La referencia es inversamente proporcional. En este momento
en la Ciudad de Buenos Aires, la temperatura es de 34°. En un par de días
bajará a menos de la mitad, como hace unos días atrás. Lo que genera nuestro
asombro y fastidio por la incertidumbre y salimos de nuestras casas muy o poco
abrigados.
En política, en cambio, los climas
no cambian tan fácilmente. En 2010 el kirchnerismo empezó a remontar una colina que lo llevó
hasta el 54%. En el medio se dijo y se lo acusó de casi todos los males del
universo, y el resultado fue esa aplastante victoria, inédita en 30 años a de democracia.
El Frente Renovador de Sergio
Massa, obtuvo este 35% en la PASO en la Provincia de Buenos Aires, y las
encuestas ya le arriesgan algunos puntos más para octubre. También a
Insaurralde, pero claro, como en la carrera de la tortuga y Aquiles, el que
está adelante, por poco que avance, no pierde esa posición.
Cuando el clima político se
instala no hay sensación térmica que lo modifique. Massa podría ser sorprendido
repartiendo droga en un jardín de infantes mientras llama a tomar las armas,
que la intención de voto, se disminuirá unas décimas.
Había un par de temas dando
vueltas, que el gobierno atendía pero no en la frecuencia que ese sector social
quería, y Massa se lo pudo apropiar. No hay desde luego en sus propuestas,
atisbos de soluciones al tema de la inflación o la inseguridad. Hay proclamas, indignaciones,
pero eso le alcanza para quedar arriba. Mientras el gobierno acepta el desafío
y comienza a introducir cambios pensando más, me parece, en 2015 que en octubre,
desarrolla una campaña electoral fuerte pero no desesperada, se perderá por ese
margen y se abrirá otra discusión para 2015.
Mientras la cuestión fundamental
es el molde de la agenda. Como cualquier candidato Massa agitó frases
electorales, pero sin dudas “terminar con el excesivo poder del Estado” puede
tener consecuencias más allá que los aplausos. Es la cuestión de la agenda que
verdaderamente puede estar detrás de este clima. Los empresarios comenzaron a
expresarse públicamente con mayor vehemencia sobre la agenda que pretenden. Esperan
que Massa, ante el evidente derrotero de Macri, sea el que represente esa
agenda. ¿Es esa la intención de Massa? ¿Lo asumirá por pragmatismo electoral? El
clima político, distendido por los resultados electorales y medidas de gobierno
¿no se moverá algunos grados? Este es un blog de preguntas.
Foto propia. Un pedazo de tierra en algún lugar de la llanura
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