació en la pequeña población de Los Toldos o en Junín, a cuarenta kilómetros de allí? Bien era una morena que se teñía el pelo de rubio' 'nació en 1919 pero decía que en 1922 (e hizo desttruir su partida de nacimiento en 1945); los primeros diez años de su vida los pasó en Los Toldos, pero luego dijo siempre que no era ésta su villa natal. Nadie sabrá jamás por qué. No acudan a su autobiografía, La razón de mi vida, que solía. ser lectura obligada en las escuelas argentinas. El libro no contiene un solo dato o una sola fecha; y lo escribió un español que más tarde se quejó de los muchos cambios que las autoridades peronistas habían hecho a su libro.
Así que la verdad empieza a desaparecer;. no tiene relación alguna con la leyenda. Se dicen misas en recuerdo de Eva Perón y ahora los estudiantes asisten a ellas en gran número; mas su vida no es tema de investigación. Sin ninguna placa conmemorativa, raras veces visitada (aunque una mujer recuerda que una vez vinieron los de la televisión), la casa de ladrillo marrón, con su habitación única,; va desmoronándose en Los Toldos. El anciano propietario del garaje de al lado (dos vehículos en su garaje, uno de ellos un Modelo T sin motor), al que ahora pertenece también la casa, la· utiliza como almacén. Brota la hierba en el tejado plano y la chapa ondulada se desploma sobre el patio posterior.
Sólo se ha intentado una biografía de Eva Perón en la Argentina. Iba a constar de dos volúmenes, pero el editor quebró y el segundo volumen no ha aparecido. De no haber muerto, en la actualidad Eva Perón sólo contaría cincuenta y tres años. Viven aún centenares de personas que la conocieron. Pero en dos meses me costó trabajo ir más allá de lo que ya era bien sabido. Los recuerdos han sido alterados; la gente hace su panegírico o expresa su odio, y la gente que odia se niega a hablar de ella. Se ha logrado suprimir la angustia de aquellos primeros años en Los Toldos. La historia de Eva Perón se ha perdido; ahora sólo queda la leyenda .
. Una tarde, después de sus clases en la Universidad Católica, mientras las sirenas de la policía aullaban en el exterior, Borges me dijo: «Teníamos la impresión de que todo el asunto debería haberse olvidado. Si los periódicos hubiesen guardado silencio, hoy no habría peronismo ... los peronistas, al principio, se avergonzaban de sí mismos. Si estuviera hablando en público, nunca utilizaría su nombre. Diría el prófugo, el dictador. Del mismo modo que en poesía uno evita ciertas palabras ... si utilizase su nombre en un poema, éste caería hecho
pedazos.» .
Es la actitud argentina: suprimir, ignorar. Muchos documentos de la era peronista han sido destruidos. Si hoy en día los jóvenes de la clase media son peronistas, y los estudiantes cantan la vieja canción de la dictadura ....
¡Perón, Perón, qué grande 50S! ¡Mi general, cuánto valés!
... si la dictadura, incluso en sus excesos, vuelve a ser respetable, no es porque se haya investigado el pasado y modificado los anales. Es sólo porque muchas· personas han revisado sus actitudes ante. la leyenda establecida. Han cambiado de parecer.
No hay historia en la Argentina. No hay archivos; sólo hay pintadas en las paredes y polémicas y lecciones en la escuela. A los escolares, enfundados en sus guardapolvos blancos, les llevan regularmente a visitar el edificio del Cabildo en la Plaza de Mayo, en Buenos Aires, para que vean las reliquias de la Guerra de la Independencia. El acontecimiento es glorioso; permanece aislado, no está relacionado, en los libros de texto o en la mente popular, con lo que vino inmediatamente después: la pérdida de la ley, el acoso de los enemigos, interminables guerras civiles, el gobierno de los gángsters.
Borgesme dijo otra tarde: «La historia de la Argentina es la historia de su distinción de España.» ¿ Cómo encajó Perón en eso? «Perón representaba las heces de la sociedad.» Pero, seguramente, también representaría algo que era argentino, ¿no? «Por desgracia, tengo que admitir que es argentino ... un argentino de hoy.» Borges es un criollo, alguien cuyos antepasados llegaron a la Argentina antes de la gran oleada de inmigrantes, antes de que el país se convirtiera en lo que es; y Borges sustituye la contemplación de la historia de su país por el culto a los antepasados. Al igual que muchos compatriotas suyos, tiene su propia idea de la Argentina; cualquier cosa que no encaje en ella debe rechazarse. y Borges es el hombre más grande de la Argentina.
Una actitud ante la historia, una actitud ante la tierra. La magia es importante en la Argentina; el país está lleno de brujas y magos y taumaturgos y médiums. Pero el visitante no debe hacer caso de esta cara de la vida argentina porque, según le dicen, no es real. El país está lleno de estancias; pero el visitante no debe ir a esa estancia concreta porque no es típica. Mas existe, funciona. Sí, pero no es real. Ni es real aquello, ni lo otro, ni lo de más allá. De esta forma, hablando, se elimina todo el país; y se encamina al visitante hacia el equivalente de una tienda de antigtiedades gauchas. No es la Argentina en la que habita cualquiera, mucho menos la de tus guías; pero esa es real, eso es la Argentina. «Básicamente, todos amamos al país», decía un angloargentino. «Pero nos gustaría que fuese a nuestra propia imagen. Y ahora muchos de nosotros sufrimos a causa de nuestras fantasías.» Una negativa colectiva a ver, a adaptarse al país: una sociedad colonial fragmentada, artificial, a la que sus mitos han hecho deficiente y falsa.
Ser argentino no era ser sudamericano. Era ser europeo; y muchos argentinos se hicieron europeos, de Europa. La tierra que constituía la fuente de su riqueza pasó a ser su base y nada más. Para estos argentinos-europeos, Buenos Aires y Mar del Plata se convirtieron en ciudades turísticas, con una vida estacional. Durante el período de entreguerras había en París una comunidad argentina estable de 100.000 personas; en aquel entonces, el peso era el peso.
«Mucha gente cree», dijo Borges, «que lo mejor que hubiese podido ocurrir aquí habría sido una victoria inglesa [en 1806-1807, cuando los británicos atacaron Buenos Aires en dos ocasiones]. Al mismo tiempo, me pregunto si ser una colonia hace algún bien ... tan provinciana y aburrida».
Mas ser europeo en la Argentina era ser colonial del modo más nocivo. Era ser parasitario. Era reivindicar como propios -como los reivindicaban las comunidades blancas de las colonias del Caribe- los logros y la autoridad de Europa. Era pedir menos de uno mismo (en Trinidad, cuando yo era niño, se creía que los blancos y ricos no necesitaban ninguna educación). Era aceptar, partiendo de una seguridad falsa, una segunda categoría para tu propia sociedad.
y estaba la riqueza de la Argentina: los ferrocarriles británicos transportando el trigo y la carne desde todos los rincones de la pampa hasta el puerto de Buenos Aires, para su envío a Inglaterra. No había ningún mito pionero o nacionalista de trabajo esforzado y recompensa. La tierra estaba vacía y era muy llana y muy rica; era inagotable; y con una infinita capacidad de perdón. Dios arregla de noche la macana que los argentinos hacen de día.
Ser argentino era habitar en un mundo mágico, debilitador. La riqueza y la europeidad ocultaban las realidades coloniales de una sociedad agrícola que había necesitado y producido poco talento, que no había necesitado grandes hombres y no había producido ninguno. «Aquí no ha pasado nada», dijo un día Norman di Giovanni, lleno de irritación. Y todo el mundo, de Borges para abajo, dice: «Buenos Aires es una ciudad pequeña.» Ocho millones de personas: una monstruosa extensión plebeya, mezquina, repetitiva y sin sentido: pero sólo una ciudad pequeña, comida por las dudas y la malevolencia coloniales. Cuando se tiene la impresión de que el mundo real está afuera, en casa toda la gente es inadecuada y fraudulenta. Un camarero de Mendoza dijo: «Los argentinos nq trabajamos. No podemos hacer nada grande. Todo lo que hacemos es pequeño e insignificante.» Un artista dijo: «Aquí hay muy pocos profesionales. Me refiero a gente que sepa. qué hacer consigo misma. Nadie sabe por qué está haciendo tal o cual trabajo. Por esa razón, si tú haces lo que hago yo, entonces eres mi enemigo»:
Camelero, chanta: estas son palabras argentinas de uso cotidiano. Un camelero es un camelista, un hombre que en realidad no tiene nada que vender. El hombre que me prometió llevarme a una estancia, y en su avión particular, no hacía más que un camelo. El chanta es el hombre que lo venderá todo, el hombre sin principios, falso. Casi todo el mundo, del presidente para abajo, es descartado por alguien que le considera un chanta.
La otra palabra que se repite con frecuencia es mediocre. Los argentinos detestan lo mediocre y temen que les consideren mediocres. Era una de las palabras insultantes que empleaba Eva Perón. Para ella la aristocracia argentina siempre fue mediocre. y estaba en lo cierto. En unos pocos años Eva Perón hizo añicos el mito de la Argentina como tierra colonial aristocrática. Y no se ha encontrado ningún otro mito, ninguna otra idea de la tierra, que reemplace al viejo.

Avallay dijo...

Norman: ne me queda tan claro el cierre con Clarín, que desde luego algún acuerdo habrá existido. ¡Se acuerda de Manrique en el 73? Cobos presidente, para un gobierno decente...
Anónimo: gracias por el post. No soy borgeofilo, pero solo puede ser de Borges lo primero que subió, el resto no, el viejo jamás escribió así.
Salutti

Anónimo dijo...

Hola Avallay,muy correcta su observacion,pero espere que sigue el texto...
2
BORGES y EL PASADO FALSO
Borges, hablando de la fama de los escritores, dijo: «Lo importante es la imagen que creas de ti mismo en las mentes ajenas. Mucha gente considera a Burns como un poeta mediocre. Pero él representa muchas cosas y gusta a la gente. Esa imagen -al igual que sucede con Byron- puede llegar a ser más importante que la obra.»
Borges es un gran escritor, un poeta dulce' y melancólico; y las personas que saben español le veneran como creador de una prosa directa, nada retórica. Pero la reputación que tiene entre los angloamericanos, la de ser un argentino ciego y anciano, autor de muy pocas, muy cortas y muy misteriosas historias, es tan hinchada y falsa que oculta su grandeza. Posiblemente le haya costado el Premio Nobel; y es muy posible que cuando esa falsa reputación decaiga, cosa que sucederá inevitablemente, desaparezca también su obra, que es buena.
Lo irónico del asunto es que Borges, en lo mejor de su obra, no es misterioso ni difícil. Su poesía es accesible; en gran parte es hasta romántica. Sus temas vienen siendo los mismos desde hace cincuenta años: sus antepasados militares, sus muertes en combate, la muerte misma, el tiempo y el viejo Bue nos Aires. Y hay cerca de una docena de historias muy logradas. Dos o tres de ellas son pura y simple-

mente historias de detectives, anticuadas incluso (una fue publicada en la Ellery Queen's Mystery Magazine). Algunas tratan, de modo muy cinematográfico, del hampa bonaerense de principios de siglo. A los gángsters se les da una estatura épica; ascienden, son desafiados y a veces huyen.
Las otras historias -las que han vuelto locos a los críticos- vienen a ser chistes intelectuales. Borges toma una palabra como «inmortal» y juega con ella. Supongamos, dice, que los hombres fueran real· mente inmortales. No sólo hombres que hubiesen envejecido y no murieran, sino hombres indestructibles, vigorosos, que sobrevivieran eternamente. ¿ Cuál sería el resultado? Su respuesta -que en su historia- es que en algún momento cada una de las experiencias concebibles caería sobre cada hombre, que cada hombre, en un momento u otro, asumiría cada carácter concebible y que Homero (el héroe disfrazado de esta historia concreta) incluso podría, en el siglo XVIII, olvidarse de haber escrito la Odisea. O tomemos la palabra «inolvidable». Supongamos algo que' fuese verdaderamente inolvidable y que no pudiera olvidarse ni por un segundo; supongamos que esta cosa, al igual que una moneda, cayera en tu poder. Ampliemos la idea. Supongamos que hubiese un hombre -pero no, tiene que ser un muchacho que no pudiera olvidar nada, cuya memoria, por consiguiente, se hinchase como un globo con todos los detalles inolvidables de cada minuto de su vida.
Estos son algunos de los juegos intelectuales de Borges. Y quizás su obra en prosa más lograda, que es también la más corta, sea un puro chiste. Se titula Del rigor en la ciencia y figura que se trata de un extracto de un libro de viajes del siglo XVII.
... En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el mapa del imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, esos Mapas Desmesurados no satisfacieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y de los Inviernos. En los desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas.
Esto es absurdo y perfecto: la parodia exacta, la idea grotesca. El rompecabezas y los chistes de Borges pueden crear adicción. Pero hay que tomarlos como lo que son; no siempre justifican las interpretaciones metafísicas que se hace de ellos. Es mucho, sin embargo, lo que atrae al crítico académico. Algunas de las bromas de Borges exigen un despliegue exagerado de erudición curiosa y a veces desaparecen debajo de ella. Y existe el lenguaje, en ocasiones barroco, de las primeras historias.
Las ruinas circulares -una historia rebuscada, casi de ciencia ficción, que trata de un soñador que descubre que él mismo existe solamente en el sueño de otra persona- empieza: «Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche.» Norman Thomas di Giovanni, que durante los últimos cuatro años no ha hecho otra cosa que traducir a Borges, y que ha contribuido más que cualquier otra persona a difundir la obra de Borges en el mundo de habla inglesa, dice:
Puedes imaginarte lo mucho que se ha escrito acerca de ese «unánime». Acudí a Borges con dos traducciones de dicha palabra: ~surrounding" (circundante) y «encompassing» (que abarca). Y le dije: «Borges, ¿qué quería decir en realidad con eso de la noche unánime? Eso no significa nada. Si hay una noche unánime, ¿por qué I!-0 hay una noche que bebe té, o una noche que Juega a las cartas?» Y su respuesta me dejó atónito. Dijo: «Di Giovanni, . eso no es más que un ejemplo del modo irresponsable en que solía escribir.» Utilizamos «encompassing» en la traducción. Pero a muchos profesores no les gustó perder su noche unanime ...
Una mujer tenía que escribir un ensayo sobre Borges para un libro. No sabía español y basaba su ensayo en dos traducciones inglesas bastante mediocres. Un ensayo largo, de unas cuarenta paginas. Y uno de sus puntos cruciales era que Borges escribía una prosa muy latinizada. Tuve que señalarle que Borges no podía evitar el escribir una prosa latinizada, porque escribía en español y el español es un dialecto del latìn La mujer no consultó con nadie cuando ponia los Cimientos. Al final grita «¡Socorro!» y corres hacia ella y ves este rascacielos enorme hundiéndose en la arena movediza.
En 1969, Di Giovanni acompañó a Borges en una gira de conferencias por los Estados Unidos:
Borges es un caballero. Cuando la gente se le acerca y le dice lo que significan realmente su~ narraciones -después de todo, él sólo las escnbió- les da la contestación más maravillosa que jamás se ha oído. « ¡Ah, gracias! Usted ha enriquecido mi narración. Me ha hecho un regalo magnífico. He venido de Buenos Aires a X -Lubbock, Texas, por ejemplo- para averiguar esta verdad sobre mí mismo y sobre mi relato."
Durante muchos años, Borges ha gozado de una gran reputación en el mundo de habla hispana. Pero en Un ensayo autobiográfico, que apareció en forma de «Profile» (perfil) en el New Yorker, en 1970, dice que hasta que ganó el Premio Formentor en 1961 -tenía entonces sesenta y dos años- era «prácticamente invisible, no sólo en el extranjero, sino también en mi tierra, en Buenos Aires». Es ésta la clase de exageración que consterna a algunos de sus primeros seguidores argentinos; y algunos de ellos llegaron a decir que su «irresponsabilidad» ha crecido con su fama. Pero Borges siempre ha sido irresponsable. Buenos Aires es una ciudad pequeña; y lo que tal vez era inofensivo cuando Borges pertenecía solamente a esta ciudad pequeña se vuelve menos inofensivo cuando los extranjeros hacen cola para entrevistarle. Hubo un tiempo, sin duda, en que la celebración por Borges de sus antepasados militares y de sus muertes en combate halagaba a toda la sociedad, dándole un sentido del pasado y de plenitud. Ahora parece excluir, proclamar una grandeza privada; y para muchos es sólo egoísta y presuntuosa. No es fácil ser famoso en una ciudad pequeña.
Borges concede numerosas entrevistas. y cada una de ellas se parece a todas las demás. Diríase que Borges hace que las preguntas sean irrelevantes; pasa sus discos, como dijo una señora argentina; representa su papel. Dice que la lengua española es su «perdición». Critica a España y a los españoles: sigue librando aquella guerra colonial, en la cual, no obstante, las viejas cuestiones se confunden con un prejuicio más sencillo, el que sienten los argentinos contra los inmigrante s pobres y atrasados que llegan del norte de España. Hace chistes obvios y de mal gusto a costa de los indios de la pampa. De mal gusto porque sólo veinte años antes de que Borges naciera estos indios eran exterminados sistemáticamente; y, pese a ello, obvios, porque las matanzas a semejante escala resultan aceptables solamente si se ridiculiza a las víctimas. Habla de Chesterton, Stevenson y Kipling. Habla del· inglés antiguo con todo el entusiasmo de un hombre que ha elegido un tema académico por sí mismo. Habla de sus antepasados ingleses.
Es una interpretación curiosamente colonial. Su pasado argentino forma parte de su distinción; 10 ofrece como tal; y es, después de todo, un patriota. Honra a la bandera, un ejemplar de la cual ondea en el balcón de su despacho de la Biblioteca Nacional (él es el director). Y le emociona el himno de su país. Mas, al mismo tiempo, parece ansioso de proclamar su distanciamiento de la Argentina. Cabría pensar que la representación está dedicada al nuevo público que Borges ha encontrado en las universidades angloamericanas, un público al que halaga de tantas maneras. Pero las actitudes son viejas.
En Buenos Aires todavía se recuerda que en 1955, escasos días después de la caída de Perón y la finalización de los nueve años de dictadura, Borges dio una conferencia sobre Coleridge -nada menos que Coleridge- a las damas de la Asociación Cultural Inglesa. Algunos de los versos de Coleridge, dijo Borges, se encontraban entre lo mejor de la poesía inglesa, «es decir, la poesía». Y esas cuatro .palabras, en un momento de júbilo nacional, fueron como una agresión gratuita al alma argentina.
Norman di Giovanni cuenta una historia que res-
tablece el equilibrio.
En diciembre de 1969 nos encontrábamos en la Georgetown University de Washington, D.C. El hombre encargado de la presentación era un argentino de Tucumán y aprovechó la oportunidad para decirle al . público que la represión' militar había cerrado la universidad de Tucumán. Borges olvidó· por completo lo que había dicho aquel en Un ensayo autobiográfico, que apareció en forma de «Profile» (perfil) en el New Yorker, en 1970, dice que hasta que ganó el Premio Formentor en 1961 -tenía entonces sesenta y dos años- era «prácticamente invisible, no sólo en el extranjero, sino también en mi tierra, en Buenos Aires». Es ésta la clase de exageración que consterna a algunos de sus primeros seguidores argentinos; y algunos de ellos llegaron a decir que su «irresponsabilidad» ha crecido con su fama. Pero Borges siempre ha sido irresponsable. Buenos Aires es una ciudad pequeña; y lo que tal vez era inofensivo cuando Borges pertenecía solamente a esta ciudad pequeña se vuelve menos inofensivo cuando los extranjeros hacen cola para entrevistarle. Hubo un tiempo, sin duda, en que la celebración por Borges de sus antepasados militares y de sus muertes en combate halagaba a toda la sociedad, dándole un sentido del pasado y de plenitud. Ahora parece excluir, proclamar una grandeza privada; y para muchos es sólo egoísta y presuntuosa. No es fácil ser famoso en una ciudad pequeña.
Borges concede numerosas entrevistas. y cada una de ellas se parece a todas las demás. Diríase que Borges hace que las preguntas sean irrelevantes; pasa sus discos, como dijo una señora argentina; representa su papel. Dice que la lengua española es su «perdición». Critica a España y a los españoles: sigue librando aquella guerra colonial, en la cual, no obstante, las viejas cuestiones se confunden con un prejuicio más sencillo, el que sienten los argentinos contra los inmigrante s pobres y atrasados que llegan del norte de España. Hace chistes obvios y de mal gusto a costa de los indios de la pampa. De mal gusto porque sólo veinte años antes de que Borges naciera estos indios eran exterminados sistemáticamente; y, pese a ello, obvios, porque las matanzas a semejante escala resultan aceptables solamente si se ridiculiza hombre hasta que nos encontramos camino del aeropuerto. Entonces alguien empezo a hablar del asunto y de pronto Borges se enfadó mucho. «¿Oyó lo que dijo aquel hombre? Que habían cerrado la universidad de Tucumán.» Le pregunté por qué estaba enfadado y me dijo: «Ese hombre estaba atacando a mi país. No se puede hablar así de mi país.» Le dije: «Borges, ¿qué quiere decir con eso de "ese hombre"? Ese hombre es argentino. Y procede de Tucumán. Y lo que dice es verdad. Los militares han cerrado la universidad.»
Borges es de estatura mediana. Sus ojos casi ciegos y su baston contribuyen a aumentar su apariencia distinguida. Viste cuidadosamente. Dice que es un escritor de clase media; y un escritor de clase media no debe ser un «dandy», ni vestir con una despreocupación demasiado afectada. Es cortés: opina, . al igual que sir Thomas Browne, que un caballero es alguien que procura causar las menores molestias posibles. «Pero eso debería buscarlo en Religio Medici.» Podría parecer, pues, que en su accesibilidad, en su buena disposicion a conceder largas entrevistas que son repetición de las anteriores, Borges combina el ideal de modestia propio de la clase media y los modales del caballero con la intimidad del escritor, la necesidad que tiene el escritor de reservarse para su trabajo.
Hay indicios de esta intimidad (en la accesibilidad) en la forma en que le gusta que se dirijan a él. Quizás no pasen de media docena las personas que tienen el privilegio de llamarle por su nombre de pila, Jorge, convirtiéndolo en «Georgie». Para todos los demás le gusta ser simplemente «Borges» sin el señor, palabra que él considera española y pomposa. «Borges» es, por supuesto, distanciador.
y ni siquiera las cincuenta páginas de su Ensayo Autobiográfico violan su intimidad. El ensayo es como otra entrevista. Cuenta pocas cosas nuevas. Su nacimiento en Buenos Aires en 1899, hijo de un abogado; sus antepasados militares; los siete años que la familia paso en Europa de 1914 a 1921 (cuando el peso era valioso y Europa era más barata que Buenos Aires): vuelve a contar todo esto en líneas generales, como en una entrevista. y el ensayo no tarda en transformarse en la simple cronica de la vida profesional de un escritor, de los libros que leyo y de los libros que escribio, los grupos literarios de los que fue miembro y las revistas que fundo. La vida brilla por su ausencia. Apenas dice nada sobre la crisis que debio de sufrir en los inicios de su madurez cuando -perdido el dinero de la familia- hacía toda clase de periodismo; cuando murió su padre y él mismo enfermo gravemente y «temió por [su] integridad mental»; cuando trabajaba como ayudante en una biblioteca 'municipal y era muy conocido como escritor fuera de la biblioteca y des-. conocido dentro de ella. «Recuerdo que una vez un compañero de trabajo vio en una enciclopedia el nombre de un tal Jorge Luis Borges y le llamo la atencion la coincidencia de que nuestros nombres y fechas de nacimiento fuesen idénticos.»
«Nueve años de solida infelicidad», dice; pero solo dedica cuatro páginas al período ... La intimidad de Borges empieza a parecer inabordable.
Un dios me ha concedido
lo que es dado saber a los mortales. ~ Por todo el continente anda mi nombre; N o he vivido. Quisiera ser otro hombre.
Éste es Borges hablando de Emerson; pero podría ser Borges refiriéndose a Borges. La vida, en el Ensayo Autobiográfico, realmente brilla por su ausencia. De manera que todo lo que es importante en el hombre hay que buscarlo en la obra.Y todos los temas que ha explorado en le transcurso d euna vida se encuentran,como el mismo dice,en su primer libro de poemas,publicado en 1923,un libro que se imprimio en cinco dias,trescientos ejemplares y se distribuyo gratuitamente:
Cuando tu mismo eres la continuación realizada
De quienes no alcanzaron tu tiempo
Y otros seràn(y son)tu inmortalidad en la tierra
En algun momento de aquella epoca ,la vida se detuvo y todo lo posterior ha sido literatura:una preocupación por las palabras,un intento sin fin de conservar,y no traicionar,las emociones de aquel pasado tan particular

hombre hay que buscado en la obra, que, en el caso de Borges, es esencialmente la poesía. Y todos los temas que ha explorado en el transcurso de una larga vida se encuentran, como él mismo dice, en su primer libro de poemas, publicado en 1923, un libro que se imprimió en cinco días, trescientos ejemplares, y se distribuyó gAquí está el antepasado militar muriendo en combate. Aquí, ya, a la edad de veinticuatro años, la contemplación de la gloria se transforma en la meditación sobre la muerte y el tiempo y las «joyas de vidrio» de la vida individu... cuando tú mismo eres ld continuación realizada de quienes no alcanzaron tu tiempy otros serán (y son) tu inmortalidad en la tiEn algún momento de aquella época, la vida se detuvo y todo lo posterior ha sido literatura: una preocupación por las palabras, un intento sin fin de conservar, y no traicionar, las emociones de aquel pasado tan particular.
Soy, pero soy también el otro, el muerto, . el otro de mi sangre y de mi nombre.

Así dice un poema que escribió cuarenta y tres años después de aquel primer libro.
Desde que escribiera dicho libro, nada, exceptuando quizás el descubrimiento de la antigua poesía inglesa, ha proporcionado a Borges material para tan intensa meditación. Ni siquiera los amargos años del régimen de Perón, cuando fue «"ascendido", sacándole de la biblioteca, al cargo de inspector de pollos y conejos en los mercados» y él dimitió. Tampoco su breve, infeliz matrimonio a una edad avanzada, que una vez fue tema de artículos de revista y sigue siéndolo de chismorreos en Buenos Aires .. Tampoco la compañía continuada de su madre, que actualmente cuenta noventa y seis años.
«En 1910, año del centenario de la República Argentina, creíamos que la Argentina era un país honorable y no nos cabía ninguna duda de que las naciones acudirían en tropel. Ahora el país se encuentra en mal estado. Nos vemos amenazados por el retorno del hombre horrible.» Así es como Borges se refiere a Perón: prefiere no utilizar el nombre. Recibo numerosas amenazas personales. Incluso mi madre. La llamaron por teléfono a altas horas de la noche -las dos o las tres- y alguien le dijo con una voz muy bronca, la clase de voz que hace pensar en un peronista. «Tengo que matarles, a usted y a su hijo.» Mi madre dijo: «¿~por qué?» «Porque soy peronista.» MI madre dijo: «En lo que concierne a mi hijo, sólo tiene setenta años y está prácticamente ciego. Pero en mi caso debería aconsejarle que no malgaste el tiempo porque tengo noventa y cinco años y puedo morirme en sus manos antes de que consiga matarme.» Por la mañana le dije a mi madre que me había parecido oír el teléfono durante la noche. «¿Lo he soñado?» Ella dijo: «Sólo era algún imbécil.» No es sólo ingeniosa. Sino también valiente ... no veo qué puedo hacer al respecto ... la situacion política. Pero creo que debería hacer lo que pueda, teniendo militares en la familia;
El primer libro de poemas de Borges se tituló Fervor de Buenos Aires. En el mismo, en su prefacIo, decía que intentaba celebrar de un modo especial la ciudad nueva y en expansión. «Semejante a los latinos, que al atravesar un soto murmuraban: "Nu~ men inest" -aquí se oculta la Divinidad-,de que habla mi verso para declarar el asombro de las calles endiosadas por la esperanza o el recuerdo ... »
Pero Borges no ha santificado a Buenos Aires.
La ciudad que ve el visitante no es la ciudad de los poemas, como sigue siéndolo SimIa (tan nueva y artificial como Buenos Aires), la ciudad de las historias de Kipling, después de todos estos años. Kipling observaba con atención una ciudad real. El Buenos Aires de Borge<¡ es privado, una ciudad de la imaginación. Y ahora la ciudad misma está en decadencia. En el Barrio Sur del propio Borges sobreviven algunos edificios antiguos, con sus poderosas puertas principales y sus patios que van retrocediendo, cada uno con un embaldosado distinto. Pero es más frecuente que los patios interiores estén cegados; y muchos de los viejos edificios han sido derribados. La elegancia, si es que en esta ciudad de inmigrantes plebeyos la elegancia existió realmente alguna vez fuera de la visión de los arquitectos expatriados, se ha esfumado; ahora sólo hay desorden.
La bandera argentina, azul y blanca, que cuelga sobre la calle de México desde el balcón del despacho de Borges en la Biblioteca Nacional aparece sucia de polvo y humos. Y echemos un vistazo a este edificio, quizá el mejor de la zona, que fue utilizado como hospital y cárcel en tiempos del dictador gángster Rosas, hace más de ciento veinte años. Todavía hay belleza en la pared coronada por púas, las altas verjas de hierro, las enormes puertas de madera. Pero, en el interior, las paredes están desconcha das ; las ventanas que dan al patio central tienen los cristales rotos; adentrándose, pasando de patio en patio, vemos ropa tendida en un corredor, los peldaños están rotos y una escalera metálica de caracol aparece bloqueada por trastos inservibles. Ésta es una oficina del gobierno, un departamento del Ministerio de Trabajo: nos habla de una administración agarrotada, de una ciudad que se muere, de un- país que no ha funcionado realmente.
En todas partes se ven paredes con lemas violentos; los guerrilleros operan en las calles; cae el peso; la ciudad está llena de odio. El lema con malas pulgas se repite: Rosas vuelve. El país espera un nuevo terror.
Numen inest, aquí se oculta la Divinidad: el ensalmo del poeta no ha dado resultado. Los antepasados militares murieron en combate, pero aquellas batallas insignificantes y aquellas muertes inútiles no han conducido a nada. Sólo en la poesía de Borges habitan esos héroes en «un universo épico, sentados altos en la silla»: «alto.,. en su épico universo». y ésta es su gran creación: la Argentina como tierra sencilla y mítica, un mundo épico completo, de «repúblicas, caballería y mañanas»: «las repúblicas, los caballos y las mañanas», de batallas libradas, la patria establecida, la gran ciudad creada y las «calles con nombres que se repiten desde el pasado de mi sangre» ..
Ésa es la visión del arte. Y, sin embargo, desde esta mítica Argentina de su creación, Borges alarga la mano, a través de su abuela inglesa, a sus antepasados ingleses y, a través de ellos, a su lenguaje «en su aurora», «La gente me dice que ahora parezco inglés. Cuando era joven no parecía inglés. Era más moreno. No me sentía inglés. Ni pizca. Quizá el sentirme inglés vino a mí a través de la lectura.» Y aun- . que Borges no lo reconoce, un tema que se repite en sus historias más recientes es el de los nórdicos que degeneran en un desolado paisaje argentino. Los Guthries escoceses se convierten en Gutres mestizos y ya ni siquiera conocen la Biblia; una muchacha inglesa se transforma en una india salvaje; hombres que se llaman Nilsen se olvidan de sus orígenes y viven como animales de acuerdo con el· bestial código sexual del macho putañero.
En nuestra primera entrevista, Borges dijo: «No
escribo sobre degenerados». Pero en otra ocasión afirmó: «El país fue enriquecido por hombres que pensaban esencialmente en Europa y los Estados Unidos. Sólo la gente civilizada. Los gauchos eran muy ingenuos. Bárbaros». Cuando hablamos de la historia argentina, dijo: «Hay una pauta. No es una pauta obvia. Yo mismo no puedo ver el bosque por culpa de los árboles». y más adelante agregó: «Aquellas guerras civiles ahora no tienen sentido».
Quizá, pues, paralelamente a la visión del arte, se haya desarrollado, en Borges, una visión subsidiaria, por muy poco que la reconozca, de la realidad. Y ahora, en todo caso, el mundo real ya no
puede negarse.
A mediados de mayo, Borges fue a pasar unos
cuantos días en Montevideo, en el Uruguay. Montevideo fue una de las ciudades de su infancia, una ciudad de «largas, perezosas vacaciones». Pero ahora el Uruguay, el más culto de los países sudamericanos, era, citando las palabras de un argentino, «la caricatura de un país», en bancarrota, al igual que la Argentina, después de la riqueza de que disfru~ tara durante la guerra, y despedazándose. Montevideo era una ciudad en guerra; guerrilleros y soldados luchaban en las calles. Un día, durante la estancia de Borges, cuatro soldados fueron muertos a tiros.

Vi a Borges cuando regresó. Una muchacha bonita le ayudó a bajar las escalinatas de la Universidad Católica. Parecía más frágil; las manos le temblaban con mayor facilidad. Había perdido el vigor que mostraba durante las entrevistas. Venía lleno del desastre de Montevideo, disgustado. Montevideo era otra cosa que había perdido. En un poema las «mañanas en Montevideo» se encuentran entre las cosas por las cuales da las gracias «al divino laberinto de causas y efectos». Ahora Montevideo, al Igual que Buenos Aires, al igual que la Argentina era agradable sólo en su recuerdo, y en su arte. '

.
L

Avallay dijo...

Anónimo: no temrino de entedner su mensaje. ALgunas cosas que pegó las lei, especialmente lo de Di Giovani, el resto, no ¿es suyo? o que?. Sospecho que usted no es tan anónimo

Anónimo dijo...

Hola Avallay,si soy un simple anonimo,este texto es parte de una serie de articulos sobre Argetina y los Argentinos(tambien sobre Uruguay)que escribiò el hoy Premio Nobel Sir Vidia S Naipaul hace casi cuarenta años cuando era un joven Indio-Caribeño-Ingles de visita en nuestro Paìs.Lo asombroso de estos textos es que si se leen con atenciòn parecen escritos ayer y son una muy buen radiografia de nuestra tierra y nuestra sicologia y tienen una insoportable cercania ala verdad,no es nada asombroso que jamàs se hayan publicado en español Argentina,y cuando se pueblicarion en el 72 en Ingles en el B.A.Herald Robert Cox contò que recibio amenazas de volar la redacciòn,fijese lo que sige aqui...

Anónimo dijo...

LOS HOTELES DE CITAS DE DETRAS DEL CEMENTERIO
Mayo-julio de 1974
La profecía -según un viejo libro argentino del ,que oí hablar con frecuencia, pero que nunca llegué a ver- afirmaba que Perón sería ahorcado por sus seguidores en la Plaza de Mayo, que es la plaza principal del centro de Buenos Aires. Mas Perón murió con su leyenta intacta. «MURIÓ.» El titular llenaba la mitad de la primera plana de Crónica, un periódico popular de Buenos Aires; y no hubo necesidad de decir quién había muerto.
Tenía ya: setenta y nueve años y estaba en el noveno mes de su tercer mandato presidencial; y su leyenda había durado casi treinta años. Era el militar que había abandonado el código de su casta y sacudido la vieja sociedad colonial y agrícola de la Argentina; había identificado a los enemigos de los pobres; había creado los sindicatos. Había dado un rostro brutal a la bruta tierra de las estancias y' el polo y los hoteles de citas y el servicio doméstico muy barato. Y su leyenda de revolucionario sin par sobrevivió a la incompetencia y el pillaje de su primer mandato; sobrevivió a su derrocamiento en 1955 y a los diecisiete años de exilio que siguieron al 'mismo; sobrevivió a los asesinatos del populacho que le aguardaba a su triunfal retorno, el año pasado; y sobrevivió al fracaso de sus últimos meses en el poder ..
El fracaso fue obvio. Perón no pudo controlar a la Argentina que él había creado veinte años antes. Había identificado las crueldades de la sociedad y, pese a ello, había hecho que esta tarea necesaria pareciese irresponsable: no había podido reorganizar la sociedad que él mismo había minado. Y quizás esa labor de reorganización escapaba a la capacidad de cualquier líder, por imaginativo que fuera. La política refleja una sociedad y una tierra. La Argentina es una tierra de pillaje, una tierra nueva, virtualmente poblada este siglo. Sigue siendo una tierra apta para el pillaje; y su política no puede ser más que una política de pillaje.

Avallay dijo...

No niego que es interesante, pero es una típica mirada inglesa o europea si quiere de sudamérica: si Perón atacó a los ricos, pero en el fondo no era mas que un lider demagogo y corrupto. Simplificado para mi gusto. De todos modos gracias por las entregas de este material
Salutti

Dany dijo...

Amigo anónimo: con el permiso del Dotorrrr... los que arruinaron siempre la vida de los argentinos con su violencia, clasismo, omnipotencia, ineficiencia, corrupción y mesianismo fueron los militares y sus aliados civiles: usurpadores del poder del pueblo, destructores de las insitituciones democráticas, generadores de violencia social indeseada, institucionalizadores de la pobreza. Hoy seguimos pagando las consecuencias de ello... Creo que a Borges se le borraron algunos capítulos de la historia. Espero que a Ud. no.

Anónimo dijo...

Gracias Avallay por su comentario,es cierto es una mirada europea,aunque este escritor considerado uno de los mejores literatos en lengua inglesa al dia de hoy es en realidad un hindu criado en el Caribe que vive en Londres,es racista,piensa politicamente incorrectamente.y es odiado por casi todos,no obstante,hace casi 40 años sigue opinando sobre nosotros y ahora,no solo sobre Peron o Borges
si no sobre nosotros:fijese....

Anónimo dijo...

Estimado Dany gracias por su comments,sin duda los militares "eran los que arruinaron"
ya no existen màs como fuerza politica,pues fueron asados en su propio jugo de sangre e imbecilidad,pero ahora en estos ultimos años de democracia,usted cree que son los militares quienes siguen arruinado el Pais?

Anónimo dijo...

. E:J. la Argentina esto lo entiende y lo acepta todo el mundo y al final Perón sólo podía ofrecerse a sí mismo como garantía del propósito de su gobierno, sólo podía ofrecer sus palabras. Al final se había convertido en su nombre solo, una presencia, por encima de todo, por encima del pueblo que actuaba en su nombre, por encima de la inflación y de las escaseces y de la creciente y vertiginosa caída del peso, las luchas entre las facciones, los secuestros diarios y los tiroteos con la guerrilla, los fuertes rumores de pillaje en las altas esferas: por encima de la Argentina, cuya brutalidad y frenesí él había adivinado y explotado, la Argentina por cuya' salvación había vuelto y que ahora deja tras de si

Anónimo dijo...

Era muy viejo, y quizás su causa había llegado a ser más personal de lo que él mismo suponía: volver a su patria y ser rehabilitado. Hizo las paces con las fuerzas armadas, que anteriormente le habían despojado de su rango.

Anónimo dijo...

Era la época del gran empuje imperialista en muchos continentes. Mientras el presidente Roca se dedicaba a exterminar sistemáticamente a los indios, los belgas exploraban su flamante Congo. Joseph Conrad vio a los belgas en acción, y en El corazón de las tinieblas capta su frenesí. «Su forma de hablar era la propia de sórdidos bucaneros; era temeraria sin intrepidez, codiciosa sin audacia, y cruel sin coraje; no había ni un átomo de previsión o de intención seria en ellos, y no parecían darse cuenta de que todas estas cosas se necesitan para la obra del mundo.» Las palabras se ajustan al frenesí argentino; expresan aquel estado anímico y aquella nulidad moral de la empresa argentina que, a través de las generaciones, han desembocado en el fracaso de hoy.
Los grandes dominios particulares se han dividido, pero las estancias siguen siendo muy grandes. La escala aún es sobrehumana. Las estancias están mecanizadas y requieren poca mano de obra; el paisaje permanece vacío y deshumanizado. Hay poblaciones pequeñas, frágilmente asentadas· en la pampa, pero sólo proveen a las necesidades más elementales: el club nocturno que <:teja estupefacto y permite a personas que ya lo han dicho todo' permanecer juntas varias horas sin decir nada; el hotel de citas, que simplifica el mundo aún más; el garaje. Lejos de las carreteras se siente la desolación. Las carreteras sin asfaltar son anchas y rectas; los árboles escasean; y la tierra llana se extiende, ininterrumpida, hasta el horizonte. El sentido de la distancia se altera: las cosas que están a kilómetros de donde nos encontramos parecen cercanas -un trabajador de una estancia montado a caballo, un grupo de árboles, un cruce de carreteras sin asfaltar-o La desolación sería completa sin los pájaros; y éstos, numerosos, insólitamente grandes y de colores llamativos, realzan el carácter extraño de la tierra y la escasez de hombres. Cada mañána aparecen cadáveres de lechuzas pardas en las carreteras que cruzan la pampa.

Anónimo dijo...

Avallay como es lector de Conrad le envio este extracto separado del resto,luego se lo enviare completo y una cosa mas¿Usted duda que la Argentina es una tierra de pillaje?

Dany dijo...

Amigo anónimo: ya sin botas pisando el suelo de las instituciones usurpadas, a la democracia argentina le costó y le sigue costando deesarticular el aparato represivo, colocar en centros de decisiones económicas a gente que no sea formada por los que practicaron el pillaje toda la vida a su favor : los mismos que le hicieron el golpe económico a Alfonsín y obtuvieron grandes premios en los 12 años siguientes, los mismos que intentaron perpretar una corrida bancaria hace poquito.
Los militares cercenaron toda posibilidad de crecimiento económico, toda posibilidad de formación de dirigentes en el campo popular, generaron una deuda inconcebible para un país que podía autofinanciarse, socialmente intordujeron sentimientos totalitarios y fascistas e inauguraron la corrupción insitiucionalizada que la está pagando Ud, yo, sus hijos y los hijos de los hijos.
Esa es la parte de la historia y del presente que se le borra a Borges, a los argentinólogos europeos, y deseo que no a Ud.

Anónimo dijo...

Estimado Dany gracias por su respuesta.Los militares argentinos son fueron y seràn simples esclavos y esbirros del poder central,salvo mìnimas exepciones a lo largo de nuestra historia usted podra apreciar que siempre como casta han estado al servicio de interes colonialistas de las metròpolis centrales,en ese sentido Peròn cambio ciertas posturas frente a Ingleses y americanos durante la segunda guerra por sus relaciones con los alemanes.
En los 70 Kissinger y el Dpto.de Estado les dio la orden de represiòn y los militares obedecieron y asi terminaron con Malvinas de por medio.Si sigue leyendo lo que continua de este escritor Europeo verà otros aspectos ya no sobre Borges y Peron si no sobre nosotros y nuestra mentalidad.Este ultimo comentario es porque quizàs una mayoria de nuestra sociedad ya es fascista y corrupta desde hace mucho tiempo y no tiene muchas intenciones de cambiar de mentalidad.Ahora que tuvieron un espacio social menos culposo a partir del llamado conflicto del campo empezaron a verbalizar lo que una inmensa cantidad de amables compatriotas piensa:que vuelvan los milicos,maten a estos negros de mierda,etc,etc,etc.estos sectores a quienes efino como la Argentina satisfecha,no son solo los jugadores de Polo y Socios de la Rural,son por ejemplo el Panadero del barrio que siempre le fue bien los miles de hijos y nietos de tanitos y galleguitos que tienen rentas de las casitas que heredaron y de los plazos fijos que mueven de un banco a otro,los dueños de agencias de coches,los de estaciones de servicio,los represores empresarios de seguridad,los pobres dueños de campos,los miembros de la llamada farandula y los contratistas del estado que son legiòn,y la clase politica que (despues de treinta años sin los militares )no forma los dirigentes que usted plantea como necesarios,son treinta años de democracia,nos tres meses.esto exije una reflexiòn:con militares o sin ellos,el pillaje continua y continuarà y no solo estan comprometidos las futuras generaciones,pronto vera,si tiene unos años por delante como esta seudo republica desaparece libanizada..en fin

Avallay dijo...

Anónimo: Borges cuando escribió uno de sus poemas para definirse quien era (algo que le gustaba bastante) se dice devotod e Conrad. De allí me dije que tenia que leerlo pero lamentablemente solo lei El Corazón de las Tinieblas y un impresionante cuento "una avanzada del progreso" (Horacio Quiraga sería nuestro Conrad no?). El Corazón... es espeluznante, una obra maestra que abrió el siglo ya que s epublicó en 1901, si no me equivoco. Compartos sus apreciaciones sociológicas de los argentinos, en parte. No concuerdo con las explicacione sexclusivamente culturales para justificar cómo nos va. ¿la clase política francesa o italiana es mucho mejor? No sus presidentes dan lástima. EL tipo de capitalismo que se implantó en nuestro país, explica mucho de nuestro presente. Y desde leugo el hecho de ser un país periférico.
Salutti y gracia spor el intercambio
PD: ahor aubico, vagamente, al escritor que citó.

Anónimo dijo...

Avallay gracias por su respuesta:justamente el Corazon de las Tinieblas(de donde saliò el Apocalipsis Now de Francis F.Coppola con Marlon Brando en el papel de Kurtz)refleja ya en aquellos años el espiritù del Capitalismo Rapaz,este autor lo utiliza tambien para la Argentina.
En cuanto a como nos va,sabemos que como dicen los Europeos el fracaso de Argentina como Naciòn en el Siglo XX es un misterio.Sin duda,los politicos en todo el mundo cumplen siempre el mismo rol:ROBAR,sea al estado, al reino,al imperio o a las masas de siervos,de proletarios o como se les llama ahora:consumidores...fijese que los ideales utopicos terminaron todos muy mal a un costo de sangre humana infernal para que por ejemplo las nietas de los combatientes de Stalingrado se prostituyan por una hamburguesa,o los nietos de los combatientes de Dien Bien Phu(los Vietnamitas claro)sueñen con poner un kiosko...

Anónimo dijo...

Los grandes dominios particulares se han dividido, pero las estancias siguen siendo muy grandes. La escala aún es sobrehumana. Las estancias están mecanizadas y requieren poca mano de obra; el paisaje permanece vacío y deshumanizado. Hay poblaciones pequeñas, frágilmente asentadas· en la pampa, pero sólo proveen a las necesidades más elementales: el club nocturno que <:teja estupefacto y permite a personas que ya lo han dicho todo' permanecer juntas varias horas sin decir nada; el hotel de citas, que simplifica el mundo aún más; el garaje. Lejos de las carreteras se siente la desolación. Las carreteras sin asfaltar son anchas y rectas; los árboles escasean; y la tierra llana se extiende, ininterrumpida, hasta el horizonte. El sentido de la distancia se altera: las cosas que están a kilómetros de donde nos encontramos parecen cercanas -un trabajador de una estancia montado a caballo, un grupo de árboles, un cruce de carreteras sin asfaltar-o La desolación sería completa sin los pájaros; y éstos, numerosos, insólitamente grandes y de colores llamativos, realzan el carácter extraño de la tierra y la escasez de hombres. Cada mañána aparecen cadáveres de lechuzas pardas en las carreteras que cruzan la pampa.
Aquí la tierra es algo que debe trabajarse. No es una cosa bella que esté destinada a la contemplación; no ha sido santificada por el cine, la literatura o el arte, o por la vida de comunidades arraigadas. La tierra en la Argentina, como le oí decir a· un banquero de otro país sudamericano, sigue siendo sólo una mercancía. Es una inversión, una forma de protegerse de la inflación. Es algo que puede enajenarse sin pena. La riqueza de la Argentina está en la tierra; esta tierra explica la gran ciudad que se alza a orillas del estuario. Mas la tierra ha pasado a no ser el hogar de nadie. El hogar está en otra parte: Buenos Aires, Inglaterra, Italia, España. Puedes vivir en la Argentina, dicen muchos argentinos, sólo si puedes irte.
La Argentina creada por los ferrocarriles y por los fusiles Remington del presidente Roca todavía tiene la estructura y el propósito de una colonia. Y,curiosamente, por el modo en que se fundó y por sus estatutos de asociación implícitos, es igual que una colonia del imperio español del siglo XVI, con la misma codicia y las mismas debilidades internas, el mismo potencial para la disensión, el mismo cinismo y la misma esterilidad. Obedezco pero no cumplo: ésta era la actitud del conquistador o el funcionario del siglo XVI, cuyo contrato le ligaba solamente al rey de España y no a los demás súbditos del mismo. En la Argentina el contrato no se establece con los demás argentinos, sino con la tierra rica, la preciosa mercancía. Así era al principio e, inevitablemente, así continúa siendo.

Anónimo dijo...

No hay rey (aunque Perón era eso, el hombre en cuyo nombre actuaba todo el mundo). Pero hay una bandera (los colores, azul y blanco, honran a un santo, pero a los argentinos se les enseña que son los colores de su cielo). Y los que piensan que la tierra les ha fallado agitan la bandera: los trabajadores en las ciudades, los jóvenes de traje nuevo, hijos de inmigrantes que han llegado a ser médicos o abogados. Pero este patriotismo es menor de lo que parece. En la Argentina, aún por hacer, defectuosa desde su concepción, sin historia, todavía sin otra cosa que anales, no puede haber ningún sentimiento por un pasado, por una herencia, por unos ideales compartidos, por una comunidad de todos los argentinos. Cada argentino quiere . ratificar su propio contrato con la tierra que ha dado Dios, milagrosamente limpia de indios y todavía vacia.
Hay muchas Argentinas y todas ellas existen dentro de la idea de la riqueza de la tierra. En el noroeste hay una Argentina más antigua, colonizada por los españoles que bajaron hacia el sur desde el Perú. Al pie de la Cordillera se encuentra la ciudad de La Rioja, fundada hace casi cuatrocientos años por un español que buscaba oro. Es distintiva; sus habitantes son de la !ierra y medio indios. Es completa de un modo que no se encuentra en las ciudades de la Argentina nueva, de la que le separa la desolación lisa y sin agua de los llanos, que al pasajero del autobús le parece bisecada hasta el mismísimo horizonte por la carretera negra y recta, cuyos bordes se muestran borrosos á causa de la arena arrastrada por el viento.
Pero al final de esa carretera, y entre las Sierras de Córdoba, donde los cipreses y sauces importados crecen en bosquecillos irregulares, mediterráneos, en las laderas estériles, hay un pensionado de estilo inglés, fundado recientemente. Tiene éxito y está bien equipado; el director, cuando le vi, acababa de llenar la biblioteca con una costosa colección uniforme de los mejores libros del mundo.
La escuela podría parecer un anacronismo, dice su director; pero su meta no consiste en crear caballeros ingleses, sino en crear caballeros para la Argentina. Hay partido de rugby el sábado por la mañana. Una escuela de Córdoba visita el pensionado, cuyos sirvientes asan gruesos pedazos de carne roja en un enorme foso para barbacoas. «Muy propio de anglosajones inventar un deporte como el rugby», dice el joven maestro, que acaba de liberarse de las constricciones de Londres y florece en . la atmósfera de libertad y fantasía que la vaciedad de la Argentina sugiere agradablemente a la gente que acaba de llegar

Anónimo dijo...

Aquella mañana, en la iglesia local, los residentes británicos de edad avanzada, personas jubiladas, habían rezado tanto por Perón como por la reina. La noche anterior se habían reunido en un hotel para ver la película de la boda de la princesa Ana.
A media hora de autobús hay una población de campesinos hispanoitalianos: casas bajas, yeso agrietado, ladrillos rojos al descubierto, árboles desmochados, polvo, colores mediterráneos, mujeres de negro, muchachas y niños en los portales. El agua escasea. Existe una presa grande, pero se agrietó hace dos años. La gente cultiva algodón y aceitunas y considera que su población es rica.
El viaje de diez horas en autobús desde lá ciudad industrial de Córdoba, donde fabrican automóviles, hasta la ciudad de La Rioja es como un paseo a través de muchos países, muchas eras, muchas culturas ancestrales que se desvanecen. La cultura ancestral se esfuma, y la Argentina no ofrece nada que la sustituya. Sólo ofrece la tierra, la comida barata y el vino barato. A la gente que vive junto a la carretera de Córdoba a La Rioja, le ofrece alojamiento y lo que en otro tiempo pareció una libertad gloriosa. A ninguna de estas personas les ofrece un país. A causa de una ironía inverosímil, se cuentan entre las últimas víctimas del imperialismo, y no sólo en el sentido en que lo dijo Perón

Anónimo dijo...

La Argentina es una sencilla sociedad materialista una sencilla sociedad colonial creada durante la f~se más 'rapaz y decadente del imperialismo. Ha disminuido y embrutecido a los hombres a los que atrajo con la promesa de una vida fácil y a los que no ofreció ningún otro ideal, ninguna i~ea nueva de la asociación humana. Nueva Zelanda, Igualmente colonial, también con un pasado de desposeimiento de los nativos, pero fundada en un período ~imperial anterior, sobre principios distintos, ha tenidoo una historia diferente. Ha hecho cierta aportacion al mundo; de su población de tres millones de habitantes han surgido más hombres y mujeres dotados que de los veintitrés millones de argentinos.
Hace dos años, cuando acababa de llegar a la Argentina, .un académico me dijo, durante la hora punta en Buenos Aires: «Diríase que estamos en un país desarrollado.» En aquel momento no me fue fácil comprender su ironía y su amargura. Buenos Aires es una metrópoli tan abrumadora que se tarda tiempo en comprender que es nueva y ha sido importada casi en su totalidad; que su vida metropolitana es una ilusión, una imitación coloniall; que se nutre de otros países y que en SI misma es esteril. La gran ciudad se creó para que sirviera a su hinterland y se instaló, completa, en el borde ~el continente. Su extensión no la dictaron sus propias necesidades, ni fue reflejo de su propia excelencia,. Buenos Aires, dada la naturaleza de su creacion, nunca requirió excelencia: ése ha sido siempre uno de sus atractivos. Dentro de la metrópoli importada está la estructura de una sociedad desarrollada. Pero a menudo los hombres parecen remedar sus propias funciones. Son tantas las palabras que en la Argentina han adquirido un significado inferior: general, artista, periodista, historiador, profesor, universidad, director, ejecutivo, industrial, aristócrata, biblioteca, museo, zoo; son tantas las palabras que hay que poner entre comillas. Escribir con realismo sobre esta sociedad presenta dificultades peculiares; describirla fielmente en la ficción podría resultar imposible.

Anónimo dijo...

Para unos hombres tan disminuidos sólo queda el machismo. Existe el machismo del campo de fútbol o del hipódromo. y existe el machismo como simple moda: el motorista de la policía, por ejemplo, con sus antiparras y sus guantes, zigzagueando a toda velocidad, con la sirena aullando, abriendo paso al coche oficial. Pero en realidad el machismo trata de la conquista y la humillación de las mujeres. En la sociedad estéril es el sacrificio de los más simples a manos de los simples. Las mujeres argentinas son incultas y tienen pocos derechos; las crían para que se casen jóvenes o para el servicio doméstico. Muy pocas disponen de dinero o del medio de ganarlo. Están destinadas a ser víctimas; y ellas aceptan su papel de víctima.
Ningún hombre sobresale por su machismo, toda vez que se da por sentado que todo hombre es un macho. La conquista sexual es un deber. Tiene poco que ver con la pasión o siquiera con la atracción; y las conquistas no se consiguen por medio de la virilidad ni de alguna habilidad especial. En una sociedad que se rige hasta tal punto por la idea del pillaje, los atractivos del macho, desde lo más alto hasta lo más bajo de la escala del dinero, son esencialmente económicos. La ropa, reflejo de la riqueza o «clase» del macho, es un importante signo sexual. Lo mismo el billetero. Y las llaves del macho, símbolos de la propiedad, han de estar a la vista. El simbolismo es crudo; pero la sociedad no es sutil.

Anónimo dijo...

El conductor de autobús, macho de poca monta, cuelga sus dos llaves del cinturón, sobre la cadera derecha; a veces esa cadera, en el «ejecutivo», aparece decididamente cubierta de metal, las llaves colgando del cinturón por medio de gruesos anillos. El dinero hace al macho. El machismo necesita, e impone, una extensa prostitución amateur; es una sociedad que vomita sobre sí misma.
. El asunto ha sido institucionalizado; y a la institución la sirve una gigantesca red de hoteles de citas. Los hay por doquier, abiertos día y noche. Enormes edificios nuevos, su función proclamada por rótulos de neón y una charrería general, se suceden unos a otros a la vera de la carretera Panamericana. En el corazón de la ciudad, detrás del cementerio de la Recoleta, donde están enterrados los personajes ilustres, hay una avenida de altos hoteles de citas. Los burdeles cobran por horas. En el penumbroso vestíbulo de uno de estos lugares puede que un foco rojo proyecte su luz juguetona sobre un busto de mujer tosco, color de bronce: el arte malo de la Argentina. Toda colegiala conoce los hoteles de citas; desde una edad muy temprana comprende que quizás algún día tenga que acudir a ellos para encontrar el amor, entre las luces de colores y los espejos.
El acto sexual sencillo, que se compra fácilmente, tiene poca importancia para el macho. Su conquista de una mujer sólo es completa cuando la ha sodomizado. Esto es lo que la mujer tiene la facultad de rechazar; en esto consiste el juego del hotel de citas, la aventura latina, que se inicia hablando de amor. La tuve en el culo: así es cómo el macho da cuenta de su victoria a su círculo de amistades o le quita importancia a una deserción. Los sexólogos contemporáneos otorgan una dispensa general a . la sodomía, al coito anal. Pero sodomizar a las mujeres reviste una importancia especial en la Argentina y en otros países latinoamericanos. La Iglesia lo considera un pecado grave y a las prostitutas les horroriza. Al imponerle lo .que las prostitutas rechazan, y lo que él sabe que es una especie de versión sexual de la misa negra, el macho argentino, que suele descender de campesinos españoles o italianos, deshonra conscientemente a su víctima. De esta manera los hombres disminuidos, al recurrir al machismo, se disminuyen todavía más, reemplazando incluso el sexo por una parodia

Anónimo dijo...

El dibujante Sábat, en uno de sus dibujos, parecidos a los de Grosz, ha hecho alusión a la naturaleza enferma, semicastrada del machismo. Hace unos días se estrenó en Buenos Aires una película que tuvo gran éxito: Boquitas pintadas, realizada por el más famoso de los directores argentinos y basada en una novela de un escritor argentino, Manuel Puig. La película -torpe, con actores que exageran, sin finura- cuenta la vida y la muerte de un macho provinciano que padece tuberculosis. Me pareció una película sin objetivo, una crónica de la vida real desprovista de toda pauta. Pero el público argentino lloraba: para él la tragedia residía en la previsible muerte del macho, el chico pobre de una familia humilde que hacía sus conquistas por la vía más difícil, valiéndose de su cara bonita.
Para el extranjero, la tragedia residía en otra parte: en la aparente ausencia de motivos de una parte tan grande de la acción. No se alude a ninguna relación y ni el novelista ni el director parecen ofrecer comentario alguno: es como si, en la sociedad del machismo, se hubiera perdido hasta la noción de que las relaciones más profundas son posibles. Después de la muerte del macho, una de sus mujeres tiene un sueño: con colores blanqueados, a cámara muy lenta, la película nos muestra al macho saliendo de su sepultura, vestido con sus más .elegantes ropas de macho, alzando a la mujer en brazos, entrando con ella por una ventana del dormitorio y colocándola sobre .la cama. Con esta fantasía necrófila concluía la película. Y los espectadores lloraban.
Salir del cine después de esto, pasar junto a la larga cola de gente que esperaba entrar en el local, ver las luces de los cafés y bares atiborrados de clientes los jóvenes con tejanos de perneras acampanada~, fue constatar vivamente el mimetismo y la alienación de la gran ciudad. Fue darse cuenta de lo incompleto y degenerado de estas personas trasplantadas que parecían tan enteras; empezar a comprender y a temer su violencia, su crueldad , su creencia en la magia así como la fascinación que en ellas ejerce la muerte, celebrada cada día por .los periódicos con sus fotografías de personas asesinadas a menudo víctimas de la guerrilla, en sus ataúdes.

Anónimo dijo...

Después del genocidio, una gran parte de nuestro planeta está siendo transformada en un yermo. El fracaso de la Argentina, tan rica, tan poco poblada, veintitrés millones de personas en poco menos de tres millones de kilómetros cuadrados, es uno de los misterios de nuestro tiempo. Comentaristas como Mariano Grondona, desenmarañando el caos liándose con las etapas, tratarán de encontrar
, ...
sentido a actos irracionales y acontecimientos sin trascendencia diciendo que la Argentina tiene una historia de estilo francés. Otros ofrecerán explicaciones políticas y sugerirán remedios de la misma índole. Pero la política tiene que ver con la naturaleza de la asociación humana, el contrato de hombres con hombres. La política de un país sólo puede ser :una extensión de su idea de las relaciones humanas.
Perón, como líder popular, expresaba en sí mismo muchas de las debilidades de su país. Y es necesario mirar hacia donde él, el más grande de todos los machos (sin hijos y, según se dice, impotente), señalaba: al centro de Buenos Aires y a aquellos altos hoteles de citas, obscenamente echadas las persianas, que se alzan, muy apropiadamente, detrás del cementerio.

Anónimo dijo...

EL TERROR
Marzo de 1977
En la Argentina los coches asesinos ~los coches que los pistoleros oficiales utilizan para hacer su trabajo son Ford Falcon. El Falcon, que se fabrica en lá Argentina, es un coche pequeño y resistente cuyo aspecto no llama la atención, y los hay a millares en las carreteras. Pero a los Falcon asesinos se los reconoce fácilmente. No llevan matrícula. Los coches ~y los policías de paisano que van en ellos~ exigen que se les p¡:este atención; y a veces la gente
se para a miradas. '
Como se pararon a miradas hace unas semanas en la plaza principal de la ciudad norteña de Tucumán: los Falcon aparcados en la calzada semicircular de la Casa de Gobierno, un vistoso edificio de piedra parecido a una casa de campo europea del siglo XIX, pero 90n soldados indios armados con ametralladoras en la balconada y en los cuidados jardines sub tropicales : un atisbo, finalmente, de uniformes, apretones de mano, saludos, hasta que los hombres de paisano, al igual que actores encarnando - a un grupo de aristócratas en una cacería, pero con ametralladoras debajo de sus Burberrys auténticos o de imitación, descendieron por la amplia escalinata, subieron a los cochecitos y se alejaron a poca velocidad y sin hacer sonar las sirenas.
Las autoridades han comprendido el efecto dramatico del silencio. Forma parte del terror que quieren que se sienta como terror.
El estilo es importante en la Argentina; y en la prolongada guerra de guerrillas ~a pesar de la sangre auténtica, de la tortura auténtica~ ha existido siempre un elemento de machismo y de teatro público. Antes, los policías se colocaban a cierta distancia de los cruces, con las ametralladoras preparadas; de noche, las calles comerciales del centro de Buenos Aires eran patrulladas por soldados con botas y cascos, acompañados por perros lobos; de vez en cuando, a guisa de extravagancia dramática, aparecian los hombres de la brigada antiguerrillera de motoristas. En aquellos tiempos, la guerra era princIpalmente una guerra privada, entre los guerrilleros por un lado y el ejército y la policía por el otro. A~ora la gu~rra toca a todo el mundo; el teatro público ha cedido su puesto al terror público.
A t040s les han arrebatado el estilo, salvo a los hombres de los Falcon. La guerrilla sigue operando, pero a los periódicos les está prohibido hablar de ella. Sólo les permiten publicar los repetitivos comunicados oficiales, la lista de bajas y generalmente estas cosas aparecen como noticias pequeñas en las páginas interiores, sin ninguna relación aparente con el resto de las noticias: en tal lugar, en tal fecha, en tales circunstancias, se dio muerte a tantos o cuantos subversivos o delincuentes, tantos hombres, tantas mujeres. Se cree que los comunicados únicamente representan una fracción de la verdad: son demasiadas las personas que desaparecen.

Anónimo dijo...

Al principio ~después del caos y la casi anarquía de la restauración peronista~ se creía que las muertes violentas eran buenas para la economía. La guerra era la guerra, decía la gente; había que erradicar a las guerrillas, que ahora eran como ejércitos privados, sin ningún objetivo reconocible; había que disciplinar a los sindicatos y a sus líderes después de la licencia y la corrupción de los años peronistas. (No más viajes gratis a Europa en Aerolíneas Argentinas para aquellos sindicalistas, ostentosos machos provincianos que exigían la atención de los tripulantes, cada hombre, después de la cena, acomodándose con su montón de revistas de «comics» y fotonovelas, lectura ligera para los largos vuelos nocturnos, humedeciéndose las puntas de los dedos anillados antes de volver las páginas.) Había que crear otra Argentina, una Argentina más decorosa; al país (como si el país fuese una abstracción económica, algo que pudiera separarse del grueso de la población) había que ponerlo en marcha otra vez.
y mientras los salarios eran reprimidos como el pecado, los banqueros santos de la Argentina hacían sus propios milagros inflacionarios. Ofrecían el 8 por ciento mensual o el 144 por ciento anual por el peso y devolvieron momentáneamente la fe a numerosos buenos argentinos que llevaban años rogando para que el agua de sus pesos se .convirtiera en el vino de los dólares. Durante los primeros meses del terror la bolsa de valores experimentó un «boom»· se hicieron fortunas partiendo de la nada; la Argentina parecía ser otra vez ella misma. Pero ahora -incluso con ese 144 por ciento- el terror está demasiado próximo.
Ya no es posible detectar pauta alguna en el terror. No son sólo los guerrilleros y los sindicalistas y los escasos intelectuales del país los que se ~en amenazados. Cualquier persona puede ser detenida. La tortura es rutinaria. Incluso obreros que tuvieron la mala fortuna de estar trabajando en un piso en el momento de producirse una incursion han sido detenidos, retenidos durante unas horas y torturados con todos los demás, tan· automático es el. proceso: la venda apretada con fuerza sobre los ojos, hundiéndolos en las cuencas, la capucha, la paliza, las descargas eléctricas que dejan señales de quemaduras que tardan dieciocho días en desaparecer y luego el misterioso viaje en el portaequipajes del Falcon y el sadismo de la puesta en libertad: «Te llevamos al cementerio ... A ver, cuenta hasta cien antes de quitarte la venda de los ojos.»

Anónimo dijo...

Actualmente, en la Argentina casi todo el mundo conoce a alguien que ha desaparecido o ha sido arrestado o ha sufrido torturas. Incluso algunos militares han recibido aviso, gracias a la intervención de amigos militares como ellos, para que se hicieran cargo de los cadáveres de sus hijos, cadáveres que, en otro caso, habrían sido destruidos o tirados en cualquier parte, a veces arrojados por las olas, mutilados y descompuestos, en Montevideo, al otro lado' del Río de la Plata. A una mujer le enviaron las manos de su hija en una caja de zapatos.
Existe todavía, para las personas distinguidas o conocidas, el arresto legal bajo acusaciones concretas. Pero debajo de eso no hay ley. Se llevan a la gente y nadie es responsable. Si alguien pregunta al ejército le dicen que acuda a la policía y ésta vuelve a remitirle al ejército. Ha surgido un lenguaje especial: a un padre angustiado le dirán que el caso de su hijo está «cerrado». Nadie sabe realmente quién hace qué o por qué lo hace; se dice que ahora, pagando un precio, se puede hacer desaparecer a cualquiera.
Buenos Aires está lleno de personas aturdidas y trastornadas que piensan solamente en la huida, que ya no son capaces de tomar partido, que no consiguen ver ninguna causa en la Argentina y que, por fin, se dan cuenta de la barbarie que desde hace tiempo como contrapeso de la certeza de su propia seguridad y del antiguo señuelo argentino de la tierra rica y espaciosa, el dinero fácil y la carne abundante, el ,señuelo expresado por las palabras que con tanta frecuencia cierran una discusión en la Argentina: «Todavía aquí se vive mejor.»

Anónimo dijo...

. Barbarie, en una ciudad que se ha considerado a sí misma europea, en un país que, debido a esa ciudad, se ha enorgullecido de su civilización. Barbarie debido a esa misma idea: la civilización sentida como algo lejano, algo que otros mantienen en marcha por arte de magia: la civilización de Europa divorciada de toda idea de vida intelectual y equiparada a los artículos y modas de Europa: civilización sentida como algo comprable, algo que siempre está ahí, al otro lado del océano, para el hombre Q la mujer con dinero suficiente: una actitud no muy alejada de la del político de un país nuevo que, al mismo tiempo que ensucia su propio nido, pQne plumas en otro nido que tiene en el extranjero, en una tierra de ley.
La historia oficial de la Argentina es una historia de gloria: de una guerra de independencia, con héroes, de expansión europea, riqueza, civilización. ~ste es el pasado que Borges canta a veces; pero un tema que se repite en algunas de sus historias más recientes es el de la degeneración' cultural.
La tortura no es nueva en la Argentina. Y aunque los argentinos que se encuentran en el extranjero, cuando organizan una campaña contra talo cual régimen, hablan como si la tortura acabara de empezada el citado régimen, en la misma Argentina todos los grupos hablan de la tortura -y la aceptan- como de una institución argentina.
En 1972, en un elegante hotel de provincias, una dama de la clase alta y de origen español (obsesionada todavía por la pureza de la raza, librando todavía las viejas guerras españolas) me dijo que la tortura en la Argentina había empezado en 1810, año en que el país se independizó de España; y -de mediana edad y delicada en la mesa, bebiendo el amarillo champán de la Argentina y hablando inglés con el acento de la escuela donde se prepara a las señoritas para la vida social- dijo que la tortura seguía siendo necesaria porque el código penal era muy benévolo. «Tienes que matar a un hombre de la manera más horrible

Anónimo dijo...

"Mi cliente estaba excitado", dice el abogado. "¿Sí?", dice el juez. "¿Estaba excitado?" Y no hay cárcel.»
No era así como veía la ley un joven abogado trotskista. Pensaba solamente que la tortura la habían utilizado «la mayoría de los gobiernos» y se había convertido en «un rasgo bastante importante de la vida argentina». Al principio, su abolición no parecía formar parte del programa socialista de dicho abogado; pero luego, al reparar en mi preocupación, prometió, hablando muy aprisa, como, si yo fuera un niño al que se le pudiese prometer cualquier cosa, que la tortura desaparecería «con la caída de la burguesía».
No obstante, el alto cargo de un sindicato peronista al que vi más tarde -estábamos a .mediados de 1972 y el hombre se hallaba cerca del poder, esperando que volviera Perón- no pudo prometerme nada. Dijo -y pudiera haber estado hablando de la IIuvia~ que la tortura siempre existiría. Fue este hombre, de voz suave, razonable, que en aquel momento era aún el representante de los oprimidos, quien me dijo -el mapa del metro de París y una foto de Perón en su juventud debajo del cristal de su escritorio- que había tortura buena y tortura mala. Estaba «bien» torturar a un «malhechor»;otra cosa era torturar a «un hombre· que intenta servir al país».
y ese fue el mismo argumento que cuatro años
después adujo el almirante Guzzetti, uno de los líderes del régimen actual, cuando, defendiendo el terror, habló ante las Naciones Unidas en agosto de 1976. El almirante (que posteriormente resultó herido en un ataque guerrillero) dijo: «Mi idea de la subversión es la de las organizaciones terroristas de izquierdas. La subversión o el terrorismo de la derecha no es la misma cosa. Cuando el cuerpo social del país ha sido contaminado por una enfermedad que corroe sus entrañas, forma anticuerpos. A estos anticuerpo s no se los puede considerar de la misma
manera que a los microbios.»

Niceforo dijo...

el manejo de la derecha al intentar planificar su armado electoral es coherente llamando a tipos de la SRA. Ahora lo que no se entiende es el accionar de nuestro progresismo atomizado en algunos casos o cooptado por el Kirchnerismo mientras cristina paga y sigue pagando puntualmente para q no nos "caigamos del mundo"

Avallay dijo...

Anónimo: bueno, gracias por las entregas. Yo le pondría fecha al inicio de la decadencia Argentina: septiembre de 1955, y un poco antes en 1930. La libertadora no combatió la intolerancia de Perón con al oposición: desarmó el modelo industrial que estaba en marcha (Argentina era uno de los únicos 7 países del mundo que fabricaba aviones a reacción, el Pulqui)¿Qué hicieron? Desarmaron avión por avión,por presión de los EE.UU. y así con el resto de lo proyectos. No creo que lod políticos se dediquen a robar, mas que el resto de los mortales.
Niceforo: es cierto les pagó a los países dominantes. Pero si fuera tan malo lo que hizo no entiendo porque el FMI hecha putas de rabia.Gracias por pasar.

Anónimo dijo...

Sin duda Avallay nuestra decadencia comienza en la segunda mitad del sigloXX y tambien en el 30 y tambien en la crisis de 1890 y tambien en las guerras civiles a 1810 quizàs creimos mal que eramos un granPaìs y teniamosun gran futuro¿usted cree que Argentina tiene algùn futuro?Llegaremos en el tren Bala?Seremos alguna dia Argentina potencia?MejoraràSalud publica?No se moriran los niños de hambre en el PAIS DEL TRIGO?(perdòn Soja)Habrà Justicia un dia de estos?Los policias seranpolicias?etc,etc,etc