viernes, febrero 22, 2013

Dolor y Política


¿Cuál es el origen de la política? En principio, y más allá de dilatadas discusiones, la política viene a convertirse en al herramienta, en la práctica central para administrar y acaso, resolver los conflictos, propios de la vida en común. Maquiavelo y Hobbes, se encargaron de destacar que la política nace porque la precede el conflicto y no a la inversa. Si no contáramos con la política y sus herramientas para resolver los conflictos, (instituciones, prácticas, debates, espacios) estaríamos en problemas, aún mayores de los que tenemos.

Ahora, la política riñe también con experiencias que pueden ser colectivas, pero que parten de referencias muy individuales, como el dolor, el sufrimiento. Y en el 1° aniversario de la Tragedia de Once, ese dolor es el de las familias y amigos de las 51 personas que murieron allí. Y allí con el dolor, la política tiene más problemas para medirse. Hay acciones que puede llevar a cabo, y otras que no. Empecemos por las últimas
En primer lugar porque hay algo que no puede reconstruirse: la tragedia no debió haber ocurrido. Falló la política ferroviaria en la previsión de accidentes y en el servicio en general. Los muertos no volverán, la muerte es irremediable y allí es donde el dolor cala más hondo. En esa realidad es donde el resto, los que no estamos directamente involucrados en la tragedia, podemos se solidarios y comprender la búsqueda de respuestas y acciones por parte de los sobrevivientes.

Ahora aquello no fue, desde luego, un mero “error” algo “accidental”, sino una responsabilidad de empresarios y funcionarios. Aquí comienza lo que la política puede y debe hacer. Allí actúa el Poder Judicial y la causa penal ya fue elevada a juicio. En algún momento tendremos resultados. Por otro lado los familiares actuarán en la justicia civil y obtendrán seguramente un resarcimiento económico.
El Poder Ejecutivo, debe establecer las garantías para que no vuelvan a repetirse estos tipos de accidentes; para ello se revisa la política ferroviaria. No podría precisar hasta donde debe revisarse esa política, sólo decir lo que se le ocurre a cualquiera: que el servicio sea seguro y eficiente. Claro, en el medio están las circunstancias para que ello ocurra: el modelo ferroviario vigente, la inversión necesaria, las empresas existentes, etc. Sin ocultar  la economía en su conjunto y la inversión total que hace falta para tener esos trenes seguros y eficaces (en un contexto de crecimiento del conurbano hasta un 4° cordón superpoblado, cuyos habitantes, sin embargo, trabajan en la zona metropolitana central). Para decirlo un poco simplificadamente, las preocupaciones, en particular del gobierno, pero también de toda la sociedad, deben estar orientadas menos a “la corrupción fue la responsable de la tragedia” y más a políticas que ayuden a superar el subdesarrollo, telón de fondo de estos hechos. Cambió ministerios, cambió responsables, inició nuevas obras. Esas son las respuestas que el gobierno puede y debe dar.

Luego, saber también que el dolor persiste, indefinidamente. No hay política o justicia, que pueda suplantarlo. Por eso los familiares y amigos pueden recibir en sus actos de conmemoración a sectores cercanos al gobierno como Madres Línea Fundadora, pero también a los intelectuales de Plataforma 2012 y luego ir a misa a la Catedral metropolitana. O armar recitales. No hay una acumulación en esto, porque el dolor no busca una construcción, no se trepa a la política, porque el dolor nunca se llena. (Esto deberían comprenderlos los que creen que pueden generar una acción política opositora desde ese dolor). El dolor allí está y estará. La noción de víctimas movilizadas, es parte de nuevos colectivos que no existían algunas décadas atrás pero cuya expansión hacia la política es limitado, o dirigido hacia una interpelación a la política, como herramienta frente a los conflictos.

3 comentarios:

El Pulpo Verde dijo...

Muy buen post Dotor. De un tema muy difícil ¿cómo explicar tantos años de Jaime? Muy difícil...

Saludos.

Sergio De Piero dijo...

Si difícil uno...y el otro

Dany Turco dijo...

Dotorrrr...A la política y a la democracia en sí, le cuesta entrar en los estratos medios de muchas áreas y que existen en la justicia, en la salud, en la educación,en la policía, en el transporte, etc. Son asalariados, de buenos salarios, antigüedad y poder de decisión sobre cuestiones más prácticas que las que toma, o no toma, el poder dirigencial de una secretaría o del directorio de una empresa. En el triste y doloroso caso del tren del Sarmiento quedó al descubierto. Escuché decir a jefes de mantenimiento de los talleres que mandaban a salir a los trenes como sea, mientras se tomaban un mate con facturas. Para que un tren se estrelle contra el parante, le tienen que fallar los frenos del primer vagón ( que frenan todo el tren) y los del 2° ( que frenan todo el tren ) y los del tercero...Y ¡todos los frenos! Ahí todavía no llegó la política, hasta que pasa la tragedia. Es muy triste tener que aprenderlo desde tanto dolor.