martes, agosto 25, 2015

Tucumán ¿arde?



¿Es grave, institucionalmente hablando, lo que está sucediendo en Tucumán? ¿se trata de una escalada? ¿Todo se resuelve con el voto electrónico?

Me parece, que como siempre hay problemas coyunturales y de los otros. La protesta - cacerolazo (al decir cacerolazo en el imaginario estamos diciendo que protestan sectores medios y medios altos) de ayer en San Miguel de Tucumán parece arrastrada por las expectativas: la protesta se realizó en el único distrito donde la oposición al gobierno provincial triunfó; "si acá ganamos, ergo tuvimos que haberlo hecho en toda la provincia" (según pude ver el FPV, había aganado en la capital en las elecciones de 2011). Esa sensación puede arrastrar las voluntades de percibir la situación como, en este caso, de fraude seguro.  
Existe el hecho objetivo de la quema de urnas en San Pablo. También que en ese hecho las participaciones parecen amplias en términos partidarios. También que la protesta se circunscribió a la ciudad capital. Y finalmente que la torpeza oficial llevó a la intervención y represión policial. 

En el aire, y menos desde Buenos Aires, no podemos afirmar si hubo o no fraude. Que se apliquen los mecanismos de revisión y etc. Lo que confunde un poco la cuestión es que los denunciantes alternen la palabra "fraude" con "clientelismo"; porque allí hablamos de dos cosas bastante distintas: mientras el primero es un hecho específico (los votos no corresponden a la voluntad de los votantes) el segundo es una discusión que puede tener respuestas múltiples. Recordemos siempre que Duhalde con las manzaneras y todo perdió la elección legislativa de 1997; Rovira la constituyente de 2005 y Néstor la de 2009; todas señaladas previamente, por estar conducidas por las prácticas clientelares. Mientras que de fraude solo tuvieron curso legal las denuncias de la intendencia de Avellaneda en 1991 y de gobernador de Santiago del Estero del mismo año, ambas desestimadas en el Poder Judicial (con todas las dudas del caso, si se quiere). Puede que exista algún caso más, pero no ha sido un tema de agenda política en estos 32 años, ni uno de los problemas que la democracia deba enfrentar. 

Sin embargo la denuncia de fraude no ocurre en el vacío. Están, repito, los hechos de la ciudad tucumana de San Pablo; donde, también repito, los amigos del fuego serían oficialistas y opositores. Lo otro que puebla ese vacío son los "alaridos de fraude" toda vez que la oposición, muy especialmente el PRO, se encamina hacia una derrota electoral. Lo blandieron ya en Santa Fe; lo repitieron en las PASO nacionales; ¿la prueba? la demora en el escrutinio, denuncias aisladas por problemas en algunas mesas, irregularidades de diverso tipo que no necesariamente implican un fraude. En Santa Fe terminaron aceptando lo evidente; en Provincia de Buenos Aires, en las PASO, cuando notaron que el desempeño de Cambiemos era mejor de lo esperado el "alarido de fraude" desapareció casi misteriosamente. Sea como estrategia de "clima político", sea por impericia para obtener un resultado electoral favorable, el PRO ha sido especialmente propenso a acusar un fraude que luego no milita, que no continúa sino que solo busca impactar mediáticamente y dejar al descubierto, en el fondo, sus limitaciones de crecimiento electoral. Hoy un encuestador (Carlos Fara) aseguró que Macri no logra hasta ahora obtener votos nuevos, por ejemplo de Massa. Por ello es difícil no pensar que el PRO en particular (con el siempre presente acompañamiento de los grandes medios) no estén pensando en el "alarido del fraude" como estrategia complementaria de su campaña electoral. Si es así, pueden generar un escenario con complicaciones. 

¿Entonces en Tucumán no pasa nada nuevo? Si y no. El fraude hay que demostrarlo y separarlo de la discusión del clientelismo. (debate largo y con impacto relativo en el voto). La pregunta mas de fondo puede ser la de interrogarse si en las provincias se han dado procesos de cambio político como pudimos ver en el ámbito nacional. Gino Germani sentenció hace décadas, que el esquema tradicional de la Argentina, mucho mas del "interior", impedía una modernización como la que conocemos en los países industrializados, decía.  Modernizarse era parecerse a ellos. Parte de esos males eran, para el sociólogo, el peronismo. Pero la escuela de la dependencia (Enzo Faletto en particular) desechó esa hipótesis para fortalecer otra idea: no es "lo tradicional" lo que marca a la sociedad latinoamericana sino dos elementos claves: la persistencia de lo oligárquico y la distribución de la tierra. ¿Estamos hoy en la misma América Latina que en la década del 60? Otra vez No y si. Las sociedades se han trasformado en muchos aspectos (por ejemplo en la opción democrática electoral)  pero no en otros (la inserción en el mercado internacional). Esta segunda dimensión sigue siendo un escollo, para potenciar el desarrollo. 

Y, finalmente y quizás principalmente, en la dimensión política Tucumán ha sido una provincia con problemas de inestabilidad de su sistema político, si bien el peronismo ha sido partido predominante. (Recordemos que fue intervenida por el gobierno federal en 1991; que quiera fuera gobernador durante la dictadura se convirtió en gobernador electo democráticamente). Esa inestabilidad se expresa en las dificultades para canalizar el espacio no peronista, que no logra anclarse en términos territoriales (esta vez ha ganado en un solo departamento, la capital). También, probablemente, en la falta de ponderamiento de organizaciones y movimientos sociales por parte del Estado (políticas de articulación Estado - sociedad civil) que amplíen la base de representación y participación. 

La permanencia de ciertas estructuras, aun con la enorme ventaja de la continuidad democrática durante 32 años, también nos explican algunas cuestiones. En esa línea, creer que el voto electrónico nos traerá la solución a problemas que están centrados en la estructura económica y en el sistema político, tiene el efecto de poner 5 delanteros cuando un partido se pierde 5 a 0 y quedan 3 minutos de juego. La división centro - interior (ciudad capital y resto de la provincia) también parece implicar una dinámica política relevante. 

Como se ve, con un par de dimensiones que uno sume, descubre que la dinámica de lo que sucede en Tucuman implica varias aristas; que no es ajeno a cierta táctica opositora a nivel nacional y que demanda algunos cambios que superan por lejos simples ajustes electorales, para seguir planteando la cuestión del desarrollo inclusivo. 

2 comentarios:

Mercedes Minvielle dijo...

Es grave lo que sucede en Tucumán.Pobrisimo su comentario Magister,etc de posgrado de Flacso.
He leído/formado en la CAECE con sus textos....

Sergio De Piero dijo...

Bueno no voy a opinar sobre su opinión Mercedes. Solo señalar que lo que sucede en Tucuman, demanda lecturas mas complejas y completas, que algunas simplificaciones que se presentan desde algunos medios. Y que e mi caso me interesa primero comprender bien lo que sucede, antes que juzgarlo. Gracias por pasar
Sergio