miércoles, septiembre 07, 2011

Acerca de qué podría ser el Cristinismo


Algunas voces han comenzado a susurrar, o taxativamente a afirmar, que el 14 de agosto nació el Cristinismo. ¿Los fundamentos? Mientras que en el 2007, Cristina Fernández se consagró presidenta de la mano de Néstor Kirchner, en esta oportunidad, lo ha hecho por su propio gobierno y la ausencia de su compañero, fallecido diez meses atrás.
Sobre esta idea puede haber varias hipótesis dando vueltas, no necesariamente coherentes entre sí. Por caso, la más mentada, de manera burda, ha sido la cuestión de la viudez, del aparente desamparo de Cristina que habría generado el apoyo popular. Esta idea, mencionada antes de las elecciones, casi se evaporó ante el 50,20%, y justamente instaló esta otra de un nuevo ismo.
En primer lugar lo evidente: no sólo la presidencia de Cristina puede presentar un amplio listado de logros en distintas cuestiones (en economía, en relaciones internacionales, en cuestión social, en derechos civiles y la lista sigue) sino que personalmente ha sido capaz de continuar en al presidencia luego de un dolor personal que excede al matrimonio e implicó a la pérdida de su mayor socio político. Para recodar palabras de aquellos días, nada ha quedado de una semejanza con el Isabelismo: mientras que aquel deambuló por el gobierno de la mano imprescindible de las 62, para desembocar en el golpe del 76, la actual refuerza su liderazgo, impone condiciones hacia adentro del partido en las elecciones y las gana. Si Cristina sólo hubiese sido viuda, presenciaríamos un camino de incertidumbre sobre el futuro, y no es eso lo que se vislumbra.
¿Qué puede ser, entonces, el Cristinismo? Primero, seguro, un capricho teórico de los que vivimos de esto y necesitamos desesperadamente, categorías para sobrevivir y no nos declaren presidentes. Pero tal vez sea un poco mas. La presidenta tiene, hoy por hoy, una alianza sin excesivas mediaciones con una buena parte de la sociedad. Esa alianza no es bonapartista, para quien me esté confundiendo; incluye a los sindicatos, a los gobernadores, a los intendentes y a los dirigentes de movimientos sociales, pero no precisa del dedo de ellos para ser votada por las bases. Esta situación la coloca en la posibilidad primera y principal de fundar una instancia política propia, que en nuestros días podría significar dar por concluida la crisis política del 2001. Esa crisis se debiera cerrar también, y esto también lo precisa Cristina, de una oposición redefinida, orientada, para mejor posicionamiento de la presidenta, hacia la centro derecha, mas bien conservadora y liberal en lo económico. El PRO dice que quiere ser eso, pero le falta cocción para este objetivo porque el liderazgo de Macri por ahora es limitado. Los gritos de Duhalde, amonestado hasta por Das Neves, dan cuenta de una opción que navega hacia mar abierto sin esperanzas de encontrar puerto. Pero el escenario que uno intuye se adivina en algunos espacios del gobierno, no tiene obligación de cumplirse. Dicho de otro modo: la crisis política del 2001 se ha suturado, pero el sistema político está muy lejos de volver a ser bipartidista, la dispersión y las identidades políticas fluctuantes, serán siendo la regla, no la excepción.
Con todo, cerrar la crisis política, ha significado desde le FPV, darle un nuevo sentido, un relato, a la historia y allí Cristina venció notoriamente a los empresarios. Esa batalla que abrieron luego de la 125 con la esperanza de cambiar algunos aspectos de cómo debe verse la Argentina a si misma, han fracasado. Es cierto, las críticas y operaciones volverán luego del verano o quizás antes, pero el empresariado ha reconocido que el gobierno le brinda un marco de certidumbre que ellos mismos no han podido construir, porque no fueron capaces, porque no encontraron a los actores, o porque las condiciones económicas, sociales y políticas se lo hacían imposible.
Liderazgo, capacidad de disciplina interna, estilo de conducción, preeminencia del propio relato, superación de crisis. Son algunos de los elementos característicos de Cristina Fernández de Kirchner que comienzan a generar los nuevos elementos que definirán la política (para propios y extraños) en el nuevo ciclo que se abre. ¿Habrá allí Cristinismo? Deberíamos empezar a pensarlo.

2 comentarios:

Norman dijo...

Cerrar la crisis del 2001, no depende sólo del crsitinismo. De hecho, si Binner se consagra segundo iría en contra de la necesidad dee tener un partido de derecha al que el vago de Macri no creo que contribuya a crear. Habría que ver. En todo caso, el cristinismo se parece más al PRI que a otra cosa. Salú dotor.

Sergio De Piero dijo...

La crisis la pueden cerrar dos, tres o un partido sólo. Habrá que ver a quien le da el cuero para eso (sin ser lanusista, desde luego).
Salutti