viernes, abril 20, 2012

YPF las respuestas del sistema político


Como era de esperarse, el envío del proyecto de ley para la expropiación de YPF ha generado una verdadera conmoción en el sistema político. No es para menos: no sólo se trata de la empresa petrolera más grande que funciona en la Argentina y que por tanto, controla la mayor parte de la extracción, refinamiento y distribución de combustibles en el país, sino que además (y acaso por ello) YPF tiene un enorme peso simbólico en la política nacional. La UCR y un grupo de militares se cruzan en su fundación en el primer gobierno de H. Yrigoyen. Los conservadores de los '30 la continuaron y durante el peronismo, con el salto en la industria, fue parte clave de esa política. A partir de “la Libertadora” comenzaron los vaivenes con el ingreso de las petroleras privadas de la mano de A. Frondizi y su retiro por A. Illia. El avance del neoliberalismo desde la dictadura militar fue cambiándole el perfil. Aunque se mantuvo en la órbita estatal, en el gobierno de Alfonsín se habilitó la inclusión de capitales privados; sin embargo la transformación vino con Menem y su privatización total en 1999. El kirchnerismo primero hizo ingresar a otros capitales privados, esta vez de origen local; ahora retoma la política de control estatal a través de la expropiación. Ningún actor político nacional, de relevancia, ha estado ausente en la historia de YPF. En ocasiones estos hechos y acciones específicas, son mucho más útiles para ilustrar el campo político argentina que simplificaciones de izquierda y derecha. Por eso también la discusión se extiende a los movimientos sociales, los sindicatos y los intelectuales. En estos últimos abundan los apoyos a que el Estado controle los recursos naturales y “estarían a favor” de la medida, sino fuera por quien la lleva adelante. Da la impresión que para estos intelectuales existe un país, por fuera del real, en el cual sus ideas, mágicamente, se convierten en hechos reales; los actores y los procesos históricos, no son más que meros detalles.

El día martes se produjeron en el Congreso, durante un plenario de comisiones, los previsibles cruces entre los interventores de YPF, J. De Vido y A. Kicillof y los senadores de la oposición. Hubo, con todo, discusiones interesantes sobre federalismo y el funcionamiento y organización futura de la empresa. Como lo son todos los temas nodales, el peso simbólico y estratégico de YPF, se reflejó en la acalorada discusión.

Pero más allá de esa circunstancia están las posiciones de los partidos. El radicalismo ha criticado duramente aspectos de la política petrolera del gobierno, especialmente mirando hacia atrás, pero rápidamente ha expresado su voluntad de apoyar el proyecto. Digamos que por su propia historia le imponía esa voluntad. El socialismo liderado por H. Binner se ha expresado en el mismo sentido. C. Lozano, dijo apoyar la medida, aunque las críticas que realizó no dilucidan si votará a favor. De igual manera se expresó F. Solanas. Por otra parte, se descuenta el apoyo del MPN, el partido que gobierna desde 1983, una de las provincias petroleras. Estamos hablando de partidos o frentes con experiencia de gobierno o vinculados a la producción de petróleo. ¿Quiénes expresan hasta ahora la oposición? El PRO y la CC. M. Macri tuvo que salir a dar una conferencia de prensa, a sabiendas de la ausencia de representantes propios en el Senado; debía evitar la invisibilidad. La CC, contó con la recorrida de su líder, E. Carrió por casi todos los programas políticos televisivos repitiendo su conocido argumento: todo está en manos de la mafia. En eso Macri ha sido más consecuente y planteó objeciones ideológicas: el mercado no debe ser perturbado por el Estado y realizó una defensa del laissez faire, aunque salpicado por guionados sentimientos familiares.

En resumen: los partidos que están construidos e imbricados en la historia nacional y han participado activamente de ella, han expresado, con las reservas de cada uno, su apoyo a la expropiación de YPF en favor del Estado. La oposición proviene de quienes o bien están en el umbral de la política nacional, o sólo pueden arribarla como opinión y denuncia perpetua. Es decir no están en la historia

miércoles, abril 18, 2012

YPF: Latiguillos para dotores

Y cayó la bomba. Y la onda expansiva parece no tener límites de ningún tipo. Gobiernos, organismos de crédito, diarios, centros académicos de casi todo el mundo occidental, (no omitir el adjetivo) opinan sobre la expropiación de la empresa petrolera, sin la cual Repsol, volverá al rubro del maxiquiosco. Algunas encuestas telefónicas hablan de una apoyo entre el 70 y el 80%. Esta circunstancia obliga a la creatividad lingüística, para oponerse a la medida. Mucho más porque casi no hay sector social y político que no reclamara la estatización.

No se han oído, salvo que uno incluya en el rubro de los intelectuales a los economistas, voces en contra directamente de que YPF vuelva a manos del Estado, así como concepción. Lo que sí existe, desde luego, son las oposiciones en "estas circunstancias". Creo que las principales son dos.
La primera aparece hoy en La Nación Luis Alberto Romero, establece uno de los criterios para el rechazo: el problema es que Argentina no tiene Estado y hasta tanto no lo reconstruya, hacerse cargo de una empresa como YPF, solo servirá para empeorar la situación 8loq eu implica el supuesto de que Repsol puede recuperar la situación actual de la empresa). El Argumento de Romero, es un claro reflejo de la lógica de la Tercera Vía de Antonhy Blair: el Estado no debe meterse con la economía, solo transparentar sus acciones, respetar la seguridad jurídica de las empresas y esperar que el mercado solucione la cuestión. A eso le llama fortalecimiento estatal. Y nos regala: "Mantener bajos los precios de los combustibles provocó un desajuste en la empresa." La culpa de la ineptitud de Repsol es de los consumidores por pagar "barata" la nafta

La segunda es más simple y banal: los peronistas son todos ladrones. Este es un gobierno mafioso y lo único que hace es buscar donde sacar dinero, para un día, quien sabe, viajar a marte a disfrutarlo. Lo dice Martín Caparros en su blog de El País de España (ejem) y se suma una cadena de biempensantes que alaban la estatización de YPF pero que ´"Esta no es la manera". Todo lo correcto, según este ancho mundo del pensamiento, sería si la Argentina se limitara a ser como sus manuales escritos por fuera de la historia, una en la que no existe ni el peronismo, ni los sindicatos, y otras especies desagradables y todos hacen lo que ellos, el oráculo, exponen.
En ninguno de los dos casos, como se puede ver, se trata de argumentos nuevos. Ni corresponden a un sólo sector ideológico de la Argentina.


viernes, abril 13, 2012

Dictadura y memoria, otra vez

Recordar, tener memoria, no implica en si mismo ningún mensaje en particular. La cuestión, desde luego, está en su contenido, aquello que merece ser recordado, pero también en sus formas.
Afirmaba Broges en Deutsches Requiem:  "No estaría loco, un hombre que se figurara todo el tiempo el mapa de Hungría?" La memoria tiene sentido si puede comrpenderse desde otro tiempo histórico como el presente. Si es puro recuerdo, digamos un fijo deseo de recuperar aquello que está perdido, la memoria pierde su carga activa y construtuva.

En los últimos días han reaparecido distintas vindicaciones sobre el accionar de las FF.AA en los '70, la represión. Una editroial de La Nación de hoy exige directamente invertir los supuestos homenajes que se realizarían en la actualidad. Jorge Asis ha hecho manifestaciones en favor de anmistías para los militares y el mismo diario nos informa que Ceferino Reato está por publicar un libro que incluye un extenso reportaje a Videla sobre la represión. (En la que, por primera vez, admite la existencia de desparecidos, valga la contradicción).
El argumento de memoria completa es endeble. Todas las lecturas del pasado son desde un determinado punto de vista. Y por otra parte, muchos protagonistas de las organizaciones político militares de los 60 y 70, han reflexionado críticamente sobre el desempeño de esas organizaciones. Tal vez los debates no se den en los medios masivos, pero existen en revistas, libros y conferencias. Y muchos comienzan diciendo, yo estuve a favor, sin embargo ahora...
De hecho las reivindicaciones setentistas, aunque algunas sean desmesuradas sobre los actores y la juventud maravillosa, no es sobre las acciones. No hay una reivindicación generalizada de la acción armada y no sólo porque sería un delito, sino porque en términos políticos nadie lo evalúa hoy como un camino a seguir. Militarismo, es una expresión presente en todo análisis sobre el período. Faltará sin duda seguir puliendo esa crítica, pero los tonos de las exigencias de la editorial de La Nación, no van en ese camino, sino en la presión por desandar la justicia conseguida. 

Este año, nuevamente, se ha cuestionado el feriado del 24 de marzo, argumentando que implicaría un homenaje al golpe. En Santiago Chile, la Alameda, cambia de nombre a la altura del aristocrático barrio Las Condes para llamarse 11 de Septiembre...en homenaje al golpe de Pinochet. La democracia, no pudo, no supo, no quiso cambiarle el nombre. El 24 de marzo recuerda el inicio de una tragedia; pueden encotnrarse signos previos, pero la no está mal que ese día permanezca en rojo en los almanaques.