miércoles, marzo 05, 2008


Libros, libros


Algún día tenía que confesarlo y creo que llegó el momento (nótese que es tal la confesión que esta vez hablo en primera persona del singular). Hace algunos años había diseñado un plan, cuyos pormenores no revelaré, el cual consistía en una eliminación discriminada (porque como suele decirse las muertes indiscriminadas son muy feas, pero si un selecciona es distinto) contra los lectores de Paulo Cohelo, con quienes compartía mis viajes matutinos en subte, tren o colectivo. La cosa se me empezó a complicar por dos factores: primero la cantidad era demasiado grande para mis pobres conocimientos de este tipo de acciones (El Alquimista estuvo 94 semanas seguidas primero en el top de ventas en la Argentina). Con lo cual, la planificación debía ser cuidadosa y al mismo tiempo a gran escala. Segundo problema familiares y amigos estaban incursionando en la lectura del oprobioso libro, y esto ya me creaba otro dilema moral. Puedo contarlo ahora tranquilo, con la conciencia limpia, porque el plan fue totalmente desarmado y renuncié a intentos semejantes incluso ante la aparición de Osho o nuevos libros del estilo.
Veo que me he templado, porque ayer hice recorrida habitual de librerías y tuve que lidiar con varias mesas de autoayuda y recetas para hacerse rico, que ojala, pero les juro ojalá, funcionaran. Y después los libros de historia argentina que te quieren contar lo que nadie te contó hasta ahora, el cuadragésimo noveno libro sobre las conexiones de Perón con el nazismo escrito por un investigador de la Universidad Libre de Rumania, los que ya comen con el gobierno de N. Kirchner (ya vi cerca de cinco), la re re re edición de las obras de García Márquez o de Borges (mas cualquier escrito que Kodama encuentre en un cajón y puede sumar un volumen mas a las obras completas del viejo y clink caja), el último libro que le hacen firmar al pobre de Sábato, manuales empresarios, que les recomiendo no leer, mejor no enterarse como se forman nuestro empresarios, y bueno al final sí en anaqueles, puestos parados para que leas el lomo (uno de abajo hacia arriba, otro al revés, ya nos hemos referido a este gran problema con derivaciones musculares en el cuello), lo que fuiste a buscar o a conocer, y si tenes suerte, mucha surte, el vendedor sabe algo del tema. Y ahí si, olvidate del resto y disfrutá ese momento tuyo (ojo no es un consejo de autoayuda...o si?)

7 comentarios:

Lucas Carrasco dijo...

Hubieses economizado esfuerzo: matabas a Cohelo y evitabas los dilemas morales del asunto

Avallay dijo...

Claro no? Y además me ahorraba mucha plata en lo que fuese a usar para llevar a cabo el exterminio.
Por darme cuenta de estas cosas me va como me va
Salutti

Jorge Y. de la G. dijo...

Una alternativa que tendría efectos colaterales interesantes es un sabotaje al diario de Bartolo, que está entregando la colección completa de Coelho. Además, es mejor prevenir que curar: en cualquier momento largan las obras completas de Aguinis.

Un abrazo.

morgana dijo...

Se me perdió el comment en viaje virtual a no sé dónde. Lamentablemente es irrepetible (como casi todo en esta vida) pero le decía que tengo poco training lector y que por suerte busco buenos consejeros a la hora de encarar lecturas.
Tengo un dato: Si necesito encontrar un buen librero, voy (aproveche mi data, vaya y capaz, le otorgan algún descuento si va de mi parte)a El Ateneo Suc. Florida y ahí le pregunto a Christian.
Él jamás recomendaría Cohelo. Jamás.
(He vuelto y estoy aún medio dolorida...)

Saludos, M.

Avallay dijo...

Jorge: Si, por eso abandoné el plan, porque a uno no le dan descanso. Si sale lo de Aguinis, puede que lo piense otra vez. Salutti.
Morgana: le tomo el dato, le tomo. Yo sabía tener un librero consejero, pero no le fui fiel y cambie de librería
Salutti.

Sirinivasa dijo...

Es inútil, por cada Coelho eliminado aparecerán cinco más: Bucayes, Oshos, Buscaglias (alguien lo recuerda?), y más.

Lindo tema para un cuento: el tipo que quería cocinar a los lectores de libros espantosos...

Con respecto a los lomos... creo, cada vez más, que se trata de una conjura solapada entre la sinarquía de los editores con la temible logia de los kinesiólogos y los fabricantes de pastillitas miorrelajantes. No se explica de otro modo. Qué hace Moreno que no mete mano en esto?

Por demás, una solución rotunda al problema es poner todos los lomos con la misma orientación, independientemente de como se sitúe la tapa. Es lo que hice en mi casa, luego de años de balancear la cabeza como un profesor de taichichuan.

Avallay dijo...

Sirinivasa: ¿se acuerda de Buscaglia? Alguien que no me conocía me lo regaló cuando cumplí no se cuantos años...
SI yo tomé la misma decisión con los lomos para evitar enfermedades monstruosas en el cuello. Es hora que los libreros asuman el problema con la seriedad que merece
Salutti