lunes, junio 22, 2015

Scioli, Angeloz, Randazzo, Caputo. De delfines y candidatos.



¿Cuánto más resta escribir sobre la definición de las candidaturas presidenciales en este año 2015? Mucho, porque todos los días tendremos acontecimientos nuevos e importantes por relatar. Aquí vamos a hablar de lo que todavía resuena en las calles: la candidatura de Scioli, la no candidatura de Randazzo. Aclaraciones obvia, pero que no vamos a saltarnos: siempre opinamos con información imperfecta, de modo que se asume que aquí pueden estar faltándonos datos claves o relevantes. 

Como nos gusta hacer en este blog, recurrimos como laboratorio de experimentación, en este caso comparada, a la historia, y ello implica que creemos que al historia no tendrá leyes, pero si algunas regularidades, eso creemos. 

El gobierno de Raúl Alfonsín comenzó el año 1987, con más problemas que los que hubiese deseado. Luego de la visita del Papa Juan Pablo II, que pasó en clima festivo y sin mayores conflictos con el gobierno, el sector del ejército denominado "carapintada" se levantó contra el gobierno (no para derrocarlo, si para cuestionarlo) en la última semana (santa) de abril. La negociación fue fura, y si bien el conjunto de la oposición apoyo al gobierno nacional, la resolución llevó casi cuatro días. Un mes después, el Congreso sancionaba la ley de Obediencia Debida. El 26 de enero la CGT había realizado una huelga general, pero que tuvo parcial acatamiento, por eso el 30 de marzo, Carlos Alderete, sindicalista de Luz y Fuerza y peronista, se convierte en Ministro de Trabajo; designación que logra detener las protestas cegetistas. Alfonsín decide adelantar las elecciones a septiembre y hace un acuerdo con partidos provinciales y sectores conservadores (La Convergencia Programática) nombrando, por ejemplo a Francisco Manrique, Sectario de Turismo  (Si, como hizo Duhalde con Scioli, solo que este último no participó de los bombardeos de Plaza de Mayo de 1955). Se realizan las elecciones el 6 de septiembre y la UCR pierde la gobernación de cuatro provincias, entre ellas, Buenos Aires. El único radical, con un triunfo indiscutido es Eduardo Angelóz reelecto gobernador de Córdoba. El gobierno intenta, ahora, sin mayoría en diputados (nunca la tuvo en el Senado) llevar adelante un modesto plan de privatizaciones. no lo logra. Para mediados de 1988, Angelóz ya está bendecido por Alfonsín, como candidato a presidente por la UCR; incluso cunado el cordobes afirma que de ahora en adelante hay que hacer políticas muy contrarias a las que desarrolló Alfonsín: privatizar, ajustar en el empleo público, etc. López Murphy y Adolfo Sturzzeneger, se convierten en los referentes económicos del candidato.
¿Terminó aquí la interna? No. a los "jóvenes" de la Junta Coordinadora Nacional, no les gusta nada Angelóz, e intentan una movida. Le proponen al canciller Dante Caputo y al ex gobernador de Misiones, Ricardo Barrios Arrechea (de la misma provincia que Enrique "Coti" Nosiglia, dicho sea de paso), ser la fórmula presidencial que compita contra Angeloz, que aun no tenía al alfonsinista Casella de vice. Fórmula propia, alfonsinista con el ministro (¿el único? que estaba en el gabinete desde el 10 de diciembre de 1983. Se entusiasman. no hay afiches, pero el rumor comienza a aparecer en los diarios; el "espíritu de 1983". Peor no sucedió. Alfonsín, sin muchas vueltas, ordena bajar la fórmula, porque Angelóz será el único candidato (Perdón, el chaqueño Luis León competirá en la interna) aún cuando Angelóz siga diciendo que las políticas d este gobierno son totalmente equivocadas y hay que integrarse al mundo y privatizar etc. 

¿Es la mima historia? No. ¿Hay regularidades ? Si: lo líderes tienen un gran peso al interior de los partidos. Si pudo hacerlo uno, mientras su gobierno iba camino a donde ya sabemos, cuanto más alguien que se retira con un 50% de apoyo. Esta es una. Luego podemos analizar el resto de las razones.

lunes, junio 15, 2015

Barones del Conurbano



En algún momento, probablemente algún periodista, los bautizó con este nombre. Símbolo de poder y realeza, el título de barones los ponía por fuera de la lógica de acción política democrática que somete al resto de los actores políticos en la Argentina. Los intendentes del conurbano, parecen poseer cierta característica que los hermana entre ellos y los distingue del resto de sus pares de otras provincias: su poder. Esta percepción se construye sobre algunos datos evidentes: hay municipios donde la reelección de algún intendente ha sido la regla, llegando a algunos extremos de 5 o 6 mandatos (por caso, Manuel Quindimil en Lanús para el primer número y Enrique “el Japonés” García en Vicente López, Hugo Curto en Tres de Febrero para el segundo respectivamente, por nombrar algunos). En un municipio, ha gobernado, desde 1983 hasta la fecha un solo apellido: los Posse (Melchor y Gustavo); y se trata del municipio de mayor nivel económico del conurbano, San Isidro. En estos 24 municipios (e incluso si extendemos a la nueva inclusión que alcanza a 33) podemos encontrar estas presencias firmes, perennes que otorgan a los intendentes un poder territorial indiscutido.





El resto en Miradas al Sur del 14/06/2015