miércoles, febrero 18, 2015

De Cabezas a Nisman: los significantes para construir política opositora


  

Una marcha de silencio está en puerta. La convoca un grupo de fiscales, que dice querer homenajear a Alberto Nisman, quien falleció un mes atrás. Al menos esa era la intención según dijeron los primeros días: “reclamamos justicia”. Sin embargo, aun no ha sido descartada la principal de las hipótesis, esto es, que se haya suicidado. Esa duda, que curiosamente se invierte por una certeza extendida en no pocos espacio sociales y políticos: que el gobierno nacional, algo tuvo que ver en lo que habría sido un asesinato, convierten a la marcha en otra situación política, lejana ya a recordar la memoria del fiscal. El nombre de Nisman, no él quien ya no puede expresar lo que piensa sobre todo esto, comienza a condensar un cúmulo de demandas opositoras al gobierno, que siguen sin encontrar una expresión acabada para este año electoral. De pronto un fiscal, que la mayor parte de la población desconocía hasta que acusó a la Presidenta de encubrir a sospechosos del atentado a la AMIA y en particular desde su muerte trágica, se convirtió en un referente de una supuesta lucha por la democracia, la transparencia, en contra de la corrupción, en favor del cambio político, de una nueva Argentina…y más. Este devenir comienza a darle lugar al concepto de significante vacío, que elaborara Ernesto Laclau. Vacíos de significados, en este caso, porque Nisman ya no está entre nosotros, puede completarse con demandas y “significados” nuevos, incluso con vocación hegemónica. Por eso a la marcha del 18 pueden adherir y concurrirán este grupo de fiscales, la UCR, el PRO, el socialismo, diversos grupos políticos menores, ciudadanos “de a pie”, Cecilia Pando y la viuda del dictador Videla; cada uno enunciará sus significados particulares pero que convergen en su rechazo al gobierno que encabeza Cristina Kirchner. ¿Por qué puede suceder esto? ¿Por qué actores disímiles pueden sentirse parte de ese algo? La respuesta como siempre es compleja, pero si la oposición política al gobierno nacional tuviese una conducción y accionar definido, sería ella, justamente, la que encabezaría una acción política de oposición al gobierno.
Pero la política argentina tiene sus antecedentes. El 25 de enero de 1997, fue asesinado el fotógrafo José Luis Cabezas. El crimen impactó con fuerza en la política, en mitad del segundo mandato de Carlos Menem. Y en aquellos días también, con una oposición que tenía sus buenas dificultades para enfrentar al gobierno, Cabezas siguió ese camino de convertirse en un significante vació; la aun dispersa oposición (a fines de ese año se constituiría la Alianza UCR – FREPASO), enarboló la figura de Cabezas como la lucha contra la corrupción, en la que se involucraba al empresario Alfredo Yabrán y al gobierno nacional y de la provincia de Buenos Aires. Se llegó a publicar incluso que Cabezas podría haber sido asesinado por una investigación que estaba realizando. Un periodista de televisión, repetía cada noche la frase “no se olviden de Cabezas”, minutos después de informar, esas mismas noches, el valor en que se encontraba el riesgo país. Y hubo marchas, y homenajes y el esfuerzo de colocar a Cabezas en un lugar político en el que nunca estuvo. ¿Y si ese modo de construcción política no fue parte del derrotero en el que terminó la Alianza? Ese hecho pasado, ¿se está repitiendo hoy? Erigir la construcción política sobre un significante vacío cuyo contenido es vertido por actores diversos pero sin conducción política ¿tiene un futuro político prometedor? O peor aún ¿Qué sucede si la conducción política de la oposición no es ejercida por referentes políticos sometidos al voto, sino por otros actores? Varios líderes políticos opositores afirmaron que concurrirán a la marcha pero a título personal, atentos a la consigna de los cinco fiscales convocantes de no llevar carteles ni identificaciones. Pero la marcha ya rebalsó la mera voluntad de recordar la muerte del fiscal; tampoco habrá discursos, lo que puede interpretarse como la imposibilidad de darle voz a una protesta que ya es política, y cuyo blanco es el gobierno nacional. Tal vez logren que el 18 el nombre de Nisman los convoque, pero también es probable que cuando la marche concluya (¿cómo? ¿con cuál señal?) los participante se dispersen y no sólo por esta noche.





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