Faltan algunos minutos para que termine el 17
de octubre. Durante le día, por las redes sociales y los medios de comunicación,
abundaron los saludos, las ironías y las advertencias que “cada uno festejaba
por su lado”. Lo cual en principio no me parece una contradicción porque la
noción de lealtad en su origen, esto es en 1945, era en torno a Perón y solo
secundariamente al movimiento. Ese movimiento de masas, organizado por la Policía
Federal según la opinión de mas de cuatro periodistas de la época, sorprendía
tanto a la oligarquía (ahora díganme que no existía), como a los sectores
medios y a los partidos de izquierda. (Recuérdese la votación en la misma CGT
en torno de movilización).
El hecho tiene la fuerza del momento fundante. Ya
quedan muy pocos entre nosotros que hayan estado ese día. No importa, el 17 de
octubre los ha trascendido porque no sólo abrió el camino par ala construcción
del mayor partido obrero de la Argentina, sino que también presentó la pregunta
política fundamental del siglo XX, esto es el modo real que la sociedad de masa
sen su desembarco en la vida política, asumía en nuestro país.
Desde luego queda también el folklore y los símbolos
y los mitos. Pero el impacto central de ese día, no fue sólo el nacimiento
efectivo del peronismo a la vida política: fue también la consagración de un
modo de entender la política en su faz metodológica. El movimiento del 17 de octubre consagra a un conductor
político. Perón no sólo representaba las demandas de los obreros y los peones
rurales; Perón se asumía como el líder de esas demandas, y a su vez como la
garantía de que pudieran cumplirse. La conducción política le ganaba una
pulseada (si es que esta se hubiese planteado) a la deliberación política. Tal
vez por eso también los partidos de izquierda lo rechazaron (aunque sospecho
que no sólo por eso). En el clima de época, construyó su liderazgo en base a la
alianza de sectores heterogéneos y desde luego contradictorios. Y contó con otro aliado clave para que esa conducción
fuera efectiva: un Estado nacional con capacidades de intervención. Quizás
acotadas, a veces incompletas, Perón entendió que la política se hacía apoyada
en los actores, pero conducida desde el Estado. Por algo la marcha fue a la
Plaza de Mayo. Por algo las demandas sociales y obreras, se fusionaron con lo político.
Por algo, decía el mismo Perón en Conducción
Política, esta necesita de la creatividad y la imaginación.

3 comentarios:
Excelente Sergio, es un tema permanente para la Argentina.
Tengo una mirada sobre el 17 de octubre: uno puede tomarlo en términos históricos, trantando de entender qué pasó y qué pasa con esta fecha, explicando el peronismo y sus contradicciones; o puede tener un abordaje militante sosteniendo e instalando que esta fecha hace a la justicia social, la soberanía política y la independencia económica.
Me gusta pensar que la segunda postura no sólo es analítica, sino también constructiva para delante.
Si, pero la primera postura no es solo analítica o no valorativa. Te diría al cotnrario
El 27/10 vamos a llenar las plazas de todo el país, compañeros. Que nuestro recuerdo de Néstor sea militante y perseverante en la búsqueda de una Argentina más justa, libre y soberana.
A no aflojar, que el garcaje está agazapado y espera su oportunidad de volver al poder por el medio que sea.
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