domingo, agosto 26, 2012

Alternancia

¿Qué es lo más importante de un reportaje en un diario? ¿El título, la foto, los recogidos, todo el reportaje? Está claro que uno se queda en buena medida con el título, aunque después lea el texto completo, esas palabras iniciales, pegan fuerte. Pasa con casi cualquier nota de un diario y hoy no falló el reportaje a Manuel Alcántara que Pablo Sirvén le realiza en La Nación. Empezamos con el primer problema: El entrevistador no es un analista político; conoce algo del tema como cualquiera que lee los diarios, pero no es un tipo formado en eso; y esa condición deriva en preguntas muy esquemáticas y casi con la respuesta previsible.
El título en cuestión es: "Kirchnerismo y menemismo son esquemas de poder absoluto". Ahí tenés, absoluto quiere decir, autoritarismo y no sería forzado hablar de totalitarismo. La frase la dice; el reportaje, editado como todos, deja entrever que el bueno de Alcántara, también piensa otras cosas. Por ejemplo le aclara a Sirven que lo de Argentina no es nepotismo, simplemente porque sea la esposa, que es una categoría que se aplica a otros casos.
Además de decir algunas frases poco felices como “suerte de presidente-rey que cumple la formalidad de las elecciones y las gana, pero que no es muy amante del sistema de partidos políticos, paradójicamente ni siquiera del propio” como si esa “formalidad” no fuese el núcleo central de toda democracia y no un mero accidente como lo presenta, hay un punto en que el politólogo ingresa y que a mi entender se equivoca, acaso por no conocer la situación. Dice: “Lo que prima es el gobierno; lo que llamamos el partido en el oficio. Lo bueno es que se adapta; lo malo es la desinstitucionalización y, por consiguiente, el personalismo. La política se expresa así sólo en un pequeño grupo de personas. Este personalismo tiende a ser muy conservador, a fosilizarse y no permitir la movilidad interna.”
Además del mentado caudillismo, salvavidas que explicaría casi todo de la política latinoamericana (y no hay caudillos en la España de los 14 años de Felipe González ni en la Alemania de los 16 años de Helmut Khol, desde luego), sin embargo el dato mas significativo es creer que el liderazgo de Cristina Fernández, que de manera digamos consolidada, comienza en octubre de 2010, impide el movimiento del partido por debajo. Esta idea bastante básica de pensar que el peronismo es un liderazgo carismático fuerte y un partido congelado por lo bajo, copiado casi de un manual weberiano. Sólo unos pocos ejemplos: José Manuel De la Sota es el único gobernador que viene siendo un hombre de peso en el peronismo desde fines de los ’80 en su paso por la Renovación. Incluso de ese grupo, no podría rastrearse otro referente que tenga espacio en el esquema actual. Los jefes sindicales cercanos a Menem en los ’90, son capaces de ir a cualquier reunión con tal de poder aparecer en alguna foto. El “Barba” Gutiérrez, otro caso, es el primer intendente que logra reelegirse en Quilmes. Desde el retorno a la democracia, Capitanich debe ser el tercer o cuarto referente del peronismo chaqueño. De los actuales ministros de CFK, ninguno tiene un curriculum demasiado extenso en la política local. Mi joven amigo Gabriel Katopodis es intendente de San Martín, luego de una intendencia kirchnerista no peronista. Y así cientos. Si algo caracteriza al peronismo es la movilidad interna altísima y mucho más si la comparamos con el resto del arco político: en el radicalismo sólo la biología se encarga de suplantar liderazgos (¿es necesario recordar que mientras estuvo en este mundo Raúl Alfonsín eligió todos los candidatos a presidente desde 1989? Y cuando falleció el elegido fue su hijo). Elisa Carrió sigue siendo la referente de la CC, donde no deben saber los que es una elección interna. Otro tanto para Lozano, Solanas y un frente que en su momento no podía mostrar un candidato menor de 40.
Porque ha tenido acceso al poder de manera continua desde 1983, el peronismo es un partido altamente dinámico y la renovación está asegurada, bajo los métodos en los que efectivamente se da. Pero sucede. SI se tratara de un mero caudillismo, aún estaríamos observando a las 62 o a algún gobernador veterano, elegir las candidaturas.

martes, agosto 21, 2012

Los politólogos no hablamos de San Martín




Como el día en que uno morirá es fruto del azar, o al menos está fuera de todo cálculo científico, protocolar o de cortesía, que se haya conmemorado a José de San Martín el 20 de agosto, daba mas o menos lo mismo que hubiese sido el día "correcto" es decir el 17. 
Digámoslo así: San Martín no afloja. Allí está, no sólo presidiendo plazas en toda la república o identificando calles y clubes, sino que su figura y sus acciones siguen presentes. Hace algunos años se había hecho un programa de TV llamado, creo, El Argentino, donde personalidades y el voto del público consagraba al argentino que más nos representaba o algo así (no eran muy claras las premisas) pero el caso es que frente a Fangio, Favaloro, Borges y unos cuantos más, volvió a imponerse el correntino de Yapeyú. 
Como sabemos la consagración de San Martín vino de la mano de Mitre. Fue el quien lo puso en el altar de los héroes de la patria y q quine le tocada el sitio mas destacado. Décadas después Ricardo Rojas, en su momento más nacionalista, escribió El Santo de la Espada, para fortalecer la idea del héroe mitológico (que mucho después llegó al cine con Alfredo Alcón). A pesar de ser un "producto mitrista", la elección quedó inalterada: en 1950 al cumplirse 100 años de la muerte de San Martín, Perón declaró año sanmartiniano y según cuentan hasta la veredas llevaban su nombre. Para ampliar los seguidores, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) utilizaba la bandera del Ejercito Cruce de los Andes y la misma figura del general. Todos los movimientos de liberación nacional de los 60 – 70 hacían mención a su figura. Es cierto, también al dictadura lo elogiaba, pero el Proceso de Reorganización Nacional siempre se identificó mucho más con el Roca de la Campaña al Desierto, que con ningún otro.
Si el héroe nacional está llamado a cumplir con los requisitos de la lucha por la liberación de la patria y por el consenso y apoyo del conjunto de la sociedad, San Martín parece cumplir con tranquilidad todos los ítems.
Si embargo en ciencia apolítica cedimos toda lectura del general a los historiadores y a al literatura. Atentos a nuestra disciplina, al enfoque que ha tomado en el país nuestra disciplina, la historia argentina comienza hacia 1880, es decir con la formación del Estado nacional. Y es, en parte, razonable porque la ciencia política tiene que ver con las relaciones de poder en torno del Estado; sin este, pero en particular sin un sistema político, pieza clave del mainstream de la ciencia política local, no hay objeto de estudio para indagar; dicho más claramente sin instituciones de gobierno pareciera que la ciencia política no tuviera nada que decir y que interpreta los años que van desde 1810 a 1880 (con suerte a 1853) como un interregno sobre el que sólo cabe contar la cronología, pero no indagar acerca de la suerte que corriera nuestro sistema político, social y económico posterior. Ni siquiera en la formación de nuestros actores políticos relevantes.
No me gustan las linealidades históricas simplificadas. La dictadura de la Revolución Argentina hablaba de la continuidad de Mayo – Caseros y la culminación en los hechos de septiembre del 55. Los revisionistas contestaron con San Martín, Rosas, Yrigoyen y Perón. No dudo de las persistencias, pero no me dice mucho pensar que estamos atrapados en una línea de tiempo, de repeticiones y que la lucha sea siempre una sola, aunque no deje de atraparme la noción de pueblo. No es San Martín quien me parece un fenómeno político en si mismo, sino la presencia de sus acciones y la representación de algo que yo no llamaría simplemente patriotismo.
Por eso, tal vez esté llegando la hora de que la ciencia política comience por estos pagos, a mirar otros procesos por fuera de los institucionales para aumentar su capacidad de explicación. Tal vez la unidad I de una historia argentina, de una sociología política, de procesos históricos, pueda dedicarle algunas horas, a un tipo que en sólo diez años (1812 – 1822) de acción política, se quedó clavado en el imaginario colectivo. 

*El San MArtín del dibujo es el utilizado en la serie "Las aventurasde Zamba" de Paka Paka

miércoles, agosto 15, 2012

Subte: ganadores, perdedores y empatados

Terminó, o en realidad, se suspendió el paro. La ciudad, desde luego sigue siendo un caos porque lo era antes de la medida de fuerza, si no me engaño.
El tema del subte sigue tal cual estaba, pero los actores políticos que fueron desafiados por este transporte, son los que cuentan.
A riesgo de caer en el predecible inventario, repasemos: el sindicato no juega sus cartas en la imagen pública, en "niveles de aprobación", de modo que los insultos recibidos por distintos grupos sociales, incluidos los medios de comunicación, no le cambian la vida; con la empresa es otra cosa, y la negociación, por lo que se pudo saber ha sido regular sin atacar el nudo de la cuestión. Los metrodelegados no son un sindicato, pero la UTA está cada día un poco más lejos de someterlos. Aquellos han presentado un giro político importante: de sus primeras vinculaciones con sectores de la izquierda se supo, en medio del conflicto que el dirigente Néstor Segovia, la voz cantante, está afiliado al partido MILES de Luis D'Elia, quien sigue haciendo política con una capacidad respetable, para anotarse a este dirigente sindical en su espacio. Por eso esta vez no se vieron dirigentes de izquierda, del trostkismo me refiero, caminar los andenes vacíos del subte brindando el apoyo.
Descontando al Kirchnerismo, la oposición al PRO estuvo ausente de la cuestión. Casi no se los escucharon o, por el contrario Vilma Ibarra publicó el martes una nota en Clarín reclamando por los fondos de caución judicial que se le quitaría la Nación, argumentando que no se le puede pedir a la ciudad que se haga cago de los subtes si se le quita fondos. En esta situación el Macrismo pudo asumir de modo mas o menos cómodo la tarea de oficialista opositor: ante un problema de consideración en su propio distrito, y sobre cuya solución tenía mucho que ver, logró encarnar la oposición al gobierno nacional y señalarlo como responsable único de la situación, junto al sindicato desde luego, repitiendo la lógica política del conservadurismo local. En este sentido, parecería que la lectura de los usuarios-votantes, no se modificó por la situación, en referencia al gobierno nacional. En todo caso en cuestión de imagen del gobierno en los sectores medios, la misma ya habría sido golpeada por la política cambiaria y que alcanzó su pico de "enojo" durante los cacerolazos de junio, aquellos, que se fueron "diluyendo como el agua en el agua" (la expresión no es mía, sino de Borges, claro). El diario La Nación se interrogaba ayer, confundida, porque los usuarios no habían reaccionado con furia ante 10 días de paro.
¿Sale Macri perjudicado de la situación? Está claro que Macri decidió representar la indignación ante el kirchnerismo, antes que una alternativa de gestión. Eso explica que diga barbaridades como “un voy a recibir un subte en quiebra”, sentencia que le restringe las candidaturas en este país, si lo mide por los problemas, sólo a ser candidato en la República de los Niños. Pero esta estrategia no lo esmerila. Sus votantes se sienten identificados en esa indignación y advección al gobierno nacional, aunque sea de carácter difuso y no pueda superar el INDEC, la inseguridad y el cepo cambiario. Por eso no necesita gestionar mejor, se ha parado en u lugar cómodo para, no ser el representante de esa gente indignada, pero decirles que está parado al lado de ellos. Hasta allí la estrategia vale. Ahora si desea ser presidente de la Nación el gobierno nacional sí lo empuja a una situación que no lo beneficia. Es como si en el 2003 los candidatos a presidente hubiesen dicho “ah no, yo una país en default no lo agarro”; las limitaciones para crecer como candidato siguen siendo fuertes; la clase media indignada lo puede ver como un par, uno de la misma vereda, pero está lejos de considerarlo un conductor nacional y un hombre que venga con soluciones.
En eso el paro en el subte no ha modificado la situación en demasía. ¿Ha perdido el gobierno nacional? Acaso aumentaron algunos malhumores, pero la situación parece más de un empate. El problema, en todo caso, es que con empates no se sale campeón y el kirchnerismo ha llegado donde llegó ganando los partidos con decisiones políticas contundentes y administrando las crisis, en su clara identificación peronista de una partido de gestión y gobierno. Macri podrá estar en la misma vereda. Pero a la hora de pedir soluciones, como bien dice el último post de Artepolítica, las cacerolas apuntan sus metálicos sonidos a la Rosada.

domingo, agosto 12, 2012

No es el subte estúpido

En ambos el ingeniero intenta ser apocalíptico: los subtes es la imagen del fin. El capricho de Cristina por reelegirse se muestra en el paro con toda su furia e intransigencia. Todo eso, toda esa gravedad, en poco mas de 8 preguntas, porque ideas no es lo que le sobran. Ambas diarios intentan ayudarlo en todo lo que pueden con sus columnas con Ciccone, el conflicto con Uruguay, la inseguridad. Pero eso no alcanza. Igual le advierten a Macri a través de Van der Koy, que se le puede tolerar que sea "ingenuo" perr no inepto políticamente. Léase no nos vamos a incendiar contigo. Y Macri por sobre todo no cuenta con un grupo sólido de tipos y tipas que vayan a los medios y repitan una estrategia sólida para enfrentar discursivamente al gobierno (¿cuántos Rossi, Randazzo, Anibal tiene el gobierno de Macri?) , porque su propia interna no parece ser de lo mas sana, y eso refleja, en el fondo, algún problema con su liderazgo, algo que ocurre muy tenuemente en el peronismo kirchenrista.
Para salirse del lugar de actor fundamental en el tema del subte, Macri dice "no es el subte estúpido, es la reelección", pero aunque fuese así el problema es que su estatura de candidato, no crece, porque antes debe crecer la de líder y eso pasa mucho menos. Encima, cada vez mas los agentes económicos dicen que lo peor de la crisis ya pasó y que el segundo semestre viene mejor, no gran cosa, pero mejor. Si el Jefe de Gobierno no aprovecha estas crisis para mostrarse como alternativa al gobierno nacional cuando lo va a hacer? ¿Cuando Cristina suba de nuevo las jubilaciones o baje otro poco el desempleo? Así no hay batallón de prensa que sirva porque solo le habla a los convencidos de que este gobierno nacional es la encarnación del mal.
Si creen que solo un caos momentáneo puede afectar al gobierno nacional y presentar a ellos como la opción, le pifian feo. Mientras escribo esto, se habla de un posible acuerdo en el subte y con los coches andando todo será un mal recuerdo y Macri deberá necesariamente buscar algún otro argumento para soñar con el 2015.

domingo, agosto 05, 2012

Esta, es la historia del día

No, en realidad no existe ninguna del día. Pero desde que Biasatti consagrara el latiguillo, hace más de 10 años, nos devoramos los temas políticos -sociales -económicos, cuya vida con excesiva suerte supera la semana. No quisiera hacer el previsible inventario de sucesos que han ocurrido desde enero, pero uno no puede olvidar que en el lapso tuvimos una tragedia como hecho central. Tampoco, diría, que el gobierno "habría estado" al borde del abismo unas dos o tres veces. (A manos del caso Boudou, o de Moyano, o del dólar). Nada quedó de todo eso, o al menos ya no derrama la tinta que supieron. Veo hoy, en una noche en que la niebla ha cubierto Buenos Aires y no deja ver casi nada, que Lanata sale una hora antes y promete decenas de denuncias, o mil y quizás millones. O siguen hablando de las salidas de los presos que si eran culturales o políticas. Y así.
La agenda, a mi gusto, ha quedado desdibujada. Me atrevería a decir que esas nieblas me impiden, al menos a mi, pensar hacia cuáles temas deben dirigirse los post, para no caer en los iniciáticos post espasmódicos o reactivos de los orígenes o limitarnos a contestar la tapa de Clarín. Seguramente eso me pase a mí, porque hay muchos blog discutiendo muy bien. Pero mi sensación es que andamos con la agenda corta, necesitada de algún tema caliente para reaccionar. Y la verdad que no sería necesario porque el gobierno ha tomado tantas decisiones de fondo que queda muchísimo por cabalgar, sin necesidad de que mañana Cristina, suponete, mande una reforma agraria. 
Para mi gusto, dicho en limpio, hace falta para el debate un agenda de este periodo, en donde tal vez sea menos relevante tomar decisiones políticas de fondo, y mas pensar en administrar algunas decisiones y ver como aprovechamos la mejora del perfil económico en el último trimestre, tal cual afirman los que saben. 
A mi me gustan las gestas y mucho más si salen bien. Pero a veces la política requiere que algunas rutinas también se vuelvan interesantes. Y necesitan por sobre todo que esas rutinas salgan bien afiladas, como una obra de teatro que lleva años en cartel y cada día los actores la sacan un poco mejor. Y si la política tiene algo de arte, creo que tiene que ver con ese esfuerzo por la aplicación y la pesada carga cotidiana de hacer que una política pública funcione en relación a la iniciativa que la gestó. No siempre apuntalar el proyecto tiene que ver con esos momentos históricos. Tal vez la agenda hoy ya tenga menos de batalla cultural, y un poco más de taller artesanal. Algo de eso tiene también la virtud política.