viernes, febrero 24, 2012

Nubes

Uno pude pensar que en política los momentos difíciles los constituyen las derrotas electorales. Que en ese sentido la peor circunstancia fue allá en el frío invierno del 2009. Y no. Incluso porque la derrota también está envuelta en el halo de la epopeya. Pero las tragedias como la ocurrida esta semana no tienen un gramo de romanticismo. Se han truncado vidas y familias. Son la expresión más clara que una política pública, la de transportes en este caso, ha fracasado. No en su conjunto, no es "el transporte homicida", como ridículamente planteó Pino Solanas en La Nación. Otros ramales de ferrocarril, no han tenido accidentes como el Sarmiento, aunque no sean muy buenos los servicios que prestan.  Pero una acumulación de errores mancha un proceso que busca mejorar la vida de las personas.  Y no es simplemente la corrupción, porque eso eximiría la necesidad de redefinir una política y nos remitimos otra vez a la búsqueda de impolutos. Supongo que podemos esperar de la justicia condenas penales a quienes les corresponda, pero eso no cambiará la situación global. No es tampoco, aunque me distancie de algunos amigos, privado vs. estatal: con este esquema la administración estatal repetirá los errores
Nicolás hizo un excelente post en Artepolitica. Algunas cosas ya están dichas allí, pero repetiré algunas sin temor al plagio.

- La conflictividad actual no es al del 2003. Sobran los hechos para reconocer que los actores y las situaciones han ido mutando en este período. Es, en parte, otro país y es también otro mundo. Para decirlo más concretamente, hay otros intereses por afectar, caso contrario, los avances serán cada vez más imperceptibles.
- El 54% fue la llegada, no la partida. Un porcentaje de esos votantes (¿el 15%?) al día siguiente ya estaba criticando al gobierno, porque no siente que su voto lo haga responsable ni de las acciones de aquel, y ni siquiera que le deba alguna lealtad. Por eso es bueno comprender que con un gran esfuerzo, con muy buenas políticas se llegó allí, pero que ahora, como bien dice Nicolás en su post, la sociedad quiere más y le va a pedir al que hasta ahora le dio respuestas y no discursos. Es muy bueno que eso pase, porque al fin de cuentas de eso se trata gobernar.

 - En esa línea, me parece, identificar esos nudos claves de las nuevas demandas y buscar los caminos de solución. En el 2003 Nestor entendió que el distanciamiento de los organismos internacionales era la llave para empezar a pensar otro rumbo. Los nombramientos en la Corte fue otro dato clave en su momento. En el 2009 Cristina encontró en la AUH un modo de revertir la mirada sobre la pobreza. No dudo, por esos ejemplos y otros, que sobra capacidad para descubrir lo nuevo a enfrentar. Para encontrar aquello que puede convertirse en la llave de los cambios necesarios
 - Y sobre lo que ha sucedido en particular. Robert Castel decía hace unos años que los servicios públicos son claves para entender la nueva cuestión social. (Y lo decía en referencia al caso argentino del 2001). La AUH se centró en el tema de los ingresos, e indirectamente en la salud y la educación. Ahora queda claro que las comunicaciones, el transporte en particular, ocupan el centro. Ha cambiado mucho el GBA, para pensar el transporte igual que hace 40 años. No sé si viaja más o menos gente en tren, pero viaja mucha y en particular hacia el oeste, donde las alternativas son escasas. Sin soluciones mágicas ¿Cuál es la AUH del transporte?

 -  Y por último vuelvo sobre el tema privado vs. estatal. No hay que caer en esa dicotomía simple, porque el problema no es solamente, que lo es desde luego, la ineficiencia y la avaricia de TBA que no ha invertido en los trenes. El problema es mayor y en el estado que se encuentra hoy el servicio, no es remontable sólo anulando el lucro privado. Existen muchas propuestas  y proyectos acerca de la mejor del transporte en el AMBA. De todas ellas podrás sacarse caminos que conduzcan a soluciones, siempre, eso sí, bajo la guía del Estado, abriendo canales de participación. 
Son las nubes luego del sol de octubre. Pero a no engañarse, en nuestros países la política siempre se genera bajo cielos nublados.

lunes, febrero 13, 2012

¿Una 125 minera?

Primero de lo primerísimo, y consiste en evitar las miradas conspirativas: "ahora corren al gobierno por izquierda, porque no pudieron por derecha". La extrema simplificación de esa idea, comienza por negar lo dinámico de la política. Por el contrario, un gobierno que apela a la movilización es razonable que también la pueda sufrir, porque cuando se activa la esfera pública, su control es sumamente delicado.
Cristina en principio parece aceptar el desafío. Dijo: "Nos debemos un debate en serio sobre la minería". Lo dijo y punto. Veremos como se instrumentará un debate, si el gobierno planifica alguna regulación de carácter nacional para un recurso que tiene control provincial.
Desde luego, si Clarín no tenía ningún interés económico en la cuestión, era razonable que enviara 50 periodistas a cubrir lo que pretende enarbolar como una gesta gloriosa en defensa del medio ambiente (un tema que no le preocupaba en Corrientes con los arrozales de su vicepresidente, por caso) y cubra cuanta marcha se realice en cualquier punto del país y comience a hablar de miedo, incertidumbre, violencia., derechos, etc. No son los únicos. Y no se puede ser ingenuo respecto de estas cosas.
Los ciudadanos de los pueblos afectados por al explotación minera entiendes que la extracción de recursos afecta su medio ambiente. Desde luego toda producción afecta el medio ambiente; y no habría que cansarse de decirlo ante tanto medioambientalismo idiota que supone por una lado que los humanos no formamos parte del ecosistema y por el otro que debe seguirse un preservasionismo inviable, por ejemplo generando energía no se sabe bien como. La relación países desarrollado - países subdesarrollado es un aspecto clave para debatir esta cuestión. Que EE.UU. firme el tratado de Kioto y después hablamos.
Sin embargo la cuestión es aquí y ahora, con protestas al menos sumándose (no se si aplicar el principio de la multiplicación). Los actores a sumarse a esta cuestión son mas escasos que los que se plegaron en la cuestión agraria. Las solidaridades aquí parecen ser más geográficas y en todo caso de cierto progresismo urbano que encuentra una causa que le sienta cómoda, para pegarle al gobierno. Y la característica del kirchnerismo que siempre quisimos rescatar, fue su capacidad y voluntad de leer las demandas sociales y darles algún tipo de respuesta.Esto desde luego, sin creer que la voluntad todo lo puede y que el Estado argentino, como casi cualquiera del mundo, está en condiciones absolutas de condicionar al capital; la ingenuidad tampoco debería correr hacia ese lado.
Pero la 125 no fue en esa línea sino en la vieja tradición de deslegitimar el poder soberano del Estado. En esa línea, propios y extraños, le piden al gobierno llevar al extremo esa soberanía y cancelar todo tipo de actividad minera a cielo abierto. Es bastante probable que eso sea inviable e incluso inconveniente si queremos consolidar un desarrollo industrial. Lo que probablemente vayan sucediendo serán salidas intermedias. Los gobiernos provinciales parecen bastante limitados para encarar la cuestión, limitándose a celebrar contratos con las empresas y luego solo limitarse a que se cumplan. Peor también es cierto que para algunas provincias significa la posibilidad de generar recursos que por otras actividades les es imposible: ¿se radicará Toyota en La Rioja?  ¿Crecerá trigo en Catamarca? ¿Habrá una nueva fábrica de Nokia en San Juan? Para muchas provincias la minería significa la posibilidad de recibir inversiones que de otros rubros jamás conocerán.
De modo que, sabiendo que la minería es parte de la actividad de manejo de recursos naturales que Sudamérica tiene para intercambiar en el mercado mundial, el Estado nacional tendrá que generar a lo largo del año políticas al respecto, poniendo énfasis en al regulación (no olvidando que Argentina es el Estado de al región con mas presión impositiva sobre las mineras) acaso recurriendo también a la UNASUR, que agrupa a países con igual problemas; y en definitiva pueda ser un nuevo momento para dar esos saltos hacia adelante tan necesarios para consolidar el modelo.

martes, febrero 07, 2012

¿Vale la pena la "cuestión Malvinas"?



El título delata que no soy un nacionalista., porque de en esa posición la pregunta ni tendría la posibilidad de formularse. No creo, por tanto, en un destino para las islas irremediablemente argentino, ni una identidad nacional que las hace parte, aunque no lo sean. Esa posición, incluso, es bastante compleja y simplificada, aún para el mas cerrado de los nacionalistas. 
Dicho esto, volvemos a la pregunta ¿vale la pena Malvinas? ¿Tiene sentido que nuestra política exterior consuma esfuerzos en perseguir una causa que lleva mas de siglo y medio? Ensayo algunas argumentaciones posibles: 
Malvinas era parte de la conquista española, como el territorio continental, de modo que siguiendo esa lógica, no puede no formar parte de la Argentina, como además lo certifica su cercanía geográfica.
No podemos olvidar a nuestros muertos. Acaso, pensando en los soldados, mas nuestros que las mismas islas. Abandonar la lucha, pareciera una forma de repetir su muerte o de olvidarlas. 
Los recursos naturales de las islas, tanto en peces como en petroleo, son demasiado importantes como para renunciar a ellos y cederlos a Gran Bretaña.
Estas argumentaciones creo que son válidas en términos políticos. Muchos de los defensores de la "causa Malvinas" las enarbolan. Sin embargo, me convence una que implica alguna de las anteriores, pero es mas sencilla: la actual situación de las Islas Malvinas implica una lógica colonial; renunciar a una negociación en torno de su soberanía es aceptar que el imperialismo no es algo tan malo. Es validar el modo en que las potencias europeas trataron a los pueblos de América, África y Asia, no fue tan deleznable. Buena parte del progresismo ve en estos reclamos puro chauvinismo, pura retórica patriotera, reclamos de la barbarie y olvida esa presencia colonial del siglo XIX. No es que el nacionalismo no nos haya conducido a la locura en el siglo pasado; pero sus pasiones en estas geografías al menos, parecen lo bastante aplacadas, para que el reclamo por Malvinas, el fin de una presencia imperial, forme una política de continuidad y persistencia  

viernes, febrero 03, 2012

A veces llegan cartas de Moyano


La CGT dio a conocer esta tarde dos cartas de Moyano a la Presidenta de la Nación. En ella les pide retomar el diálogo, en torno a temas de interés sindical: quitar el techo salarial para las asignaciones familiares, bajar el mínimo no imponible en ganancias, perseguir el empleo informal, y defender las obras sociales. Con las cartas Moyano quiso demostrar dos cosas una explícita y otra implícita: los temas de la agenda sindical, y por otra parte dar cuenta que tiene que recurrir a una carta para que el gobierno atienda sus demandas, reforzando la sensación de que el kirchnerismo habría optado por alejarse del sindicalismo.

Probablemente el origen de esta cuestión sea el modo en que Cristina Fernández encaró la estrategia electoral del 2011, donde el sindicalismo tuvo un rol menor. Como en algún momento se comentó, la sensación de quedar "afuera" del armado de las listas, respondió más a las expectativas que los dirigentes sindicales tenían, que a la comparación con 2009 y 2007. A ello siguieron los cruces, algunos fuertes, que la presidenta tuvo vía discursos públicos con Moyano indirectamente y con el sindicato de pilotos de avión en particular, aliado o cercano a Moyano. Pero eso, me parece, no demuestra una guerra abierta de Cristina con el sindicalismo, sino el marcado de cancha que le permite el 54% ya que puede decirse que también fueron "afectados" los gobernadores, diputados, etc. El contundente triunfo de Cristina ya en agosto, le permitió establecer reglas de juego político en su gobierno y el espacio político que preside, sin necesidad, por ahora, de negociar mucho.

Por su parte no deja de llamar la atención el armado y desmonte de alianzas en las que Moyano parecía inscripto: el año pasado apoyó a Amado Boudou como pre candidato a Jefe de Gobierno porteño, en una alianza con Julio De Vido. De eso, que sucedió hace uno 8 meses, parece no quedar nada. Y claro hoy Carlos Tomada no puede ser un puente, cuando Moyano no lo apoyó como pre candidato en aquel mismo cargo. Hoy todos los caminos parecen rotos, cuando al situación económica y la orientación política del gobierno no parece muy distinta a la de hace un año atrás.

Moyano sabe que no encontrará otro gobierno más pro sindical que este en el contexto local. El gobierno sabe que el modelo sindical de la CTA, está en terapia intensiva con pronóstico reservado y que el que lleva adelante la CGT es el realmente existente. En el fondo resta saber las cartas que cada actor tiene escondidas en esta pelea, que por momento parece incomprensible. La posibilidad de un recalentamiento viene de la mano de un cambio de políticas que refiera a las obras sociales, pro ejemplo. Caso contrario, parece avivada por el insoportable calor del verano que transitamos.