martes, abril 08, 2014

Inseguridad: caminando en círculos (helicoidales)



La agenda de la seguridad (o de su carencia) irrumpe en el espacio público con la fuerza de la muerte o de la vida amenazada. Dentro de muchos años se hablará de la inseguridad como un miedo equivalente a las pestes de la edad media: profundo, difuso, incomprensible. 
El proyecto de reforma del código penal, desató nuevamente el tema (curioso esta vez no fue un crimen como en el caso Blumberg o la niña Candela) sino un proyecto que fue presentado por el diputado Sergio Massa, como una garantía de liberación para todos los presos. Bastó eso para que el tema se pusiera en la agenda nuevamente bajo el mas torpe y rudimentario de los argumentos: el Estado no hace nada, está ausente. No importa presentar que la Policía de la Provincia de Buenos Aires tiene más efectivos que el Ejercito Argentino, en estos días; que la Gendarmería cumple funciones policiales e el territorio, lo mismo que la Prefectura; que la población carcelaria aumentó en 10000 personas en los últimos seis años; que el 57% de los residentes de las cárceles no tiene condena. No importa. La opinión (¿cabría decir aquí también la sensación?) es que la política penal es sumamente persuasiva y que la propuesta lo sería aún más; y se esta en contra de las reformas, a pesar de que se critique con dureza el actual sistema penal, que ha endurecido penas ante cada "crisis de inseguridad". Hay allá a los lejos una salida mágica, donde la seguridad se restablece sin mayores esfuerzos. Los administradores del espacio público, prometen una seguridad que no pueden ofrecer, dice Bauman en alguna parte.
Mientras tanto, cada vez que el tema de la seguridad ingresa en la agenda, solo se nos ocurre como sociedad (política y civil) pedir más penas, mas armas, más policías. no importa si mayores penas son efectivas, si necesitamos mas armas o que tipo de policías tendremos. Queremos mas, porque el cuantitativismo ganó la batalla en la discusión de la inseguridad. Mientras tanto, nos enteramos que los homicidios en ocasión de robo, representan el 19% del total (ocasión que es la que se esgrime en todas estas discusiones) como puede leer en este muy buen blog. Y nos enteramos que muchos homicidios suceden en otras ocasiones, donde mas policías o armas, no traerán ninguna solución. Por eso lo peor no es que caminemos en círculos pasando una y otra vez por la estación Endurecer Penas y Comprar Armas, sino que el círculo tiene forma helicoidal: cambios de ese tipo nos llevan hacia abajo, nos descienden a instituciones sociales menos favorables a una sociedad mejor. ¿Que será de la vida de ese 57% que espera una condena y qué será en particular de los inocentes de ese grupo? ¿Qué pensará del resto de la sociedad, la familia del que murió en un ajuste de cuentas, en una venganza? ¿Tendrá acceso también a los linchamientos?
No vamos a decir nada nuevo: solo si el tema de la inseguridad se aborda desde múltiples campos, pensando centralmente en la inclusión y el desmantelamiento de redes delictivas, como ocurre en parte, ahora, con la trata de personas. Solo si se profundizan (o en algunos casos se inician) reformas en el sistema judicial, penitenciario y policial se puede esperar otro resultado de la acción punitiva del Estado. hoy una parte importante del sistema político, prefiere someterse a esa "opinión pública" que reclama soluciones urgentes, otorgándole ilusiones en lugar de políticas.

La foto de aquí

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