jueves, enero 25, 2007


La deformación de la conciencia
La idea de que en la Argentina todo el mundo opina de todo, debe ser aplicabale a muchos países sin duda. Sólo que acá lo hacemos a los gritos. Interpretadores y oráculos portátiles hay por todas partes. En estos días un emblema de esta "profesión" vuelve a los escenarios de teatro: Enrique Pinti; es cierto que es uno mas, pero encarna cabalmente al argentino/a de clase media, que supone que tenía un destino de grandeza, antiperonista, antiradical, que critica a una izquierda que ni siquiera conoce , supuestamente culto, y desde luego fiscal de la patria y sus alrededores. Uno de sus monólogos es memorable (por lo berreta) en este sentido. Mientras las cacerolas vivian su hora mas gloriosa allá por el 2001, fueron varias las páginas web de caceroleros, que subían las arengas de este buen hombre como marco ideológico. La estructura es simple: al país lo arruinaron todos los políticos los militares y los curas; mientras que "nosotros" somos gente de bien que solo se dedica a trabajar. Va una cita: "sepan que hubo una vez, un país rico, grande lleno de gente buena, al cual unos pocos pícaros avivados hundieron sin remedio" ¿Y eso cuenado fue? ¿En el siglo XIX, antes del radicalismo, antes del peronismo? ¿Quién es la gente buena? Y Después nos preguntamos por la cultura política que tenemos... A todo esto ¿que etapa de la formación de la conciencia nacional será esta?

2 comentarios:

Jorge Y. de la G. dijo...

Comparto totalmente, amigo Dotor. Un abrazo.

Avallay dijo...

Se le puede reconocer el monologo que hacia en la dictadura, peor su lectura de la historia y su pedantería...
Abrazo