Acaso el otro extremo del péndulo, lo constituyan, justamente quienes buscaron apropiarse políticamente de la toma de las calles. Ese entramado, que la noche del 19 fue quizás lo más parecido a la voluntad general de Rousseau, con los días fue expresando alguna voluntad política, que exageradamente (medios, intelectuales y los propios actores) calificaron como el autogobierno, el fin de la representación. ¿Llegó a ese extremo? Las asambleas tuvieron su pico durante el verano de 2002; los piqueteros en cambio siguieron creciendo e incluso los partidos de izquierda que no tenían un grupo piquetero propio, se apuraron en formarlo. Los primeros siguieron debatiendo. Los segundos plantearon un fracasado intento de unidad (el Bloque Piquetero) y luego distintas alternativas para ser un actor político relevante, también sin éxito. Sin embargo entre ellos algunos contaban con otras posibilidades: los espacios vinculados la CTA, que en diciembre habían reunido más de un millón de firmas en favor de las propuestas del FRENAPO, evaluó que no era su tiempo político y caminó hacia los comicios del 2003, sin una propuesta electoral. Los que no tenían posibilidades fueron a perder una nueva elección; los que acaso las tenían, creyeron que no era el momento.
Muchos intelectuales creyeron ver de todo en esas
movilizaciones incluso un nuevo sujeto histórico y en particular, el fin del
peronismo como alternativa popular. Era, efectivamente, una posibilidad para
pensarlo; los excluidos que habían dominado la sociología de los '90, estaban
organizados y se articulaban políticamente, ¿Por qué no pensar que desplazarían
de la escena al movimiento nacional? Entre muchas
razones de porque ello no sucedió, podría plantearse dos centrales: no se tomó
en cuenta el rol del sindicalismo (quien tuvo bastante que ver desde la quita
del 13%) y si en verdad los movimientos sociales desatados estaban abonando la
semilla de una construcción política.
Leer a los movimientos de aquellos días como amputados por
los partidos, conduce a la lineal lectura de las consecuencias del 2001, que obviamente
implica a kirchnerismo. Otra pregunta posible, es ¿cuántos de los gritos del 19
y el 20 de diciembre, tienen que ver con el recorrido del kirchnerismo y cuáles
esperan respuesta? Lo que es seguro, es que no había un destino decidido entre
las manifestaciones de esas horas.
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