miércoles, noviembre 10, 2010



Líder sin balcón

Los que cuenten más de 40 recordarán la imagen patética: en la tarde del 2 de abril de 1982, un entusiasmado general Leopoldo Galtieri, sale al balcón de la Rosada y saluda como el Pocho a una plaza considerablemente poblada. no faltó el que murmurara "¿este se cree Perón?" porque efectivamente uno de los halcones de la dictadura levantaba los brazos como el General, sonreía y saludaba, imaginándose vaya uno a saber qué futuro.

Poco mas de un año después recordarán también que Raul Alfonsín salió la soleada tarde del 10 de diciembre de 1983 a saludar una Plaza colmada, desde el Cabildo. Evitó la Rosada, tal vez porque recordaba a Perón, tal vez porque quería usar un símbolo nuevo (y viejo a al vez), o ambas cosas.

Néstor Kirchner se negó, sistemáticamente, a salir al balcón de la Rosada, al que sucumbieron Menem (en dos o tres ocasiones) y hasta De La Rúa con Chacho, en la vacía Plaza del día de su asunción. Pero Néstor no quiso. Un día lo dijo en un acto, desde abajo "ese balcón tiene un dueño", frase que debe haber caído simpática a varios peronistas. Hubo algo en el manejo simbólico de la política, que hizo que le escapara al balcón, al igual que Cristina, quien tampoco lo ha usado. Acaso una percepción de lejanía que sólo profundizaría las grietas del 2001. Tal vez formar liderazgos con nuevas imágenes. Sea la que sea, le fue eficaz para construir, no sólo un liderazgo, sino una relación con un espacio político nuevo que leía en otros códigos, aquello que se estaba escribiendo.

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