miércoles, abril 11, 2007


De la injusticia, el dolor y los lemas
Asesinato de Carlos Fuentealba, ¿cúanto queda por decir? No mucho, los hechos son los hechos. Ahora vendrán las diferentes concecuencias de esos hechos, pero el Estado carga con otro muerto en democracia. Pero entonces surgen los análisis mas retorcidos para, no explicar lo que pasó, sino para tratar de inculpar según las necesidades. Y de paso para algunos recordar, que con no se con cuantos muertos en democracia (dos personas en la puerta del Villa Martelli con el levantamiento de Seineldin, otros apalsatos por un tanque en la panamericana, estallido social del '89 con 14 muertos, Anibal Verón, Victor Choque, Teresa Rodriguez, General Mosconi, el puente de Corrientes, diciembre del 2001, Kosteki y Santillán). la redistribución del ingreso no es presisamente un problema de estadísticas. Sin embargo, parece que el problema no es la conflictividad que desatan las políticas económicas o las imposiciones de ciertas corporaciones, sino que los argentinos sostendremos una democracia desde hace 24 años, pero seguimos siendo autoritarios (especialmente el movimiento social) según nos ilustra un politólogo serio que no se mezcla con ese mundillo.
Pero además nos inunda también la fascinación por los lemas, y un periodista lanzó lo de a un maestro no se le pega. Y muchos lo hacen correr y te llegan 8 mail con el artículo. Está bien, ¿no? es una forma de solidaridad. Pero que no se le pega a un maestro implica que si se les puede pegar a otros, digamos metalúrgicos, zapateros, portuarios, piqueteros?. No quizo decir eso, seguro, pero un buen conjunto de la opinión pública puede pensar que es así, que no es lo mismo, que hay gente respetable y gente que se la busca o anda siempre en quilombos. Ojalá la historia de Fuentealba, alimente la reflexión y no sólo la multiplicación de lemas.

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