lunes, mayo 19, 2014

Obispos argentinos: ¿divididos por la felicidad?



Empecemos por una aclaración fundamental: tenemos poca información de lo que sucede al interior de la Conferencia Episcopal Argentina, es decir el agrupamiento de todos los obispos que residen en Argentina (unos 80, aproximadamente). Como ya nos enseñaran en metodología, ese es un mal comienzo, que intentaremos suplir con fuentes de segunda mano, y algunas conjeturas históricas.
La elección de Jorge Bergoglio como Papa, es una de los hechos más relevantes para la historia de la Iglesia argentina y sin duda el mayor en el plano internacional, en una institución donde el peso de los europeos, ha sido clave desde hace unos...1700 años. Es lógico que este cambio, más allá de lo que Bergoglio piense y haga, es un punto central. Es lógico entonces, que el impacto en la Iglesia local sea fuerte. Empecemos por un dato calve: el arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, fue el "primer gran derrotado" por la elección. El enfrentamiento entre ambos en Argentina era visible; que el porteño, pegara el "saltito" al sillón de Pedro, digamos que desequilibró un poquito la cuestión. Mientras que Bergoglio representó una visión entre conservadora y moderada, cuando el tiempo que estuvo aquí, Aguer resucitó las corrientes integristas con tintes antimodernos, en su visión de la Iglesia y de la sociedad. Esto implica, desde luego, un profundo antikirchnerismo. La elección de Bergolgio, ahora Francisco, lo pone de hecho al frente del episcopado argentino y desplaza el peso de la tensión, entre quienes se mostraban enfrentados. Al menos eso pareció.
Esta situación, puede explicar los conflictos desatados en torno al último documento de la CEA Felices los que trabajan por la Paz, pero le da también otras lecturas. Los rumores son que el ala vinculada a Aguer, habría participado de la redacción del documento y buscado darle un tono mucho más duro, incluso en el propio título. La intervención del mismo Papa, lo habría cambiado, el título, hacia este de carácter positivo. Esta versión la dio a conocer Carlos Pagni en La Nación, planteando además un nivel de dureza del documento hacia el gobierno, que en realidad nunca lo tuvo. Ante esto, el Retor de la UCA, Víctor "Tucho" Fernández, muy vinculado a Bergoglio y en un acto muy infrecuente, publicó una nota en Página 12, (en este país hermoso, Pagina 12 termina siendo aliada de un sector del episcopado) indicando que Clarín y La Nación, habían alterado el espíritu del documento en su difusión. La respuesta de La Nación salió ayer y fue durísima con los obispos: una columna firmada por Mariano de Vedia, que incluye una "nota del editor" (algo así como una indicación al lector, al que se lo estaría tratando de lento para entender). "Del editor: qué significa. Esta vez Cristina doblegó a los obispos, que debieron salir a enfriar la polémica. Lo interesante del caso es que el Papa fue su gran aliado". Resulta ahora que los obispos son medio flojitos y se dejaron doblegar por la presidenta. Ignoro como fue recibido esto en el episcopado, pero es sin duda una respuesta a la nota del arzobispo Fernández en Página 12 cuyo titulo era: "La violencia de no saber leer" 

Luego del Concilio Vaticano II, cuando tantos vientos de renovación soplaron en la Iglesia, desde principios de los 70 hasta finales de los 80, al episcopado atravesaban diferentes cortes entre integristas, conservadores, moderados y populares o iglesia del pueblo. Eso implicaba un nivel de tensión política interna. Luego desde mediados de los '90, esta tensión comenzó a decrecer ante una episcopado mucho mas homogéneo, sin alas hacia la izquierda y común sector integrista muy reducido. El peso del centro (conservador), en lo que hacía al orden interno y las relaciones hacia el resto de la sociedad. Muchos obispos daban cuenta de ese momento como el mejor, dada la escasa disputa que se presentaba en su interior. ¿Se acaba de romper esa armonía por cuestiones que vienen cruzadas entre el nombramiento del nuevo Papa y el temor de algunos sectores de un crecimiento de cierta derecha en la política? O por el contrario, ¿Con Bergoglio en Roma, los integristas pensarán que pueden aumentar su peso en la Iglesia local? ¿El establishment le avisa que el rechazo al kirchnerismo no se negocia?  ¿La Nación se molestó porque los llamaron mentirosos o porque Francisco no está encabezando la oposición a CFK? ¿Hay que esperar novedades?

Templo en Entre Ríos, en la zona de la colonia de alemanes del Volga

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