sábado, enero 21, 2012

Arturo Illia


Dirigentes radicales volvieron a Recoleta, esta vez para homenajear al ex presidente Arturo Illia. Otro día vemos si esa es la mejor estrategia para un partido que quiere repuntar. Distinta era la situación 46 años atrás en un programa de televisión llamado Parlamento 13, que emitía ese canal. En una emisión de octubre de 1965, (que he visto varias veces) todos los panelistas, que representaban al liberalismo, a la Libertadora, al nacionalismo, al centro, etc. todos, estaban esperando el golpe. (Mariano Grondona, los anunciaba directamente). A 8 meses del golpe, apenas una voz en el programa (un afiliado a la UCRP) se atrevía a defender al gobierno y hablaba de elecciones. Las imágenes de la soledad de Illia, se multiplicaban.

Cuando Illia gana las elecciones presidenciales con poco más del 22% de los votos (Balbín se veía venir el panorama y declinó presentarse) el mapa político argentino era bastante simple: peronismo y antiperonismo. Este último en dos versiones construidas por los con eje en los militares: los colorados, gorilas absolutos digamos, algo industrialistas y los azules, liberales y capaces de tolerar algo de peronismo, no mucho. Si claro estaba la izquierda, pero para mediados de los '60, era menos que buenas intenciones y su relevancia electoral insignificante, como después.

De manera que al asumir la presidencia, luego del derrocamiento de Frondizi y el interinato de Guido, Illia, que no era peronista, tenía a disposición dos opciones ideológicas mas o menos estructuradas. En términos políticos puede decirse que era colorado. Zavala Ortiz, fue elegido canciller; tenía en su haber, ser el único civil que estuvo arriba de un avión en los bombardeos del 55. Luego presionó al gobierno de Brasil para que no dejara despegar al avión que transportaba a Perón de regreso a la Argentina. Pero también es cierto que buscó dotar de autonomía a la política económica: anuló los contratos petroleros de Frondizi; se metió con la ley de patentes farmacéuticas contraria a la política norteamericana; buscó cancelar la deuda con el FMI para no recibir sus presiones. En política internacional también buscó algunos márgenes de autonomía, y en logró incorporar a las Malvinas como territorio a descolonizar.

Pero el problema era ese 22% que no logró ensanchar. Luego de la mala experiencia con Frondizi, era poco probable un acercamiento del peronismo, pero era aun menos probable por la propia ideología de la UCRP, que consideraba al peronismo un partido totalitario, semejante al fascismo.

Entonces mientras tenía el apoyo colorado en cuanto a su visión del peronismo, ello le implicaba la desconfianza de los azules quienes, después de todo, se suponía que eran los vencedores de los enfrentamientos del año 62. Podía encontrar alguna simpatía en el peronismo por su política económica, pero su visión ideológica, lo alejaba, al igual que la relación con los sindicatos.

La historiografía de superficie tiende a poner a Illia a un hombre que solo recibió ataques (y los recibió casi como ninguno de la prensa que se burló de él con una saña notable) que le impidió llevar adelante una administración que se caracterizaba por la honradez. Habría que agregar a ello, que Illia, confundió autonomía con aislamiento, y la base de 22% no le permitía ese lujo: o ampliaba o se lo devoraban. Seguramente creyeron que controlando los resortes del Estado, y con una política económica afín al modelo peronista, era posible reconstruir su base de apoyo. PEro faltó eso, con lo que el radicalismo suele tener problemas recurrentes: la relación con los actores realmente existentes, a los cuales o se negociaba o de regulaba de algún modo. Y yo no llamaría a la carencia de esas estrategias, honradez.


7 comentarios:

Daniel dijo...

Excelente raconto, Dotor.

damianivanoff dijo...

Exactamente, honradez no es la palaba, vaya que eufemismo de los correligionarios.

Anónimo dijo...

ensanchar ese 22% era difícil, y suponía blanquear al peronismo, negociar con los sindicatos y tener algo mas que un par de medidas económicas. Además del partido militar, una de las patas del verdadero
ro poder. Guillermo

Sergio De Piero dijo...

Bueno justamete O'Donnell acertó con el calificativo dle "Juego imposible", si Perón no pudo armar su partido desde la UCR, menos era posible que Illia lo hiciese con el peronismo, aun tomando su orientación socio productiva. El tema de las identidades vuelve a estar presente, y la idea de que el peronismo era totalitario, hacía imposible la ecuación.

Anónimo dijo...

totalmente de acuerdo Sergio. abrazo. Guillermo

mariano dijo...

Estimado Dotor, lo que más me gustó de su post es que hizo muy sencillo y evidente una parte de la historia que a veces nos quieren vender como compleja.
Abrazo

Anónimo dijo...

Honradez: esa palabra que algunos peronistas saben que está en el diccionario pero que ninguno practica. Además, está esa variedad de la honestidad que es la intelectual. Le faltó decir que Perón apoyó ese golpe y que los jerarcas de la CGT asistieron de saco y corbata a la asunción del general golpista.