Esto iba a salir hoy en un diario, pero no. Queda acá.
Sirva ese título para recordar el
horror. “los desaparecidos no existen, no están” le había contestado el
dictador Jorge Videla al periodista José Ignacio López en una conferencia de
prensa, cuando por primera vez el dictador se refirió al tema. La débil, y
sínica, argumentación que presentó ese día Videla, reflejó sus límites como
conductor político. En ese sentido hasta el nombre de dictador le quedaba un
poco grande. Si uno lo compara con los fuertes liderazgos de algunos de sus
predecesores que ayudaron a destruir la democracia como los generales Aramburu,
Onganía o Lanusse, quien ayer falleció no fue capaz de generar un espacio
político ni un proyecto como los anteriores buscaron hacer, aunque luego
fracasaran. Sin embargo en Videla ante la ausencia de esas capacidades,
sobresalió la determinación. Dos en particular que signaron de horror y
retrocesos para el conjunto de la sociedad. No dudó ni un instante en la
implementación de los métodos de secuestro y desaparición de personas, unidos a
la tortura sistemática, no sólo para combatir a organizaciones político
militares que ya estaban en retroceso, sino en particular, para anular
cualquier intento de protesta, movilización o reivindicaciones de sectores
obreros y populares de diverso tipo. La represión hundió a la sociedad
argentina en un invierno que pudo parecer eterno. Para que el horror fuera
perfecto, (tom una imagen borgeana) Videla impulsó y logró el nombramiento de
José Alfredo Martínez de Hoz como Ministro de Economía. Lo que la represión no
destruiría, quedaría a manos del nuevo modelo económico. Videla fue quien apoyó
la alianza con el liberalismo local antiindustrialista, con las esperanzas de
volver a la “pacífica” sociedad agraria, cuyo modelo soñado era la Argentina de
1880. Represión generalizada para controlar cualquier iniciativa autónoma de la
sociedad y la implantación de un modelo económico capaz de desarticular las
fuerzas productivas y el mercado interno. Videla ya no está; creemos que la
solidez de la democracia argentina, también ha enviado al destierro las dos
marcas que supo imponer en los ´70.
4 comentarios:
Al final le dan a este mercenario yanqui una entidad que nunca tuvo. Fue una clase social entera la que decidio reprimir al pueblo y escarmentarlo para que NUNCA MAS. Para ellos esa era la forma de exterminar la pesadilla del peronismo. Casi lo lograron: por muchos años la sociedad quedo en el limbo y aceptando de buena gana el infierno capitalista que nos saqueo impunemente. Hubo Proceso para que haya menemismo. Pero siguen acechando. Lanata es el Gelblung de esta epoca, que duda cabe?
Impecable, dotor.
Bs
Gracias Renata! y por difundirlo
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