jueves, septiembre 01, 2016

Dilma: El espíritu de las leyes




Hace ya varios años, cuando cursando una maestría tuve la fortuna de tener de profesor a Natalio Botana, recuerdo que en sus clase sobre teoría política moderna, recalcaba la idea central de Charles de Montesquieu: "El espíritu de las leyes. Lo que cuenta es el espíritu que está inserto en las leyes, lo que ellas quieren transmitir a las sociedades para regularlas, para moldearlas y establecer sus gobiernos". Eso es lo que, nos decía Botana, quería transmitir Montesquieu en su libro homónimo. 

Decía el citado:

"No he separado las leyes políticas de las leyes civiles, porque, como no voy a tratar de las leyes, sino del espíritu de las leyes, espíritu que consiste en las relaciones que puedan tener las leyes con diversas cosas, he de seguir, más bien que el orden natural de las leyes, el de sus relaciones y el de aquellas cosas." (Libro I Capítulo III). 


Esto es, las leyes traducen al derecho positivo, el "espíritu" del modo de gobierno que quiera darse una sociedad. Las leyes son fundamentales, en tanto traducción de ese espíritu. 

El Senado de Brasil, ha destituido a Dilma Rousseff del cargo de Presidenta de la República, para el que había sido electa hace apenas dos años. La justificación para tal decisión, se basó en el uso de partidas presupuestarias, no para "corrupción" sino acusada de emitir tres decretos que modificaron los presupuestos sin autorización del Congreso y de contratar créditos con la banca pública en favor del Gobierno. Lo que políticamente sucedió es que se fracturó la alianza de gobierno entre el PT y el PMDB y una presidente que había sido reelecta por un margen escaso, fue percibida como plausible de ser destituida (en una situación económica crítica para el Brasil y con una parte de la sociedad civil movilizada en su contra), para ser reemplazada por su vicepresidente, pero que como presidente interino tomó decisiones políticas en la línea de la oposición al PT. Los que perdieron la elección, ahora están ideológicamente en el gobierno. El PT, desde luego, no es ajeno a este desenlace 

Pero ¿el espíritu de la ley que establece la destitución del presidente es este? ¿Es un atajo cuando los resultados electorales no resultan como se esperan? Potenciar una decisión cuestionable de la presidenta (que por otra parte ya habían utilizado sus predecesores) ¿Es el objetivo de los mecanismos de destitución? no me parece procedente la discusión de si es un golpe o no. Me parece pertinente, preguntarse si el espíritu de la democracia, de un gobierno que responda a las necesidades populares fruto del voto universal, es lo que se defendió ayer en el Congreso brasilero. O, si estamos frente a un nueva página histórica, sobre las formas de imponer un orden, con las herramientas que están a la mano.