lunes, febrero 28, 2011



La vida privada apesta

No voy a hablar mal (o bien) de lo que no conozco. Nunca vi Gran Hermano, lo que me inhabilita a presentar un juicio sobre el programa. Lo que vi, son las movilizaciones que el programa genera, como la hija de un amigo, dedicada afanosamente, en una campaña telefónica para echar a alguno de la casa. Mi amigo se preguntaba, y no tenía respuesta, si no podía volcar tante energía a una campaña política presidencial, por caso. Pero no. La fasinación por "la casa" parace ser tal, que ayudaría a hacer mas llevaderas las miserias cotidianas, o al menos a compartirlas con los otros., porque habría desaparecido la vida privada, fundida en el aparatito de Tv. (Algo así es lo que suguere Z. Bauman. )
No tengo idea como es la cosa. Sin embargo en los últimos tiempos me ha llamado la atención, la reincoporación a la vida cotidiana del lenguaje y la acción política. Dos grupos K, en el Parque Rivadavia un sábado en la tarde, no haciendo campaña, sino hablando entre ellos. Sin valor estadístico, conversaciones políticas en el colectivo, en la calle, en un subte.
No se si Gran Hermano tiene mas o menos seguidores que antes. Lo que sí parece es que la política, sigue teniendo su encanto.

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