lunes, mayo 07, 2007


Ni la defensa ni la fiscalía tienen preguntas
Pasó la semana pasada. No importan los nombres propios, ni dónde porque no es la primera vez. Mesa compartida de intelectuales con funcionarios políticos. Público: miembros de organizaciones y movimientos sociales. El tema puede ser el que quieran que les interesan a las organizaciones sociales: cultura, juventud, pobreza, medio ambiente ... El resultado siempre es el mismo: el funcionario, como es predecible , habla de su gestión; el intelectual intenta reflexionar sobre el problema, mas allá o mas acá de la coyuntura. Y del otro lado del escritorio con vasitos con agua y micrófono (puede incluir el coqueto detalle de unas flores) todas las preguntas y (las puteadas) dirigidas al funcionario. El académico no sabe si sentirse apesadumbrado porque no le dan bola o contento porque no lo putean. Pero el tema es que no le dan ni cinco de bola. Y mucho mas en la sociedad civil que está demasiado ocupada en cambiar el mundo como para andar "reflexionando". El sentido común noqueó con dos golpes en la quijada y uno terrible en el hígado, a cualquier discusión sentida. Pero claro también a veces (no fue el caso de la mesa de la semana pasada) los intelectuales están tan fuera de la coyuntura que siguen discutiendo el impacto de la laica o libre, en una charla sobre la lucha contra el desempleo, entonces.... Asi que el peligro no es no saber asumir el rol de intelectual orgáncio, sino convertirse en uno inorgánico, en el sentido químico de la palabra.

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