jueves, agosto 01, 2013

UNEN pero no tanto

 
 
Porque la política, afortunadamente, es así: los que votaron en contra de las PASO, van a elecciones internas, y el FPV que las promovió, genera internas pero en espacios distritales mas pequeños. Ayer el espacio que conforman la UCR, el PS y la CC, realizaron un debate de pre candidatos a diputados nacionales por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El título de este post es más un juego de palabras, bastante predecible por cierto, antes que un énfasis de evaluación sobre lo que ocurrió. En un debate los candidatos deben diferenciarse para obtener las preferencias el electorado, sino ¿a criterio de qué presentarse? La cuestión es de qué momo y acerca de cuales aspectos buscaron diferenciarse. La hipótesis (acaso llamarla hipótesis sea exagerado) central es que las discusiones siguen siendo las históricas que ha tenido el radicalismo (no había socialistas en el debate de ayer) agravadas por un contexto de ausencia de liderazgo.
Digamos así: si bien eran cuatro personas, los grupos eran tres: Gil Lavedra representa el control del partido, un alfonsinimo devenido en balbinismo, dada la galvanización de su poder al itneriro del partido y escasa o nula rotación de liderazgos; Elisa Carrió y Leandro Illia encarnaron, revivieron si se quiere, el espíritu unionista del partido, que merece una breve historia. El Unionismo (de allí el nombre de la Unión Democrática). nació a principios de los ´40 como continuación del alvearismo, ya fallecido el ex presidente. José Tamborini, candidato a presidente en 1946, era uno de sus principales dirigentes. Frente al peronismo se presentaban como la única alternativa viable, más que buscando la "unión de todos", quedarse con la conducción del espacio. Buena parte del unionismo finalmente recaló en la UCRP (balbinista) y que llevó a la presidencia a Arturo Illia. Era, a las claras, el sector más antiperonista; algunos de sus dirigentes no dudaban en calificar la peronismo como un partido totalitario, con quien no hay posibilidad de diálogo. Como ayer dijo Elisa Carrió: "ustedes son blandos porque hablan con ellos. Yo no hablo. Los combato. Con los patoteros, autoritarios y ladrones no se habla." Zavala Ortiz, unionista, canciller de Illia, hombre activo en el golpe de 1955, podría haber suscripto las mismas palabras.    
Resta uno: Martín Lousteau. En esa reunión había entrado por una ventana que dejaron abierta. Intentó tibiamente, despegarse de todos y mostrarse como lo nuevo y capacidad de gestión (eso dice él). Allí en realidad tenía que estar hablando y diciendo cosas parecidas, un militante radical de la misma generación. Uno de esos amigos (a algunos los conozco somos esa generación de cuarenta y pico)  que lleva tiempo en el radicalismo, que también pasó por la traumática experiencia de la ALIANZA, que se formaron en el alfonsismo, pero que hoy están en la periferia del partido e incluso más allá. 
Hace unos días la buena revista El Estadista, sacó una nota sobre la posibilidad de un recupero de la UCR en estas elecciones. (Aquí la nota)  Las tres opciones que escuchamos en el debate, no parecen estar en condiciones de generar esa renovación que abra la posibilidad de un partido renacido. No abre camino un alfonsinismo que se deshace día a día, ni las denuncias y fabulaciones de Carrió; sino un liderazgo que produzca importantes niveles de ruptura con el pasado inmediato del partido y al mismo tiempo sepa recuperar sus líneas exitosas, me parece, abre la posibilidad de un futuro distinto para la UCR. Como lo hizo Raúl Alfonsín, ya en los '70.  Y que no estuvo ayer representado en ese debate.
 
Paseo cultural de la ciudad de Santa Fe. Foto propia


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