viernes, octubre 05, 2012

¿La semana que vivimos o no vivimos en peligro?


Y de pronto la calle  se llenó de gente uniformada. Un gran manto verde. Y la memoria impulsa conductas reflejas, lo que hizo casi imposible no ponerse nervioso. La memoria propia de 80 años y la regional, más cercana y preocupante. Entiendo las reacciones, algunas palabras; creo, con todo, que el acto reflejo jugó una mala pasada. No corresponde poner vino nuevo en toneles viejos, como decía el barba. Los golpes de Estado nunca fueran una mera voluntad de las armas, sino la pugna por modelos político económicos, en donde uno de los actores no encontraba otra  salida que recurrir a los cuarteles. Un movimiento de fuerzas de seguridad en este caso, no implica necesariamente que detrás esté algún proyecto autoritario merodeando la zona. Como tampoco quiere decir que algunos que sí tienen un proyecto político no soñaran de pronto con que se les abrían las puerta del cielo. (Los mismos periodistas que decían que era solo un conflcito salarial, no paraban de entrevistas al carapintada Rico). Aparecieron algunas solidaridades; algunos portales de noticas informando que se estaban plegando a la protesta incluso unidades militares, del Ejército por caso. O que había grupos de ciudadanos presurosos por acompañar a “nuestras fuerzas de seguridad”. Pero no pasó nada de eso. La protesta continúa y parece cada día más encajonada en dos canales muy claros: lo salarial y lo institucional. Se notó en la manifestación callejera en la zona de Retiro, el rechazo a los jefes en ambas fuerzas, hay una ruptura, o algo por el estilo, horizontal. Pero lo salarial impacta directamente en la institución, porque lo que el decreto 1305 fue a hacer, era el intento de poner orden en un escalafón salarial sin sentido: se habla de subordinados que cobran más que sus jefes, o agentes con la misma función y sueldos con enormes disparidades. Se mencionaron también, salarios de 5 dígitos, y el número 1 no sería el primero; eso sucedió por amparos judiciales y magistrados que comenzaron a fijar sueldos. Una locura administrativa. Que puede impactar en el resto de la administración pública.
Pero cuando la confusión todavía reinaba, desaparece un testigo en el juicio por el asesinato de Mariano Ferreyra. Era mucho. La sensación que pareció reinar en un momento era la necesaria conexión entre un hecho y otro, porque no podían producirse suceder acontecimientos tan extraordinarios de manera aislada. Sólo nos quedarán hipótesis. Por suerte apareció Severo.
Lo que también nos quedan son los ánimos alterados. De aquí a fin de año, marchas, protestas, recuerdos y esperable vigencias de leyes y artículos, nos acompañarán. La semana pasó. Las que nos esperan, continuarán esta conflictividad compleja en sus expresiones, en sus actores y en sus destinos finales.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sergio, muy buen post como nos tenes acostumbrados.
Hay que rescatar que desde los medios que le daban bombo al conflicto no encontraron eco en la oposición, es un dato destacado para nuestra democracia.

Saludos!

Sergio De Piero dijo...

Gracias!