sábado, junio 23, 2012

Canción urgente a Paraguay

Lo aclaro: no se sobre la realidad política de Paraguay, mas que el promedio de un politólogo que le interesa el tema latinoamericano. Me pierdo pues, en los detalles de coyuntura, en algunos nombres, en ciertos hechos. Pero.
El Senado por abrumadora mayoría acaba de destituir a Fernando Lugo como presidente en una votación que terminó con 39 votos a favor, 4 en contra y dos ausencias. El elemento más claro que la votación nos deja, es el aislamiento de Lugo del sistema político.
Recordemos, Lugo alcanzó la presidencia por varias razones y ejercicios. Obispo católico, tuvo una relación cercana con sectores campesinos y se inscribió en lo que suele conocerse como las corrientes del catolicismo vinculada a la teología de la liberación, aunque el marco es más amplio y abarca a las posiciones de una Iglesia popular o en la opción preferencial por los pobres. La trayectoria es importante en América latina y conocemos otras experiencias. Bien, eso ligado a su biografía personal; el términos políticos su imagen fue creciendo a partir que desde la filiación al pequeño Partido Demócrata Cristiano logra posicionarse como candidato a la presidencia y allí establece la doble alianza para que ello sea posible y destronar el Partido Colorado luego de 60 años en el poder: su acuerdo con los movimientos sociales , básicamente campesinos, y con el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), principal opositor a los colorados, con un perfil de centro, con pociones de derecha. 
El resultado fue la victoria de Lugo en 2008. Pero al sillón presidencial llegó con la debilidad de una alianza muy heterogénea y con poco juego propio, más allá de su buena imagen frente a la ciudadanía. Surge el tema de los hijos no reconocidos (imposible en su condición de obispo) y comienzan a limarlo allí donde él tenía su única fortaleza relativa. El asesinato de 17 campesinos en el norte de Paraguay, terminó de distanciarlo, ahora del resto de su base de apoyo. Y ayer fue destituido, aunque en una situación incierta, dada la reacción de los países de la región. 
Si Lugo hubiese tenido detrás de sí un partido político (como Lula con el PT, Kirchner y el FPV)), o un movimiento social estructurado políticamente (como Evo y el MAS) no hubiese alcanzado con desgastar su imagen y el esfuerzo debía dedicarse también en desmoronar su estructura política. Por ese motivo los otros líderes antes mencionados construyeron sendos movimientos políticos y alianzas: ¿O acaso el PMDB no se parece en parte al PLRA? ¿O no es le peronismo en varias provincias que apoyan al kirchenrismo un movimiento conservador? Ese juego de relaciones y alianzas es el que les permite seguir gobernando en países donde la inestabilidad ha sido la regla durante 60 años. ¿Es necesario recordar el conservadurismo del PMDB con el que Lula tuvo/pudo gobernar? El ánimo destituyente ronda por varias cabezas en cualquier país en el que uno piense; pero cuando las oportunidades políticas son pocas, o los costos de realizarlo son muy altos, el ánimo de emprender la tarea decae. En el caso de Paraguay, hoy por hoy, alcanzó con un esfuerzo moderado, pero que incluye el asesinato de 17 campesinos.
El golpe “institucional” dado en Paraguay nos vuelve a recordar acerca de las alianzas institucionales que los movimientos sociales deben realizar si desean participar en espacios de poder estatal. Desplazar al sempitero Partido Colorado fue un logro monumental; pero continuar en el gobierno, era parte de otra historia.  
También nos recuerda la necesidad de los partidos, para seguir gobernando, de generar y sostener alianzas múltiples y no estimular las salidas individuales.
Porque lo que sucedió en Paraguay ha sido la emergencia de una derecha que opta por los pasillos “legalistas” para legitimar acciones políticas antidemocráticas. Y eso no es para descuidar

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