jueves, septiembre 10, 2009

Franjita y franjón

Franja Morada, emitió hoy o ayer un comunicado respecto a la nueva ley de medios. Bueno parece que la ley es mala. Una pena porque yo venía tan embalado que ahora no se que hacer. No encuentro un link para que la puedan leer de modo que la pego en el post. Uno de los argumentos del rechazo, es que la ley no se apoya en un marco de debate pluralista y encima a las apuradas, dando cuenta de la originalidad en la justificación para recharzarla.
Acá no vamos a salir con golpes bajos, por eso no quiero traer a la memoria del lector o lectora, como ya hizo el escriba con otros datos, que durante el magnánimo gobierno del querido Raúl, unas leyesitas sin importancia como el Punto final, fue aprobada la noche del 23 de diciembre en medio del arbolito y el pan dulce y la ley esa de obediencia debida, otro tema menor, 38 dias después del levantamiento de semana santa; en ambos casos sin acuerdo con la oposición.

Si les interesa el tema pueden ir a una mesa de debate de lo mas pluralista.

FRANJA MORADA ANTE EL PROYECTO DE LEY DE RADIODIFUSIÓN



Frente a la discusión que ha comenzado a darse en el Congreso de la Nación de un tema trascendental para la democracia, tal como es la sanción de una ley que regule de los servicios de comunicación audiovisual, y como ciudadanos comprometidos con la democracia, entendemos que no podemos estar en desacuerdo con que se reemplace una norma cuyo origen fue la pasada dictadura militar, al igual que no podríamos oponernos a una nueva regulación que ataque la concentración de los medios de comunicación en pocas manos.


En este territorio, la pluralidad de voces con capacidad de estar presentes en el espacio público, funcionan como precondición del fortalecimiento de nuestras democracias.

Y ella no ha sido la característica sobresaliente del mapa de medios de nuestro país. El proceso de concentración que se llevó a cabo en los últimos 20 años, y que diera comienzo a principios de los años noventa, ha diseñado un espectro mediático de características oligopólicas en donde se hace evidente la inequidad en el acceso a los procesos de comunicación masiva por parte de los más amplios sectores sociales.


Todos estos argumentos, funcionan a manera de piso de justificación de la necesidad de avanzar urgentemente con una nueva ley. Sin embargo algunas situaciones provocan que la iniciativa oficial no recorra el camino adecuado. Lo decimos por varias razones:

En primer lugar, por razones de contexto: resulta difícil, casi inútil, intentar esgrimir un aporte al texto del proyecto del ejecutivo girado al congreso, en el marco de una trama en donde estos matices no le importan a los legisladores del oficialismo y propulsores de la propuesta. Esa trama se puede describir: Para el gobierno es todo, o es nada. Y esta afirmación no representa una acusación sin rigor, pues ha sido indicada en sucesivas oportunidades por legisladores de otras fuerzas políticas que inclusive han acompañado iniciativas de este gobierno.

En este marco, estuvieron además muy presentes las voces de aquellos ciudadanos que intentaron participar de los foros de construcción de la propuesta, que indicaron que esos ámbitos eran amables solamente a quienes profesaban opiniones cercanas al oficialismo.

El oficialismo intenta pronunciar con esto la frase imposible: “La democracia soy yo”.
Sectores del mundo académico fueron excluidos del debate, estudiantes, docentes, ciudadanos independientes y críticos a otros aspectos de la gestión de Cristina Kirchner.

Entonces no hay pluralidad en la construcción. Pero además no se diseña organismos plurales para la administración de los procesos de comunicación social. La autoridad nacional de aplicación dependerá casi plenamente del Poder Ejecutivo Nacional, y tendrá mayoría de miembros designados por la Presidencia, dicho ente tendrá entre otras funciones las de “Aplicar, interpretar y hacer cumplir la ley”. Esta situación prácticamente sometería a los medios de comunicación al poder político de turno.

Una norma cuyo espíritu sea esencialmente democrático, dejaría en manos del parlamento la mayoría de la elección de esos miembros, con una participación incluso mayoritaria de la oposición, lo cual colaboraría, sin dudas a garantizar la libertad de prensa. Esta y otras cuestiones relacionadas al presentes en el proyecto, tales como la revisión de licencias, nos hacen temer un futuro que nos preocupa tanto como el presente de la comunicación pública en nuestro país.
Por otro lado, se indica que las empresas de servicios públicos podrán poseer medios, en un contexto en donde algunos analistas indican que precisamente aquí, en estas dos líneas, se encuentra el denominado “núcleo duro que no se toca”.

Por lo antes dicho, solo podemos inferir que el apresuramiento que demuestra el oficialismo por tratar el proyecto en el plazo más breve posible, obedece a que no está dispuesto a discutirla y consensuarla con todo el arco político nacional, como en verdad lo exige una cuestión de Estado como ésta. En este sentido, creemos que el tratamiento de una “ley de la Democracia” lo primero que exige es una apertura del debate lo más amplia posible, cosa que no sucede no sólo por los acotados tiempos para debatir el proyecto, sino por la dureza en las posiciones que exhibe el Gobierno toda vez que no está dispuesto a modificar una sola coma del texto propuesto.

Hace falta una ley democrática de la democracia argentina. Sino se avanza de otra manera, terminaremos compartiendo algunas sospechas ya vertidas por comunicadores y analistas, y que indica que esta estrategia del gobierno nacional, lo que oculta en definitiva, es un poderoso deseo de cambio de un grupo monopólicos antes aliado, ahora opositor, por otros ahora dispuestos a tributar a las arcas de un poder cada día más corrupto, más intolerante, pero más alejado que nunca de aquella democracia que tanto pregonó y todavía proclama, pero que sólo es cáscara sin carnadura ni compromiso.


Mesa Nacional de Franja Morada
Septiembre de 2009



6 comentarios:

Nicolás Tereschuk (Escriba) dijo...

"Hace falta una ley democrática de la democracia argentina". ¿Y quién define cuán democrática es la democracia? ¿Ellos?

Avallay dijo...

eeeeeeeeehhhhhhhhhh parece que si...

Anónimo dijo...

Dotorrr...¿Se acuerda de la PATOTA CULTURAL?
Turco

Leo Carballo dijo...

Y, peor sería que tuvieran que explicar el acuerdo pampa con el PO en Medicina.

Avallay dijo...

Turco: como olvidarla
Leo: llamarse a silencio sería una buena opciòn
Salutti

Anónimo dijo...

26 años estuvieron reclamando la ley. Y estos eran los que no bajaban las banderas?