domingo, octubre 30, 2016

El alfonsinismo de 1983 y la alianza con el PRO en 2016. ¿Cerca o lejos?



El 30 de octubre de 1983, Raúl Alfonsín se convertía en el Presidente de la Nación de la transición a la democracia. Parcialmente imprevista, su victoria fue indiscutible y arrolladora, en particular al ganar también la UCR la gobernación de la Provincia de Buenos Aires. No fue la única. El partido de Alfonsín se quedó con la gobernación también de Córdoba, Chubut, Río Negro, Misiones, Mendoza, Entre Ríos. Seguro era mas de lo esperado, pero no dejaba de ser poco, pensando en la gobernabilidad: eran solo 7 sobre 22 (Tierra del Fuego no era provincia y Buenos Aires era un municipio, en tanto Capital Federal). Ese límite, sobre el que escribimos hace unos años aquí pero donde el énfasis estaba puesto en los partidos provinciales y aquí quiero hablar de otra cuestión. 
Aquellas derrotas,  no solo tenían que ver con las gobernaciones perdidas sino con los senadores que no se iban a contar como  propios (Con la vigencia de la Constitución de 1853 los senadores eran electos pos las legislaturas de cada provincia, o en Capital Federal un colegio electoral). 
Pero el dato mas "curioso" es que la fórmula Alfonsín - Martinez había triunfado en el doble de provincias, es decir en 14. (ya también triunfó en Tierra del Fuego y en Capital Federal, lo que sumaría 16 distritos sobre 24). ¿Por qué sucedió esta diferencia? ¿Por qué el radicalismo no ganó también 14 gobernaciones, que se hubiese traducido en un bloque mas numeroso en el Senado que el limitado 18 sobre un total de 46? La respuesta está en lo que sucedió en las provincias. 

En las provincias de Corrientes, Neuquen, San Luis, Santa Fe, Catamarca, La Pampa y San Juan, se impuso la fórmula Alfonsín - Martinez de la lista 3, pero el partido no obtuvo la gobernación. ¿Por qué? Por una fenómeno que ya casi no existe: los partidos provinciales. Ahora verems sus nombres, peor por lo pronto diremos que son los partidos unidistritales, y que por tanto sus objetivos se limitan al ámbito provincial Sus orígenes son diversos: pueden derivar de la época de las proscripción al peronismo (Movimiento Popular Neuquino) o bien responder a los viejos conservadurismo locales (Pacto Autonomista - Liberal de Corrientes). En 1983 se discutió la posibilidad de encarar una opción electoral nacional conjunta levantando antiguas construcciones como Fudelpa de Pedro Aramburu, o la Federación Nacional de Partidos de Centro. Todo fracasó, y cada partido se encerró donde sabía que pisaba mas fuerte. No todos tuvieron éxito en su distrito, pero su presencia electoral derivó en otras consecuencias: 


Provincia
Partido
Votos a Gob. Candidato Part.  Prov.
Voto a Gob. candidato radical
Votos a Alfonsín
Catamarca
Movimiento Popular Catamarqueño
16,48
36,06
46,79
Corrientes
Pacto Autonomista liberal
46,61
20,70
33,84
La Pampa
Movimiento Federalista Pampeano
20,04
31,99
41,38
Neuquén
MPN
55,26
20,06
45,31
San Juan
Bloquista
39,47
21,15
40,23
San Luis
MID
14,69
37,27
48,58
Santa Fe
Demócrata Progresista
10,46
40,32
50,21

Fuente: www.andytow.com

Aclaraciones: a. incluimos aquí a partidos que si presentaron fórmula residencial: el MID (Frigerio - Salonia) y el Partido Demócrata Progresista en la Alianza Demócrata Socialista (Martinez Raymonda - Balestra) b. Los partidos de distrito aún no presentando fórmula electoral, si presentaron boleta de candidatos a electores al Colegio Electoral que designaría al presidente y vice. 

En sencillo: la fórmula radical Alfonsín - Martinez ganó cómodamente en 7 provincias donde sus candidatos a gobernador fueron desplazados o bien por el PJ  (Catamarca, La Pampa, San Luis Santa Fe) o por partidos provinciales (Corrientes, Neuquen, San Juan). Esto es: los votantes establecieron una alianza de hecho entre sus preferencias nacionales y las locales. Esta división de lealtades, le privó en defintiva al radicalismo nada menos que de la gobernación de 7 provincias, que lo hubiese llevado a controlar 2/3, si la lealtad provincial hubiese sido idéntica a la nacional. Recordemos un dato central: en las elecciones de 1983, los cuerpos de la boleta estaba separados por nivel (nacional, provincial, local) que además tenían colores distinto. El votante ingresaba al cuarto oscuro, y debía tomar tres tipos de boleta para completar la elección (una para presidente y diputados; otra gobernador y legisladores y una tercera de intendente y concejales). Esto quiere decir que un buen número de ciudadanos, tenía muy clara sus preferencias nacionales y locales de modo separado.  

Pero también, con los diarios y los manuales de historia sobre la mesa claro, había otra solución: que la UCR hubiese podido leer con anterioridad esa alianza que los votantes estaban haciendo de hecho, y alentar frentes en cada una de las provincias. Si "desde arriba" se hubiesen apurado las alianzas, la UCR el 10 de diciembre de 1983, hubiese ocupado la presidencia de la Nación, 14 gobernaciones y mayoría en ambas cámaras. ¿Otro escenario, no?

Esto a cuenta, que la alianza Cambiemos, de la que hoy forma parte la UCR, no es ajena a su tradición ni a la de sus votantes. Un voto que en términos generales puede ubicarse del centro a la derecha, y que sin dudas era antiperonista, acompañó al radicalismo en 1983, pero que la falta de gimnasia electoral, luego de 7 años de dictadura, acaso impidió organizar. En ese contexto el radicalismo, hubiese llevado el liderazgo indiscutido de ese acuerdo. 33 años después, el país ha cambiado un poco. 

viernes, octubre 28, 2016

¿Dónde van los ex presidentes cuando llueve?

Desde hace meses, crece la pregunta: ¿Qué hará Cristina Fernández de Kirchner? Cada mes que transcurre, y cada aproximación a la fecha de las elecciones de 2017, el interrogante arriesga nuevas respuestas. Desde ajenos al peronismo, convencidos hasta hace muy poco que CFK ya no tenía destino político sobre la tierra (especialmente los periodistas que con cierto placer repetían la deplorable expresión “cadáver político”) hasta propios, seguros que el liderazgo del peronismo no cambiará de nombre. Sin embargo hoy ninguno se arriesga a afirmar cómo continuará la película, cuyo tramo final alcanza a 2019. Incluso los más convencidos acerca de que solo ella puede contener las variantes que implica el peronismo, saben que el escenario político ha cambiado en la Argentina y que, después de todo, el peronismo ha sido derrotado en las urnas, donde más le duele. (Por tanto de donde más le cuesta recuperarse. Nota al pie: suele escucharse el optimista, y razonable, “vamos a volver”, poco acompañado de una lectura de aquella derrota, que produce ahora esta esperanza). Para que la incertidumbre sea aun mayor, la propia ex presidenta se niega a dar mensajes contundentes, aunque todos parecen estar muy lejos de la apertura de un café literario. Es cierto que ha dado ciertas afirmaciones sobre esta cuestión, que veremos más adelante, pero en ningún caso ha sido concluyente.






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miércoles, octubre 05, 2016

Un Leviatan inverso



Cuando vi la foto por primera vez, tuve dos sensaciones. La primera es que me costaba distinguir, en medio de ese entrecruce de cuerpos con sus brazos, piel tensa y huesos que emergen, quiénes estaban allí. Una vez que vi la imagen de Luiz Ignacio "Lula" Da Silva inmediatamente recordé la portada original del Leviatán de Thomas Hobbes




El lector no ignorará que el cuerpo de ese hombre/estado que consagra Hobbes, está formado por miles de hombres y mujeres que lo componen y le dan forma. Pero ese Estado, aun nacido de la voluntad de los hombres, una vez creado, se impone sobre ellos. Los supera, garantiza sus vidas y sus propiedades, pero a cambio de que los hombres deleguen en él sus voluntades políticas. "Los hombres se imponen estas restricciones para procurar su propia conservación" dice el mismo Hobbes en las primeras líneas del capítulo XVII. El estado leviatánico, protege a la sociedad, pero queda por fuera de ella, libre incluso ahora de la voluntad de sus miembros quienes quedan incorporados a su cuerpo.

La imagen de Lula es justamente todo lo contrario. Es él el que avanza sobre la multitud. Es él quien se funde en ella, pues la sociedad existe antes que él. Es Lula quien confía en los brazos curtidos de esos hombres y mujeres que lo reciben para incorporarlo, que lo hacen parte de ellos, el pueblo. Para que un dirigente político sea acogido de ese modo, tuvo que haber conectado algo imprescindible con todos y cada uno de ellos. Lula se deja abrazar, pero también absorber. No necesita custodios, ni actos ensayados. Pero no es un acto del estado de naturaleza. Ellos saben qué significó Lula en sus vidas, y por eso no quieren soltarlo. Por eso quieren asegurarse que esté dentro de ellos. Mientras el Leviatan exigía la entrega de la voluntad; aquí, a la inversa, el pueblo le pide al líder que se entregue todo él. 

Ya lo se. El PT es también el Brasil de hoy. Fue parte de la trama que derivó en este presente. Pero allí está Lula y ese allí es el pueblo. O mejor: allí está Lula, EN el pueblo. También aquí, tal vez, son uno solo.