
Y ya van tres años...
Hablar de los que se fueron, es no solo una tarea incomoda, sino difícil y áspera. El 26 de junio de 2005, moría Norberto Ivancich. Fue un rayo inaceptable para todos los que de alguna manera estábamos cerca de él (y éramos muchos). Tenía 56 años. Era Subsecretario de Estado; viajaba indistintamente en taxi o en colectivo; profesor titular en la UBA; investigador; estaba mas gordo de lo deseable; cuando se ponía de mal humor era conveniente mantenerse a distancia; y había que saber que eso le duraba no mas de 20 minutos. Tenía una particularidad poco, muy poco frecuente: enseñaba sin jamás proponérselo. No te decía "yo te explico", te hacía un comentario como al pasar, como quien te afirma algo que vos supuestamente habías dicho.
Como a tantos, el establishment de la intelectualidad no le perdonó que fuera peronista. Lo marginaron no pocas veces. Poco antes de morir, una intelectual de ese grupo, le había negado ser director de una tesis, bajo el argumento de que "hacía mucha política". Unos meses antes, un jurado de la UBA, le rechazó su propuesta de investigación en un ubacyt acerca de las políticas sociales del primer peronismo, un tema del que se imaginarán sabía poco... Es cierto no tenía un doctorado, lo cursó en una universidad privada a fines de los '70, pero nunca entregó la tesis; cuando la iba a hacer, prefirió escribir en una revista que salía en la clandestinidad (no tenía referato y las notas eran sin firma, de modo que el Conicet jamás se lo hubiese reconocido de todos modos).
Además de las puteadas de rigor, no se exactamente qué diría sobre la crisis actual(no pretendo ser su intérprete); sí se donde estaría y también se que lo sentaríamos aunque sea un rato para llenarlo de preguntas.
Y todas estas son sólo naderías para recordar que estamos un poco mas solos desde hace tres años. Que extrañamos que nos vuelva a putear un poco, tomar vino, tratar de encontrar un libro en su casa, volver a aceptar alguno de sus intomables mates. Nos queda el ejemplo de un intelectual comprometido con el campo popular. Pero era mejor cuando estaba por acá.
¿La foto? la última que le tomaron, le quedaban horas de vida y se estaba cagando de risa.