jueves, mayo 03, 2012

Gobierno peronista y sindicatos. Solo observaciones

Se acerca la elección en la CGT y el futuro parece predecible, en la desventura de Hugo Moyano. Y la noticia estalla porque existe la presunción que con gobierno peronsitas a los sindicatos les va muy bien. Nicolás y Mariano, me hicieron ver esta cuestión, lo que me lleva a repasar algunos hechos.
El primero y mas notorio es que durante los dos primeros gobiernos de Perón, no se consolidó ningún liderazgo sindical. Di Piero, secretario de la CGT cuando el golpe del 55, llama a la calma. Luego la proscripción que es otro cantar.
El gobierno de Cámpora es una derrota para el sindicalismo que apoyaba la candidatura de Antonio Cafiero (en particular la UOM). Lo único significativo que obtienen es el Ministerio de Trabajo con Otero. Sin embargo hacen valer su peso territorial y ganan espacio en las gobernaciones: allí donde el ala política o la Tendencia colocaba al gobernador, los sindicatos sumban la vice, como Victorio Calabró en Buenos Aires o Atilio López en Córdoba. Sin embargo no es "el sindicalismo" o la CGT la que llega a los acuerdos sino distitnos espacios (como lo muestra los dos nombres mencionados).   
Cuando Perón asume el poder nuevamente en octubre de 1973, la cuestión no cambia demasiado. Ni siquiera con la Plaza de Mayo del día del trabajador. Es cierto que Rucci cumple un papel fundamental, pero no puede decirse que Perón les entregara el gobierno. La muerte del general, los beneficia solo en parte, ya que inicialmente el espacio es ocupado por López Rega, por lo menos hasta agosto del 75, cuando una huelga de la CGT, consigue voltear al brujo. Hay sindicalistas que pueden estar cercanos a López Rega, pero eran claramente dos poderes enfrentados.
Allí si, nace el "momento de gloria" del sindicalismo en el gobierno. Esa "gloria" va de agosto de 1975 a marzo de 1976, es decir los umbrales del golpe. Allí el verticalismo conducido por Lorenzo Miguel saca y coloca ministros (mientras uno de sus principales adversarios es el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Calabró, también sindicalista) y forma el círculo en derredor de Isabel. Pero ¿era eso un triunfo?
El Proceso, entre otras cosas, congeló la política y cuando deben resolverse las candidaturas para las elecciones de 1983, Lorenzo Miguel, que terminaba su arresto domiciliario, es el centro del tablero. Esta vez no se anda con vueltas y coloca a los candidatos a gobernador de las principales provincias: Herminio en Bs. As., Raúl Bercovich en Córdoba, Luis María Vernet en Santa Fe o las candiaturas al Senado de Taccone Rukauf en Capital Federal. Prefiere a Luder de candidato a  presidente que a Cafiero. Ganan en algunos distritos pero pierden en todos los grandes. Miguel no lo quiere creer pero ya está afuera del liderazgo del PJ, y le llevará dos años descubrirlo. Cuando triunfe la Renovación, los sindicatos tendrán algunos espacios, pero sometidos a la lógica de la conducción de los "políticos". Es en términos políticos, el fin de loq eu quedaba de las "62" y la patria metalurgica.
¿Es necesario decir alguans palabras sobre el menemismo? Imagino que no. Saúl Ubaldini fue la única cabeza que literalmente rodó, como ejemplo de lo que Menem haría con el resto. Los que no hicieron negocios, o se quedaron en las sombras o directametne se fueron.
Apretadísimo, pero esta es la cuestión central. Nunca ha sido fácil. Creo que MEC, dijo en un tw, que a los gobierno peronsitas no les ha sido dificil domesticar al sindcialismo. Es cierto. Quizas también los es que han sido exageradas las proyecciones que imaginan un gobierno peronsita controlado por los sindicatos. La autonomía relativa tiene sus verdades.

2 comentarios:

Rodrigo Herrero dijo...

Muy bueno el blog... me había olvidado de seguirlo. Es que hay tantos "blóses" que uno se pierde en el océano de información.
Saludos!

Zangrossi dijo...

Ciertamente. El sindicalismo nunca fue naturalmente dócil a la conducción, con gobiernos peronistas o no (Vandor!). ¿y la columna vertebral entonces?
Abrazo Dotor!