viernes, octubre 26, 2012

Un prefacio a la teoría del cacerolazo



Según parece habrá una nueva protesta contra el gobierno, el 8 de noviembre. Por lo que se puede ver en las redes las áreas temáticas de protesta son tantas, que autoriza a denominar al acto “contra el gobierno” y “críticas en torno de algunas políticas”. También habilita a imaginar que los que han salido y volverían a hacerlo, no votaron por Cristina Fernández el año pasado; es decir no comparten el marco político del gobierno. La amplitud del temario abarca la política económica, la orientación de las relaciones internacionales, algunas particularidades como el control del tipo de cambio y su comercialización, la regulación del mercado interno, la seguridad urbana, y otras mucho más generales. Esa generalidad es la que mueve a calificar a esta protesta cercana no como una que pueda resolverse con una respuesta quirúrgica por parte del gobierno. ¿Liberar la compra de divisas resolvería la cuestión y conformaría a los ciudadanos en protesta? No parece el caso. Hace unas semanas, el diario La Nación, publicó una entrevista a LilianaDe Riz. Allí, indicaba que las protestas son expresiones de la falta de atención de los gobiernos a ciertos reclamos ciudadanos. Esa respuesta, típica argumentación de la escuela pluralista democrática norteamericana, es válida si fuese el caso que mencionamos: la ocupación del espacio público es en rechazo a una medida específica o demandando la atención del Estado en una cuestión más o menos puntal. Y a su vez, la teoría pluralista supone la existencia de sociedades más o menos homogéneas. No sería nuestro caso en casi ningún sentido. Por ello las protestas de este tipo, que tuvieron una importante convocatoria en septiembre y probablemente repitan en la próxima, deberían entenderse por la necesidad de llenar el espacio vacío de una alternativa política. Porque aunque se dirijan demandando al gobierno, están levantando voces que parecen no tener representación.
¿Podrá pensarse esto así? El jueves 25, invitado al programa “Las Manos en la Masa” por América 24, se planteó esta discusión; esto es si lo anterior era una explicación plausible, o si argumentar de ese modo era deslindar responsabilidades al gobierno.  Va un ejemplo histórico: Entre 1983 y 1987 el liderazgo de Ubaldini fue indiscutible, no sólo en los sectores sindicales, sino en términos generales en el peronismo y buena parte de la oposición. Las primeras marchas llegaron a convocar 250.000 personas. Cuando la Renovación Peronista logró afianzarse dentro del partido desplazando a la ortodoxia, y ganando buena parte de las gobernaciones, comenzó a ocupar el centro de la escena en la representación de la oposición y el liderazgo de Ubaldini, encontró límites en la esfera sindical; ocupó un rol de oposición hasta que el entramado político volvió a articularse y fue nuevamente el centro.
No sabemos qué va a pasar con las protestas en términos estrictos. Sí, podemos adivinar que si ningún sector político logra canalizarlas, en la historia suelen ocurrir dos cosas: o se disuelven o tornan a radicalizarse ante la ausencia de canales institucionales que los representen. Aquí abogamos por la primera.

miércoles, octubre 17, 2012

En las últimas horas de la lealtad



 

 
Faltan algunos minutos para que termine el 17 de octubre. Durante le día, por las redes sociales y los medios de comunicación, abundaron los saludos, las ironías y las advertencias que “cada uno festejaba por su lado”. Lo cual en principio no me parece una contradicción porque la noción de lealtad en su origen, esto es en 1945, era en torno a Perón y solo secundariamente al movimiento. Ese movimiento de masas, organizado por la Policía Federal según la opinión de mas de cuatro periodistas de la época, sorprendía tanto a la oligarquía (ahora díganme que no existía), como a los sectores medios y a los partidos de izquierda. (Recuérdese la votación en la misma CGT en torno de movilización).
El hecho tiene la fuerza del momento fundante. Ya quedan muy pocos entre nosotros que hayan estado ese día. No importa, el 17 de octubre los ha trascendido porque no sólo abrió el camino par ala construcción del mayor partido obrero de la Argentina, sino que también presentó la pregunta política fundamental del siglo XX, esto es el modo real que la sociedad de masa sen su desembarco en la vida política, asumía en nuestro país.
Desde luego queda también el folklore y los símbolos y los mitos. Pero el impacto central de ese día, no fue sólo el nacimiento efectivo del peronismo a la vida política: fue también la consagración de un modo de entender la política en su faz metodológica.  El movimiento del 17 de octubre consagra a un conductor político. Perón no sólo representaba las demandas de los obreros y los peones rurales; Perón se asumía como el líder de esas demandas, y a su vez como la garantía de que pudieran cumplirse. La conducción política le ganaba una pulseada (si es que esta se hubiese planteado) a la deliberación política. Tal vez por eso también los partidos de izquierda lo rechazaron (aunque sospecho que no sólo por eso). En el clima de época, construyó su liderazgo en base a la alianza de sectores heterogéneos y desde luego contradictorios.  Y contó con otro aliado clave para que esa conducción fuera efectiva: un Estado nacional con capacidades de intervención. Quizás acotadas, a veces incompletas, Perón entendió que la política se hacía apoyada en los actores, pero conducida desde el Estado. Por algo la marcha fue a la Plaza de Mayo. Por algo las demandas sociales y obreras, se fusionaron con lo político. Por algo, decía el mismo Perón en Conducción Política, esta necesita de la creatividad y la imaginación.

viernes, octubre 05, 2012

¿La semana que vivimos o no vivimos en peligro?


Y de pronto la calle  se llenó de gente uniformada. Un gran manto verde. Y la memoria impulsa conductas reflejas, lo que hizo casi imposible no ponerse nervioso. La memoria propia de 80 años y la regional, más cercana y preocupante. Entiendo las reacciones, algunas palabras; creo, con todo, que el acto reflejo jugó una mala pasada. No corresponde poner vino nuevo en toneles viejos, como decía el barba. Los golpes de Estado nunca fueran una mera voluntad de las armas, sino la pugna por modelos político económicos, en donde uno de los actores no encontraba otra  salida que recurrir a los cuarteles. Un movimiento de fuerzas de seguridad en este caso, no implica necesariamente que detrás esté algún proyecto autoritario merodeando la zona. Como tampoco quiere decir que algunos que sí tienen un proyecto político no soñaran de pronto con que se les abrían las puerta del cielo. (Los mismos periodistas que decían que era solo un conflcito salarial, no paraban de entrevistas al carapintada Rico). Aparecieron algunas solidaridades; algunos portales de noticas informando que se estaban plegando a la protesta incluso unidades militares, del Ejército por caso. O que había grupos de ciudadanos presurosos por acompañar a “nuestras fuerzas de seguridad”. Pero no pasó nada de eso. La protesta continúa y parece cada día más encajonada en dos canales muy claros: lo salarial y lo institucional. Se notó en la manifestación callejera en la zona de Retiro, el rechazo a los jefes en ambas fuerzas, hay una ruptura, o algo por el estilo, horizontal. Pero lo salarial impacta directamente en la institución, porque lo que el decreto 1305 fue a hacer, era el intento de poner orden en un escalafón salarial sin sentido: se habla de subordinados que cobran más que sus jefes, o agentes con la misma función y sueldos con enormes disparidades. Se mencionaron también, salarios de 5 dígitos, y el número 1 no sería el primero; eso sucedió por amparos judiciales y magistrados que comenzaron a fijar sueldos. Una locura administrativa. Que puede impactar en el resto de la administración pública.
Pero cuando la confusión todavía reinaba, desaparece un testigo en el juicio por el asesinato de Mariano Ferreyra. Era mucho. La sensación que pareció reinar en un momento era la necesaria conexión entre un hecho y otro, porque no podían producirse suceder acontecimientos tan extraordinarios de manera aislada. Sólo nos quedarán hipótesis. Por suerte apareció Severo.
Lo que también nos quedan son los ánimos alterados. De aquí a fin de año, marchas, protestas, recuerdos y esperable vigencias de leyes y artículos, nos acompañarán. La semana pasó. Las que nos esperan, continuarán esta conflictividad compleja en sus expresiones, en sus actores y en sus destinos finales.