viernes, septiembre 23, 2011

Seguira siendo la ideología, estúpido


El cartelito de Clinton sigue dándo la oportunidad de cambiar argumentos y justificaciones. La nota que levantaron todos los diarios argentinos sobre la supuesta compra de zapatos Cristina Fernández, alcanzó en La Nación 4266 comentarios y respuestas, cuando los números suelen rondar los 500 comentarios, o menos. En otras ocasiones, como la muerte de Nestor o, incluso, cuando la pareja de Máximo Kirchner perdió su embarazo, el mismo diario tuvo que cancelar el espacio dedicado a comentarios por la "delicadeza del tema" un eufemismo para evitar que un grupo de lectores estables de La Nación, dijera algunas barbaridades o festejaran la muerte de Néstor como las bocinas de San Isidro.
No encienden las voces una medida económica o el envío de un proyecto de ley determinado (aunque a veces si) sino con mucha mas facilidad la compra de algunos zapatos (además la supuesta compra, pero en este caso eso no es relevante, con desmentida y todo), un error en un discurso, u otro tipo de hecho curiosamente no vinculado a lo estrictamente político.
Parte de comprender el rechazo absoluto de un sector de la sociedad al gobierno de Cristina, al Kirchnerismo, al peronismo, al populismo y a todo lo que se parezca, nos debe recordar siemrpe la raíz ideológica del mismo, y no la resultante de una evaluación sobre la afectación o no de los propios intereses. La construcción de la idelogía supone desde luego los intereses materiales, pero de ningún modo nos debe hacer olvidar lo simbólico, la construcción de imaginarios, la lectura de la historia. Pocas cosas han despertado tanto encono, como la lectura de la historia que propusieron Néstor y Cristina, un ámbito que uno imagina muy caro al lector promedio de La Nación, y desde luego encuentra en los intelectuales no peronistas las reacciones mas claras (Luis Romero, afirmando que luego de los discursos presidenciales, los historiadores, tenían otra vez la misión de contar la verdad...). Los pares de zapatos, una frase, un comentario, condensan esa tensión con un gobierno que además de tomar medidas económicas que no les gusta, se les quiere meter con las palabras.
Me, por eso, quedo con el cartelito que tenía Gramsci: "Es el sentido común, schifoso"

3 comentarios:

Grupo de Expertos en Todo dijo...

Es como Ud. dice, una lucha simbólica. La pelea que peina canas entre una identidad en proceso, real, anclada a la existencia cotidiana, y la propuesta de los "civilizadores", propuesta a la que siempre le sobran los sujetos concretos y reales.
Si señor, es la ideología que interpela cara a cara, cuerpo a cuerpo.

Sergio De Piero dijo...

Civilizadores, bárbaros...Al emnso el debate está ordenado no?

Salutti

Nicolás Tereschuk (Escriba) dijo...

Bueno, eh.