martes, marzo 23, 2010

¿Cómo era? ¿se puede o no?

Cómo olvidar al campaña de la UCR con Eduardo Angeloz a la cabeza al grito de "Se Puede, Se Puede" acompañado por el bueno de Juan Manuel Casella? (y en la fórmula de la Confederación Federalista Independiente por Cristina Guzmán). Gran campaña y una más que aceptable elección con el 34% en medio de la inflación, el dólar galopando y otras bondades.
De eso me acordé cuando recibí por mail la invitación para la presentación del libro “Moisés Lebensohn, el hombre que pudo cambiar la historia”, escrito por el ex Diputado Nacional José Bielicki . Y me quedé pensando ademá de que me es un poco a trasmano asistir (es en el Concejo Deliberante de Pergamino) que lso estimados amigos del partido centenario, siemrpe están al borde de cambiar la historia, pero pucha que lo tiró, algo o alguien no los deja. Nadie duda de las buenas intenciones de Lebensohn, con franqueza de lo mejor que tenía el radicalismo en los 50, pero neuvamente la tentación de al Illización la historia del partido y sus figuras. (Illización: argentinismo político que refiere a no dejar actuar a alguien. "Illia fue un excelente presidente lo que pasa que no lo dejaron gobernar").


1 comentario:

RDM dijo...

Lo que pasa, Don Roque, es que los amigos necesitan rebuscar un poco en su pasado para encontrar ejemplos dignos, porque su presente, en fin...

Sin embargo, fíjese qué cosa: en aquellos tiempos, cuando los jóvenes radicales se quedaban sin ejemplos vivos de conducta, se mandaban para adelante y armaban cosas como FORJA o el MIR. Los de ahora, en cambio, portan apellido y sacan la calculadora para ver si les conviene perdonar a Cobos o promover a Ricardo A., no por su trayectoria (que la tiene) sino por el enorme parecido físico que tiene con el padre en su época de oro. Ah, y también salen con los seminarios de doctrina alfonsinista, con un tufillo a que esto yo ya lo ví en otro lado.

Claro, lo que pasa es que si se deciden a buscar modelos actuales están al horno. Imagínese los escaparates de Yenny, Cúspide, El Ateneo y otras llenos de ejemplares de "El pensamiento vivo de Gerardo Morales. Cómo inventar el grupo A y no morir en el intento". Tienen que recurrir a tipos como Aguinis y Kovadloff para que les tiren un cable, y termina siendo un salvavidas de plomo. Es lo que tienen.

Disculpa la ausencia de los últimos días, pero son tiempos de agite, se imaginará...

Un abrazo.
RDM