martes, enero 09, 2007


La Biblioteca de Babel
Bueno si faltaban conflictos en el ámbito político, y como si los intelectuales no tuvieran lugares donde discutir, La Biblioteca Nacional presentó un nuevo round. Dicen que todo empezó cuando uno de los dos hombres en cuestión, le espetó al otro "Horacio, hay mas problemas en la Biblioteca de lo que tu pobre cabeza puede imaginar"; el otro le retrucó con Cervantes, y luego Quevedo, y mas tarde Proust, en una partida que podía no tener fin. Pero lo tuvo. Un Horacio, Tarcus, renunció , el otro Horacio, González, le contestó y luego le dedicó una nota entera. Pero, como en ese capítulo del Agente 86 en que dos militares pelean a ver quien pone mas submarinos o destrutores en una supuesta batalla (y que casulamente uno de los militares se llamaba Horacio en la traducción), el Horacio renunciante consiguió el apoyo de un grupo de intelectuales, ¿la corriente iluminista de los investigadores argentinos?, no sabemos. Pero el Horacio Director de la Biblioteca Nacional, no se quedó atras y como en el Agente 86, se armó de otros submarinos con intelectuales que lo apoyaron qué serían, ¿populares? a juzgar por algunos nombres, no.
En fin, esta es la situación. Todos se quejan de que a la mayoría de nuestros políticos no les pinta el perfil intelectual, y estos muchachos, amigos todos desde luego, ¿podrán gestionar sin tener que discutir sobre cada resolución, o pelearse irreconciliablemente porque cada uno defiende una traducción distinta de las obras de Sófocles? (simplificamos, pero pregunten que piensan por allí)

2 comentarios:

escriba dijo...

Los intelectuales no pueden gestionar, lamentablemente. El narcicismo es violento y no deja hacer. Y tampoco sirve (que cunde mucho en el ambiente) querer tener un millón de amigos. O ganar amigos para después de la gestión.

Avallay dijo...

Exacto no? Adorno decia que el intelectual no tenia la menor obligaciòn de ser propositivo, sino que su misión era al de ser crítico. Pero aquí no es eso tambien hay defensa de los nichos de cada uno