Como en los juegos de dados y senderos, de
pronto de discutir un nuevo modelo de Estado, poner en cuestión, y alterar, la
distribución del ingreso, rechazar el ALCA, reformar la ley de medios, y varios
etcéteras, retrocedemos varios casilleros y ahora estamos juntando firmas
porque queremos un código penal que prevea cadena perpetua por el robo de
alfajores. ¿Sucedió sólo? ¿De dónde proviene la ola que patea la agenda y logra
que diversos dirigentes políticos comiencen a pelearse por cuál propone la ley
más represiva o da los mejores mensajes al mercado?
Si asumimos que esas preguntas ya son factibles
de realizarse, es menos importante, o se explica de otro modo cuanto se parecen
o se diferencian Sergio Massa y Daniel Scioli, pregunta que anda dando vueltas
en muchos espacios del Kirchnerismo (curiosamente algunos para defender la
candidatura a presidente del gobernador, otros para criticarla).
Ahora bien, ese cambio de agenda ¿es
circunstancial? ¿Explica parte del resultado electoral del 2013? Tomaría
algunos elementos de política local y otros de internacional, que pueden
explicarlo
1. Como ya había escrito frente al resultado
electoral, se generaron una serie de problemas en la economía doméstica con
impacto en la vida cotidiana de muchos argentinos: el movimiento de precios
constante desde el año pasado, problemas en las economías regionales, la
restricción externa. Es cierto que pueden responder a distintos problemas, pero
que mellan las políticas en aplicación bajo una lógica irreductible: si estamos
con estas realidades, queremos otras políticas. La presidenta, en el discurso
de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, buscó, razonablemente,
convencer que las políticas aplicadas desde 2003, dieron por resultados las
mejores en condiciones de vida de millones de argentinos, desde el empleo, a
los servicios de luz y gas, las jubilaciones, PROCREAR, universidades nuevas,
etc. Todo esto, al menos también para este humilde servidor, es cierto; el
problema es que parte de la población no lo cree. Por los motivos que fueran, la situación
permite la penetración de otras agendas para atender parte de los problemas; a
veces a tal punto que puede deslazar la agenda desde la distribución del
ingreso hacia una ley penal más dura.
2. Saliendo del plano local, el modo en que se
va resolviendo la crisis en varios países de Europa. La salida no ha generado
ningún movimiento político relevante en favor de la ciudadanía y la
movilización. El orden del mercado, ha sido el vector en torno del cual se acomodan
y orientan las políticas. La política europea, más allá de las manifestaciones
de los indignados que no se tradujeron en alianzas políticas ni electorales ni
con capacidad sostenida de impacto en las políticas públicas, sigue el camino
del conservadurismo y la moderación. Lo “nuevo” en todo caso, es el rebrote de
extrema derecha xenófoba que vuelve a azotar al viejo contiende. Europa es hoy,
quizás, la contratara de sus mayos franceses o no, revoluciones de claveles y
nuevos movimientos sociales.
3. Y finalmente le punto que plantea una
hipótesis sobre la que, desde luego, habrá que demostrar su falsedad o
veracidad: Sudamérica vive un cambio de etapa; fin de ciclo, cierre de época;
llamémoslo como quieran, pero mi impresión es que algunas orientaciones de la
política van a cambiar. Y no es porque o diga el horóscopo. Fallecieron Néstor
Kirchner y Hugo Chávez; Cristina Fernández no tendrá en la posibilidad de
sucederla un candidato “puro y propio”; puede decirse que se jubiló Lula y
Dilma enfrenta algunas amenazas electorales, además de protestas reales; Mugica
es lo más a la izquierda que puede permitirse Uruguay; Correa ha tenido un
serio revés electoral (a manos de una derecha que abjura de las ideologías);
Maduro enfrenta una situación grave con final abierto, solo la Bolivia de Evo
Morales, parece gozar de certidumbre hacia el futuro. En ese conjunto de
hechos, es que la discusión respecto de si Massa y Scioli son o no lo mismo
pierde sentido. Lo que ha cambiado es el clima político de la región (por las
razones que mencioné y por otras también desde luego). Pero, repito mi hipótesis,
es que hay una tendencia difícil de revertir. Y en ese marco aflora Massa y su
discurso en el cual cada día lograr correr el mojón un poco más hacia la
derecha. Ese fue el clima que arrojó el resultado electoral de 2013 y los
cambios de estrategia de campaña, no lograron revertir.
¿Esto significa que nos depara un post 2015 con
imágenes y políticas de los noventa? Como no es lineal el cambio, no lo será,
creo, el resultado. Pero primero debería decantarse y asumir el nuevo escenario
en el que estamos

6 comentarios:
Coincido con parte del diagnóstico, también hay algunos puntos menos desagradables como la retirada de Piñera de Chile (Bachelet ofrece pocas esperanzas pero debió coaligarse con el PC), o el progreso de las charlas de paz con las FARC que Santos no logra terminar de dinamitar.
De todos modos, es muy fea la sensación que queda con el reflote del Blumberguismo.
DiegoG
Estoy de acuerdo que hay un cambio de época, y que el cambio no será lineal. Quizás lo que venga sea una síntesis de lo que se conquistó con nuevas coyunturas y miradas conservadoras. Saludos! D.Blinder
Gracias!
Bueno, lo que queda es el juego de la política y eso es menos predecible.
Gracias!
Bueno, lo que queda es el juego de la política y eso es menos predecible.
Muy bueno el post, Sergio. Me pregunto si este "reflote" por la economía de mercado no es una etapa necesaria que permita, con idas y venidas, consolidar varios aspectos referidos a un mix de economia un poco más ortodoxa con un estado centrado en la inclusión social. Se aventuran tiempos de cambio y el vértigo hacia lo nuevo es inevitable.
Gracias Emilio. Bueno de eso dependerá el juego político no? porque lo que se viene no parecería neoliberalismo brutal, de modo que comparto lo q planteas como posibilidad. Abrazo!
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