jueves, noviembre 08, 2012

8N: Buscando un símbolo de tangibilidad



En un par de horas se producirá el segundo "cacerolazo" del año, en contra de las políticas del gobierno nacional. Los debates acerca de los niveles de espontaneidad, tienden a aburrirme. Del mismo modo reivindicar que lo bueno es “que la gente se expresa”. Ni te digo escuchar afirmaciones del tipo “Cristina debe gobernar para todos”.
Vayamos pues por otros cauces. Qué puede pasar de aquí en adelante con estas protestas, que es, me parece, lo realmente importante. Esta protesta se conecta con algunos otros hechos del pasado reciente que la vinculan por los actores sociales que se están movilizando, y por el “espíritu” que las recorre. (Espíritu digamos, como lo entendía Mosntesquieu, respecto de las leyes, es decir lo que está por detrás, lo que las alimenta).
Su pariente más cercano, son las movilizaciones en rechazo a la 125; aunque las organizaciones participantes de la Mesa de Enlace, no hayan expresado un apoyo institucional al 8N, no cabe duda de las simpatías. Ni tampoco de las solidaridades que obtuvieron de los sectores medios urbanos. En el 2004, la marcha convocada por juan Carlos Blumberg, reunió a un número importante de gente en la Plaza de los dos Congresos, en favor de mayor seguridad y de endurecimiento de las condenas. Aunque represente sólo a uno de los espacios que hoy se movilizan, los pequeños grupos que en los ’80 se movilizaban en contra de los juicios a los militares por violación a los derechos humanos. Puede que exista alguna otra referencia.
¿A dónde conduce esta cuestión? ¿A decir que se trata todo de lo mismo? No, sino de la notable diferencia con el cacerolazo del 8N: no está en tensión una política tangible. Decir “Seguridad”, “Libertad” (en una democracia), “No a la corrupción” es plantear generalidades cuya traducción en políticas ni siquiera puede ser percibido en lo inmediato. La no reforma de la Constitución Nacional, no planteada, no está muy lejos de esa perspectiva. El problema mayor de los cacerolazos es que su horizonte se desdibuja, a medida que avanzan. Puede subir su nivel de rechazo al gobierno nacional, pero no especifican los que quieren, están, en ese aspecto en una instancia pre política. Y al no poseer esa tangibilidad necesaria, no sabrán cuando lo habrán obtenido; ¿Un país sin inseguridad? El gobierno ha disminuido las cadenas nacionales a sabiendas que parecen irritar a estos sectores; ¿liberar el mercado cambiario sería para ellos un aliciente? Sí, pero además de poner en juego variables económicas, no parece que acabara con el movimiento. El gobierno no puede conformar globalmente a un sector que no lo votó.
Si no encuentran eso tangible, el movimiento, como decía en el post anterior, el movimiento se enfrentará a una lenta descomposición. Salvo que su tangibilidad sea el fin del gobierno de Cristina Fernández. Y allí la discusión es otra. Y más grave.

2 comentarios:

Dany Turco dijo...

Bueno, Dotorrr... pasado el 8N, habiendo logrado la oposición y varios sectores de poder económico y de comunicación un importante movilización, en base a sobredimensionar algunas problemáticas reales e inventar otras, la ensalada de reclamos se convierten en uno solo: hay que bajar a Cristina. Dictadora, corrupta y montonera... ese es el objetivo. Y le digo que hay gente con la cabeza más cerrada que nunca.

Sergio De Piero dijo...

Esa sinrazón es su mayor peligro y su mayor problema