domingo, agosto 05, 2012

Esta, es la historia del día

No, en realidad no existe ninguna del día. Pero desde que Biasatti consagrara el latiguillo, hace más de 10 años, nos devoramos los temas políticos -sociales -económicos, cuya vida con excesiva suerte supera la semana. No quisiera hacer el previsible inventario de sucesos que han ocurrido desde enero, pero uno no puede olvidar que en el lapso tuvimos una tragedia como hecho central. Tampoco, diría, que el gobierno "habría estado" al borde del abismo unas dos o tres veces. (A manos del caso Boudou, o de Moyano, o del dólar). Nada quedó de todo eso, o al menos ya no derrama la tinta que supieron. Veo hoy, en una noche en que la niebla ha cubierto Buenos Aires y no deja ver casi nada, que Lanata sale una hora antes y promete decenas de denuncias, o mil y quizás millones. O siguen hablando de las salidas de los presos que si eran culturales o políticas. Y así.
La agenda, a mi gusto, ha quedado desdibujada. Me atrevería a decir que esas nieblas me impiden, al menos a mi, pensar hacia cuáles temas deben dirigirse los post, para no caer en los iniciáticos post espasmódicos o reactivos de los orígenes o limitarnos a contestar la tapa de Clarín. Seguramente eso me pase a mí, porque hay muchos blog discutiendo muy bien. Pero mi sensación es que andamos con la agenda corta, necesitada de algún tema caliente para reaccionar. Y la verdad que no sería necesario porque el gobierno ha tomado tantas decisiones de fondo que queda muchísimo por cabalgar, sin necesidad de que mañana Cristina, suponete, mande una reforma agraria. 
Para mi gusto, dicho en limpio, hace falta para el debate un agenda de este periodo, en donde tal vez sea menos relevante tomar decisiones políticas de fondo, y mas pensar en administrar algunas decisiones y ver como aprovechamos la mejora del perfil económico en el último trimestre, tal cual afirman los que saben. 
A mi me gustan las gestas y mucho más si salen bien. Pero a veces la política requiere que algunas rutinas también se vuelvan interesantes. Y necesitan por sobre todo que esas rutinas salgan bien afiladas, como una obra de teatro que lleva años en cartel y cada día los actores la sacan un poco mejor. Y si la política tiene algo de arte, creo que tiene que ver con ese esfuerzo por la aplicación y la pesada carga cotidiana de hacer que una política pública funcione en relación a la iniciativa que la gestó. No siempre apuntalar el proyecto tiene que ver con esos momentos históricos. Tal vez la agenda hoy ya tenga menos de batalla cultural, y un poco más de taller artesanal. Algo de eso tiene también la virtud política.

2 comentarios:

Sujeto dijo...

Hola Sergio,
Comparto tus palabras y deseos.
A Biassatti, con su muletilla, hay que agradecerle la claridad: la historia del día es, precisamente, la estrategia de desgaste, la polémica. No pueden discutir argumentalmente las medidas contracíclicas de la economía que siguen conservando puestos de trabajo; no pueden -a pesar del gran moco del IPC del Indec- discutir que el viernes se ha pagado la deuda en dólares que dejó la década infame y sus suplementos; no pueden discutir la aprobación colectiva sobre el rol del Estado, y así tantas cosas...
Sólo pueden discutir si Víctor Hugo tuvo relación con la dictadura uruguaya (!!!) ó si los presos van a un acto político. Claro, ya se cansaron de las carteras Vuitton.
Estas son las historias del día, las que logran construir con la intención de horadar. Todavía no se convirtió en historia del día el ingreso de Venezuela al Mercosur, se ve que no da el pinet...
Abrazo

Sergio De Piero dijo...

Sujeto! El problema es que esas historias del día no les generan mucho mas que algo de ruido. Con todo eso, CFK sacó el 54%, porque todas las argumetnaciones e incluso hechos no construyen nada. De este "lado", igual a no descuidar el dia a dia.
Abrazo