miércoles, diciembre 09, 2009



Dos años de Cristinismo y Kretinismo

¿Por dónde empezamos? Cristina Fernández de Kirchner asumió la presidencia hace exactamente dos años, luego de obtener el 45,29% de los votos. Sólo había perdido en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, San Luis y Córdoba a mano de tres candidatos distintos en cada distrito, lo que marcaba que su victoria era contundente: 22 puntos por encima de la segunda fórmula. (Datos de Andy) Recuerdo que este punto no pareció demasiado importante para Van der Koy, que al día siguiente de las elecciones hablaba de una victoria con "advertencias".
Así, la llamada "luna de miel" que se le concede a los presidentes no existió. Desde el inicio el gobierno de Cristina fue tratado como una simple administración de las decisiones que en todos los casos tomaba Néstor. Y en marzo explotó la bomba: la resolución 125. Y Cristina apeló a un recurso que Néstor apenas había usado: la movilización. Dos Plazas de Mayo para apoyar la medida y contrarrestar las movilizaciones obre la ruta de un sector agropecuario que por primera vez en la historia se presentaba como un bloque unificado. Muchos argumentaron que un mal manejo de la crisis por parte del gobierno había logrado esta unión entre la SRA y FAA. Puede ser, pero lo cierto es que esa relación se había galvanizado por el cambio en al producción y la aparición de la soja transgénica. La derecha salía a la calle por primera vez desde la Plaza del Sí, que manifestó su apoyo a Menem en abril de 1990 (y antes sólo había aparecido en el 55). La lectura no debe ser lineal, pero lo cierto es que la configuración de los discursos, las imágenes y las retóricas, se ordenaban en el viejo tronco de la derecha argentina. Primer golpe para Cristina, doble por otra parte: el rechazo en el Congreso a la 125 y la traición de Cobos. Pero en el medio había aparecido otra nota de color: numerosos intelectuales manifestaban un claro apoyo al gobierno, algo que no ocurría desde el gobierno de Alfonsín. Y en las movilizaciones en las plazas había sindicatos, municipios, agrupaciones minúsculas y numerosas de jóvenes que no sabían si eran peronistas, sindicatos de la CTA que no obedecían a la CTA. La jugada miserable del mendocino, pesó mas, pero el apoyo de las movilizaciones, fue un factor que no se construye en unas horas. De esa situación, como de los laberintos, se salió por arriba. Disolución del sistema de reparto de jubilación; estatización de Aerolíneas Argentinas. Siguió construyendo en la línea discursiva que había llevado hasta el momento, pero ya no era lo mismo. Varios sectores se animaban a enfrentar al gobierno con reclamos a veces pegados con plasticola, pero que, repetidos por los medios, podían pegar; otras sobre datos ciertos: la inflación hacía lo suyo y la crisis internacional golpeó la producción y el empleo. Ese escenario es el de las elecciones del 2009. Y pensando con lógica bilardista, si se perdió es porque la estrategia estuvo equivocada. La duda es ¿desde cuál momento las cosas comenzaron a desfilar en un punto de no retorno? ¿En qué momento el divorcio con los sectores medios urbanos fue irreversible? Pero la derrota parece despertar lo mejor del gobierno. Luego del 28 de junio, el Congreso aprobó la Ley de Servicios Audiovisuales (con apoyo de movimientos sociales incluido) la reforma política (que al menos dará un poco de certidumbre al sistema) y muy especialmente la asignación universal por hijo. Una ley que en muchos aspectos parte aguas en la historia de los derechos sociales.
Y en el medio medidas para incentivar la industria como la apertura de fabricaciones militares en Córdoba, los acuerdos comerciales con Venezuela (que le permitió sobrevivir a muchos empresarios por la caída del mercado interno) y por sobre todo gobernar con la locura de los medios concentrados y las burguesías rural e industrial en una inusitada escalada de acción corporativa.
Indicadores de mejor o peor gobierno son superficiales.

El debe del gobierno es considerable si uno mira la persistencia de la pobreza. Lo que no cabe duda es que la acción política pesa como nunca desde el retorno democrático. La frase "no nos dejan gobernar" (en medio de un look out que duró meses y la prensa diciendo disparates) no fue pronunciada nunca. Eso es la autonomía de la política.

1 comentario:

Maricé dijo...

Inteligente, capaz, coherente, brillante oradora, presencia destacada en el mundo
Sin lugar a dudas y con mis 57 años, la mejor presidente que ha tenido este pais
(shhhhh perdon Neshtor)
¡¡Cristina 2011!!