lunes, noviembre 17, 2008


Con brújula prestada

La Conferencia Episcopal Argentina, que nuclea a todos los obispos del país unos 80, emitió el sábado un comunicado titulado "El gran objetivo: erradicar la pobreza y la exclusión". Allí afirman entre otras cosas: "Con vistas al Bicentenario 2010-2016, creemos que existe la capacidad para proyectar, como prioridad nacional, la erradicación de la pobreza y el desarrollo integral de todos. Anhelamos poder celebrar un Bicentenario con justicia e inclusión social. Estar a la altura de este desafío histórico, depende de cada uno de los argentinos”. Todo bien, ahí firmamos.
Y después puntualizan: (estamos) “ante una oportunidad única” y advierten: “Podemos aprovecharla, privilegiando la construcción del bien común, o malgastarla con nuestros intereses egoístas y posturas intransigentes que nos fragmentan y dividen” Quienes son los egoístas e intransigentes, jamás los sabremos (o si?); sin embargo podemos adherir. Pero el derrape se hace inevitable: "Las heridas abiertas en nuestra historia, de las cuales también nos sentimos responsables, pueden cicatrizar si evitamos las parcialidades."(memoria completa, etc.). Y lueog vienen los palos. según informa AICA "Asimismo, lamentan que no se haya podido “erradicar un histórico clima de corrupción”y el diagnóstico general y sus consecuentes soluciones, donde la mayor parte de los puntos me suenan conocidos:
“Recuperar el respeto por la familia y por la vida en todas sus formas”; “avanzar en la reconciliación entre sectores y en la capacidad de diálogo”; “alentar el paso de habitantes a ciudadanos responsables”; “fortalecer las instituciones republicanas, el Estado y las organizaciones de la sociedad”; “mejorar el sistema político y la calidad de la democracia”; “afianzar la educación y el trabajo como claves del desarrollo y de la justa distribución de los bienes”; “implementar políticas agroindustriales para un desarrollo integral”; “promover el federalismo” y “profundizar la integración en la Región”. Firmamos al final pero el resto mmmm.

Pero llama mucho la atención este párrafo: “preocupa la subsistencia del gravísimo problema del endeudamiento del Estado” que lleva a que los pagos de la deuda externa condicionen “gravemente los esfuerzos que debieran realizarse para saldar la deuda social”.

Acá es fácil sospechar la presencia de economistas de la UCA alentando este discurso, en una época donde el Estado justamente se ha desendeudado, y ha bajado el desempleo y subido, aunque levemente, la participación en el ingreso de los trabajadores.

Los obispos no saben de economía y ellos mismos se encargan de aclararlo. No son "técnicos". Y si no lo son, ¿porque no dejar que sus laicos opinen sobre estos temas, en vez de llamar a dos "gurues" de la City para que le vendan una brújula, que probablemente ni saben como usarla?

2 comentarios:

Leo Carballo dijo...

Dotor, creo que es porque se sienten libres de pecado, entonces empiezan a los cascotazos, claro que en otros tiempos fueron los primeros en recibir a los mercaderes en el templo.

Avallay dijo...

Por sobre todo Leo el análisis es tan pobre y con eso ya dan recetas...
Salutti