jueves, febrero 24, 2011

¿Cómo era estúpido?

En un año en que las elecciones presidenciales y de gobernadores, parecían acaparar toda la atención y debates políticos, la UIA no logra contener sus conflictos internos y la crisis estalla. La semana pasada Héctor Méndez, de la industria plástica, presentó su renuncia como presidente de la entidad. La primer observación indica que los diversos conflictos actuales que presenta nuestro país, no sólo expresan rupturas en el arco estrictamente político, sino que se cristalizan también en otras áreas.

La UIA, la central mas grande que agrupe a empresarios de la industria en nuestro país, ha tenido históricamente niveles de enfrentamiento interno con agrupamientos de diverso tipo. Una línea clara la presenta la cuestión de la orientación de la economía, que podría resumirse en los grados de apertura que el mercado local debe tener respecto al comercio mundial. Aquellos cuyos productos se vuelcan al mercado interno, resistirán mas el levantamiento de barreras aduaneras de quienes buscan colocar sus productos en el mundo. Esta diferenciación implicará también que los segundos puedan sentirse mas identificados con la demandas del sector agropecuario. La discusión también impacta, en la cuestión del gasto público, donde los primeros tienden a preferir el expansivo en favor de subsidios y buenos ingresos por parte de sus potenciales clientes. Pero desde luego no es el único aspecto, sino que también entran en juego, como la actual disputa parece plantearlo, las diferencias de carácter político de parte de los empresarios. Esto es, el tipo de relación que se desea establecer con el gobierno nacional. La sensación es compleja de entender si se la mira con los ejes de la racionalidad económica: el período kirchenerista, es decir desde 2003, ha significado un monotrema de grandes ganancias para el conjunto del sistema productivo, con un país que no dejó de crecer a tasas altas. Los balances de las empresas han sido positivos, mientras que los retrocesos sólo se han presentado en rubros muy específicos. Hace unos meses, el presidente de la compañía que elabora los productos de Pepsi en Argentina, afirmaba que no estaba de acuerdo con la política de control de preciso, pero tenía que reconocer que aún así, les estaba yendo muy bien.

De este modo la cuestión económica pasa a ocupar, curiosamente tratándose de una cámara empresarial, un segundo plano. La cuestión es de qué modo y bajo qué condiciones aceptan convivir los empresarios con esta orientación económica. Y el hecho de que la crisis estallara en un año electoral, da cuenta que en los cálculos empresariales la reelección de Cristina es un hecho tomado como muy probable. El punto parece ser que los hombres de negocios, como lo demuestran con mayor claridad los afiliados a AEA, vuelven sobre la cuestión del rol del Estado en la economía. Aceptan que la actual administración, les ha permitido hacer importantes negocios, pero no está a tono con su concepción sobre el rol del Estado y el espacio del mercado. Es bastante probable (por no decir seguro) que muchos de ellos se sintieran más cómodos en la presidencia de Menem o De La Rúa, aún cuando los márgenes de ganancias no eran tan redituables e incluso cuando la situación fue crítica. Porque lo que está en juego es justamente la concepción global del orden político que implica el modo de relación con el resto del mundo, el modo en que se administra el conflicto social, el lugar que los diversos actores sociales y políticos ocupan en la esfera de gobierno. Es desde allí que parte el conflicto. A ese aspecto conviene agregar los históricos problemas acerca de al existencia o no, de una burguesía nacional. Si es que ella alguna vez existió, la extranjerización que la economía argentina sufrió en los '90, con las privatizaciones pero también con la venta de empresas al exterior y la baja creación de nuevas empresas a escala en los últimos años, vuelve poco viable pensar en su existencia como grupo socioeconómico en la actualidad. Hay también, en este sentido, un problema de identidad y pertenencia, por parte del sector empresarial. Por eso, contrariando la máxima del ex presidente Clinton, parecer ser que no es la economía, sino la política...

1 comentario:

Antonio (el Mayolero) dijo...

Ya Jauretche mostraba su extrañeza por la paradoja que encerraba el nombre de la institución, ya que según el ni estaban unidos ni eran industriales, ni eran argentinos...